Sri Lanka vive su jornada más violenta desde el inicio de la crisis económica

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Colombo, 9 may (EFE).- Sri Lanka vivió este lunes su jornada más violenta desde el inicio de las protestas por la crisis económica, con la muerte de al menos cinco personas y casi 160 heridos tras estallar choques entre manifestantes antigubernamentales y seguidores del primer ministro, Mahinda Rajapaksa, que dimitió.

Entre los fallecidos se encuentran un diputado, que aparentemente se suicidó al verse acorralado por manifestantes a los que había disparado cuando trataban de detener su vehículo en Colombo, uno de sus guardaespaldas, y un manifestante antigubernamental, según afirmaron a Efe fuentes de la oficina del portavoz de la Policía.

En Colombo la violencia dejó además 154 heridos u hospitalizados, según revelaron a Efe fuentes hospitalarias que pidieron no ser identificadas.

Además otras dos personas perdieron la vida y cinco resultaron heridas en un tiroteo cerca de una residencia de una autoridad local en la ciudad sureña de Weeraketiya, de donde es originario el primer ministro, según reveló a Efe la policía de la urbe.

JORNADA DE VIOLENCIA

Los incidentes estallaron después de que partidarios del Gobierno participaran en una reunión en Colombo donde intervinieron el primer ministro Mahinda, y su hermano y presidente, Gotayaba Rajapaksa, para luego dirigirse a las acampadas cercanas donde desde hace un mes miles de personas piden la dimisión del Ejecutivo.

Allí, centenares de simpatizantes del Gobierno, armados con palos y barras de hierro, atacaron a decenas de personas y destrozaron varias de las tiendas de los manifestantes.

"Atacaron con palos mientras gritaban palabras ofensivas", dijo un manifestante a los periodistas mientras le sangraba la nariz y aseguraba que la policía presenciaba los disturbios sin inmutarse.

Más tarde los antidisturbios utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, y reforzaron la seguridad en la zona presidencial para evitar más violencia.

El presidente del país condenó enérgicamente en Twitter "los actos violentos que tienen lugar por parte de quienes incitan y participan, independientemente de sus lealtades políticas", e instó a los ciudadanos "a trabajar juntos para resolver esta crisis".

Además a primera hora de la tarde Mahinda Rajapaksa presentó su dimisión, pero esto no fue suficiente para apaciguar los ánimos en la isla, donde desde finales de marzo miles de manifestantes piden la dimisión en masa del Gobierno por la mala gestión de la grave crisis económica que padece el país.

La violencia se tradujo también en la quema de varias residencias de diputados y políticos relacionados con el Gobierno, además de la destrucción de vehículos públicos u oficiales, algunos de ellos incendiados o arrojados a un río en Colombo.

Los disturbios llevaron a las autoridades a imponer con efecto inmediato un toque de queda nacional, que se suma al estado de emergencia en el que se encuentra inmerso el país desde la noche del pasado viernes.

CONDENA INTERNACIONAL

La violencia de hoy desencadenó la llamada de atención de la comunidad internacional, como el buró para el Sur de Asia del Departamento de Estado estadounidense, que se mostró "profundamente preocupado" por los ataques contra "manifestantes pacíficos".

La delegación de la Unión Europea en Sri Lanka, en un mensaje en Twitter, condenó también "el feroz ataque de esta mañana contra manifestantes pacíficos" y pidió al Gobierno "que proteja a las personas y responsabilice a quienes han instigado la violencia".

Meenakshi Ganguly, directora para el Sur de Asia de la organización Human Rights Watch (HRW), señaló en la misma red social que la escalada de violencia contra manifestantes pacíficos por parte de seguidores del gobierno no debe servirle al presidente Rajapaksa para "abusar de los poderes de la emergencia para desplegar una fuerza desproporcionada o indiscriminada" en el país.

CRISIS ECONÓMICA

Esta situación de violencia en el país se produce en el marco de una de las peores crisis económicas que vive Sri Lanka desde su independencia en 1948, derivada de la merma de divisas de reservas internacionales y un gran endeudamiento.

Sin divisas suficientes para adquirir alimentos, combustible y necesidades básicas, el país entró hace meses en un espiral inflacionaria y de escasez.

La tensión y el descontento aumentó en la isla a finales de marzo, cuando las autoridades impusieron cortes de luz de más de 13 horas, lo que llevó a la población a salir a las calles para pedir la dimisión en masa del Ejecutivo de Sri Lanka.

Desde entonces, centenares de manifestantes se han instalado en las inmediaciones de la Secretaría Presidencial de Colombo y las protestas pacíficas alrededor de la nación isleña se volvieron habituales, con escasos brotes de violencia hasta hoy.

Shihar Aneez

(c) Agencia EFE

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