La dimisión del Gobierno de Países Bajos no es tan decente como la pintan: ¿es una estrategia electoral?

Javier Taeño
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El año 2021 ha empezado de manera convulsa en Países Bajos. El país se encuentra en confinamiento total hasta este 19 de enero después de un repunte de los casos de coronavirus. Desde mediados de octubre, los holandeses han visto un crecimiento de los contagios que ha llegado a marcar más de 12.000 positivos en un solo día.

Una cifra extremadamente alta para una nación de unos 17 millones de personas. Además de la incidencia de la covid-19, el ritmo de vacunación es de los más lentos del continente. Países Bajos no empezó hasta el 6 de enero a vacunar, 10 días más tarde que la mayoría de estados europeos. Y su Gobierno en pleno acaba de dimitir por la polémica de las ayudas a las familias. Una decisión que lejos de ser ejemplarizante podría obedecer a pura estrategia política.

Rueda de prensa de Mark Rutte tras la dimisión de su Gobierno. (Photo by BART MAAT/ANP/AFP via Getty Images)
Rueda de prensa de Mark Rutte tras la dimisión de su Gobierno. (Photo by BART MAAT/ANP/AFP via Getty Images)

El caso es bien conocido por todos. En el año 2014 fue cancelado un plan de ayudas para padres con hijos bajo el argumento de que no les correspondía. Los damnificados tuvieron entonces que devolver los importes recibidos de estas subvenciones y hacer frente a deudas que llegaban a alcanzar en algunos casos los 100.000 euros. 26.000 personas habían recibido estos subsidios, la mayoría de ellos padres inmigrantes con pocos recursos que por trabajo tenían que dejar a sus hijos en guarderías o con cuidadores.

El caso terminó en los tribunales después de descubrirse las irregularidades en las anulaciones de las ayudas. Aunque el Gobierno asumió su responsabilidad y quiso compensar a las familias con 30.000 euros, lo cierto es que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del país dando la razón a las familias ha provocado un cataclismo en Países Bajos.

El escándalo que afectaba a varios ministerios provocó el pasado 15 de enero la dimisión en bloque de todo el Gobierno de Mark Rutte. El actual primer ministro ha dado por concluido su tercer mandato (ha gobernado en el país desde 2010) y se prepara para las elecciones que se celebrarán el próximo 17 de marzo.

Y es precisamente este hecho el que más suspicacias ha despertado. Y es que la polémica no ha hecho que Rutte dimita y abandone la política activa, sino simplemente se trata de un hecho simbólico, ya que el Gobierno tenía que cesar de sus funciones independientemente de la sentencia de cara a la convocatoria electoral.

Las elecciones van a ser el 17 de marzo y van  estar protagonizadas por el coronavirus. (Photo by Niels Wenstedt/BSR Agency/Getty Images)
Las elecciones van a ser el 17 de marzo y van estar protagonizadas por el coronavirus. (Photo by Niels Wenstedt/BSR Agency/Getty Images)

Tal y como cuenta Euronews, la sensación en Países Bajos es que la dimisión es simplemente un movimiento calculado para evitar más daño a su imagen pública antes de los comicios. Estas sospechas se sustentan en que no va a haber ningún cambio para Rutte.

Tras la dimisión de su Gobierno, este queda en funciones hasta que se celebren unas elecciones en las que nuevamente el actual primer ministro va a volver a ser candidato, en busca de su cuarto mandato.

Las encuestas apuntan a que obtendrá más escaños que los que tiene actualmente (de 33 pasaría a 38 o 39) y que podrá volver a liderar un gobierno de coalición. Así pues no habrá ninguna consecuencia negativa para el político de La Haya tras el escándalo. El plan es dimitir, concurrir a las elecciones, ganar y volver a formar un nuevo Ejecutivo que gobierne el país una legislatura entera.

Segunda dimisión

Curiosamente no es la primera vez que Rutte realiza una maniobra similar. Ya en 2012, tras perder el apoyo de la ultraderecha para sacar adelante sus medidas de austeridad, dimitió y convocó unos comicios en los que volvió a imponerse y pudo formar coalición con los socialdemócratas. Junto a ellos estuvo gobernando hasta 2017, por lo que fue precisamente este Gobierno el que está en el centro de la polémica por las ayudas.

Y pese a que Rutte era el líder en ambos periodos, lo cierto es que su figura parece que no se va a ver envuelta en la controversia, aunque probablemente si vuelve a ganar tendrá que gestionar las consecuencias de este escándalo que aún están por salir.

Así pues, en mitad de un momento crítico para el país, con la incidencia del coronavirus por las nubes y con el caso de las ayudas, Rutte se queda como primer ministro en funciones y con el objetivo de volver al cargo de pleno derecho tras el 17 de marzo. Está por ver si su estrategia le sale bien o si los votantes penalizan esta maniobra.

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