Diez años tras la revuelta frustrada de Baréin, pocas esperanzas de reformas

Agencia EFE
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El Cairo, 14 feb (EFE).– Este domingo se cumple una década del inicio de las protestas en Baréin, que fueron brutalmente reprimidas antes de que se sumaran a la llamada Primavera Árabe, y diez años después las reformas democráticas aún se hacen esperar en medio de una pandemia que no ha hecho sino dificultar las cosas.

Tras la muerte el pasado noviembre del primer ministro bareiní que estuvo en el cargo medio siglo, Jalifa bin Salman al Jalifa, el joven y más moderado príncipe heredero, Salman bin Hamad al Jalifa, le sustituyó al frente del Gobierno pero aún no se ha dado la esperada apertura.

Además, la pandemia también ha afectado a las movilizaciones en las calles de Baréin, que no han parado en los pasados diez años, aunque siempre han sido limitadas debido a la violenta represión y a la persecución legal de los opositores.

LA PANDEMIA AFECTA AL MOVIMIENTO PRODEMOCRACIA

"Seguramente la COVID-19 ha cambiado el activismo. Creo que algunos de estos cambios pueden convertirse en permanentes, sobre todo por nuestra habilidad de llegar a diferentes partes del mundo virtualmente, sin necesidad de estar presentes físicamente", afirmó a Efe desde Washington Husain Abdulá, director de Americanos por la Democracia y los Derechos Humanos en Baréin (ADHRB).

Sin embargo, Sayed Ahmed Alwadaei, del Instituto para los Derechos y la Democracia de Baréin (BIRD), con sede en Londres, apuntó que los aparatos de seguridad han explotado la situación de salud para aplastar aún más la disidencia.

"El Gobierno ha reconocido la utilidad de las restricciones de la COVID-19 como una herramienta represiva (...). La intolerancia del Gobierno hacia las protestas no ha hecho sino aumentar desde 2011", indicó Alwadaei.

Varias organizaciones locales han informado de que una veintena de personas han sido detenidas en las pasadas dos semanas, de cara al décimo aniversario de la revuelta, que duró apenas un mes antes de ser reprimida por las fuerzas de seguridad bareiníes con la ayuda de tropas de los vecinos Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

UN DRAMÁTICO BALANCE

"Siento decir que la situación ha empeorado en Baréin drásticamente. Las limitadas reformas prometidas (tras la revuelta) han sido revertidas o abandonadas, y los gobernantes han afianzado su posición en el poder", lamentó Alwadaei.

El activista recordó que después de la revuelta "el Gobierno de Baréin quería dividir y embarrar al movimiento de oposición, y una generación que participó en la revolución despareció en las cárceles" del país del golfo Pérsico, base de la Quinta Flota Naval de Estados Unidos.

"Con sus líderes encarcelados y poco espacio para el debate público, las esperanzas de la Primavera Árabe de Baréin quedan tristemente incumplidas", remachó.

OPOSICIÓN APLASTADA

Yawad Fairuz, exparlamentario de Al Wefaq, principal partido opositor en Baréin hasta su disolución por parte de la judicatura en 2016, aseguró a Efe que el Gobierno ha fallado a la hora de hacer reformas que garanticen los derechos fundamentales y políticos que viene reclamando sobre todo la mayoría chií del país.

"El Gobierno intentó crear una narrativa de reforma para el exterior (...) estrechando su control sobre numerosas facetas de la vida diaria en Baréin. Mientras promete y anuncia reformas, Baréin se ha convertido en un Estado policial con la dominación de una tiranía", criticó el político, en referencia a la familia real suní Al Jalifa.

Fairuz fue encarcelado en 2011 junto a otro parlamentario de Al Wefaq y, después de huir del país, se le ha revocado la nacionalidad por su activismo en el extranjero, al igual que a Alwadaei y a otros centenares de disidentes.

Consideró que el Ejecutivo debería "liberar a todos los líderes opositores y al resto de presos de conciencia, y empezar un diálogo constructivo con la oposición para alcanzar una reconciliación nacional" para reconducir la situación.

TENUES ESPERANZAS

Diez años después del levantamiento fallido, la oposición cree que antes o después las demandas de la revuelta se verán cumplidas y, con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, existen más esperanzas en ese sentido.

"Estamos en un punto de no retorno, la gente de Baréin pagó un elevado precio por su revolución, han sufrido mucho y se ha vertido mucho sangre. Abandonar no es una opción", afirmó Abdulá.

Según él, no es una cuestión de "si" ocurrirá otra revuelta sino de "cuándo" porque si el Gobierno no intenta rebajar la tensión implementando reformas importantes va a tener que "hacer frente a las consecuencias".

También Alwadaei consideró que tienen que venir cambios, principalmente de la mano del nuevo presidente estadounidense, Joe Biden: "El autoritarismo de Baréin en los años pasados fue promovido sin duda por la Administración (de Donald) Trump".

"Todavía es pronto para decir lo que Biden va a hacer, pero hay señales prometedoras de su Administración respecto a las relaciones de EE. UU. con el golfo" Pérsico, donde las monarquías suníes han sido apoyadas de forma incondicional por Trump durante su mandato.

Desde Al Wefaq, Fairuz también prevé un "notable cambio" en la política de Washington: "Se espera que la nueva Administración va a ejercer una ligera presión sobre los Estados del golfo para que lleven a cabo algunas reformas políticas y de derechos humanos, que no pondrán en peligro su seguridad ni la estabilidad de la región".

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