¿No comes carne? Tu dieta podría acabar pasándole factura a tus huesos

Miguel Artime
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Radiografía mostrando una fractura de cadera. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).
Radiografía mostrando una fractura de cadera. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).

Vivimos tiempos de cambios constantes. Hace años que me pregunté si debía renunciar al chuletón para salvar al planeta. La idea era lógica, pero yo era débil. Me encanta la verdura, la fruta y las legumbres como al que más, pero me cuesta imaginar mi vida futura sin alguna alegría ocasional. Esas chuletitas de cordero, los sencillos fingers de pollo, los nachos machos con su carne picada y especialmente mis cocidos invernales aderezados con embutidos y lacón. Solo imaginarme una fabada con tofu, ya me pongo malo.

Supongo que como en todo, el modo en que fui educado me hace más impermeable a esas corrientes alimenticias saludables, que optan por desterrar la carne. Las más extremas llegan a descartar también el pescado, los huevos y hasta los calcetines de lana. ¡Definitivamente me he quedado obsoleto!

Como quiera que busco excusas baratas para seguir aferrado a mi dieta carnívora, hoy he llegado a un interesante artículo publicado en New Scientist, que habla sobre las consecuencias a largo plazo que tiene dejar de incluir la carne en nuestra dieta. ¿Conclusión? Aquellas personas que le dan solo a lo verde se enfrentan a un mayor riesgo de acabar con una extremidad enyesada.

Seguramente habéis adivinado que esta mayor propensión a tener huesos rotos que padecen los vegetarianos tiene que ver con los menores niveles en calcio ingeridos ¿verdad? Pues así es, este estudio – realizado por cierto durante un tramo extenso de tiempo – parece indicar que la falta de calcio y proteína en las dietas de los vegetarianos, explicaría en parte esta correlación. Lo cierto es que existen otros factores que influyen, por ejemplo la mayor delgadez que exhiben los no carnívoros. Y es que al parecer cuanto menor sea el “colchón” de grasa que envuelve a los huesos, más fácil es que estos se rompan como resultado de una caída. Tiene todo el sentido.

Como os decía, el estudio es serio y se basa en datos recopilados a 65.000 personas en el Reino Unido desde el año 1993 en adelante. En realidad, el trabajo ha aprovechado la información recopilada en un estudio anterior llamado EPIC-Oxford, cuya intención inicial era la de observar la influencia de la dieta en el cáncer. Así, durante todos estos años, investigadores de la prestigiosa Universidad de Oxford han venido registrando la dieta habitual de esas personas, confrontándola con su historial médico y por tanto con todas las visitas realizadas al hospital.

Pero vayamos al grano y veamos algunas de las conclusiones. En 2010, los veganos se rompían la cadera a un ritmo por encima del doble del experimentado por los carnívoros. Para este trauma en concreto, los vegetarianos y los comedores de pescado mostraban un incremento en el riesgo algo menor, de aproximadamente el 25%. Los veganos (no así los vegetarianos o los piscívoros) también mostraban un mayor riesgo de fractura de otros huesos.

No malinterpretéis los resultados para darle caña a los veganos mientras os zampáis un BigMac, el resultado total de ese exceso de riesgo experimentado por los veganos y detectado por el estudio, fue relativamente pequeño. Hablamos de unos 20 huesos rotos extra por cada 1.000 personas a lo largo de una década. Sin embargo, a medida que los participantes en el estudio envejezcan es probable que el índice de fracturas aumente. La edad media de los 65.000 participantes en el estudio, en el momento de su inicio era de 45 años. Eso nos da una edad media actual de 72 años, así que ahora es cuando empezaremos a observar un aumento en la frecuencia de las temidas fracturas de cadera.

Lo que resulta innegable es que cuando se analiza la dieta, se observa que los comedores de carne consumen más calcio y proteína. Esto es importante porque el calcio es un compuesto importante en los huesos y porque además las proteínas podrían ayudar a que nuestro organismo lo absorbiera mejor a partir de los alimentos.

Sin embargo, en honor a la verdad hay que decir que aquellas personas que siguen una dieta vegana pueden mejorar sus niveles de calcio a través de suplementos alimenticios. En la década de los 90, existían pocos productos en el mercado que aportaran calcio, pero hoy en día es sencillo encontrar leches vegetales reforzadas con este elemento. Así pues es probable que en el futuro la diferencia observada ahora vaya a menos.

Tal y como sugieren los expertos en nutrición, es perfectamente posible que un vegano pueda cuidar de sus huesos si sigue una dieta bien planificada. Para alcanzar ese objetivo sería conveniente darles información adecuada que les ayudara a tomar decisiones saludables.

El grupo de Oxford responsable de este estudio había descubierto previamente una relación entre la dieta vegetariana y una reducción del 10% en la incidencia de cáncer en un intervalo de 15 años. Los vegetarianos también experimentan una reducción del 20% en el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Sin embargo, los vegetarianos también experimentan un aumento del 20% en el riesgo de padecer un infarto de miocardio, lo cual me parece un contrasentido en relación a los datos anteriores, pero así es la ciencia… observa “ciega” las correlaciones estadísticas y las muestra tal cual, sin interpretaciones ni “cocina” como sucede con las encuestas electorales.

¿Conclusiones? Lo que ganas en salud ósea por comer carne lo pierdes en forma de aumento riesgo de padecer cáncer. Por otro lado, ser vegetariano tiene sus ventajas mientras que ser vegano requiere un esfuerzo extra.

Seguramente cada cual extraerá los datos que más le convengan e ignorará los que le estorben. ¿Verdad? En fin, mientras digiero los resultados del estudio creo que seguiré echándole tocino a mis potajes.

El trabajo del equipo de Oxford se ha publicado en la revista BMC Medicine.

Me enteré leyendo New Scientist.

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