Cuando unos dientes torcidos precipitan neumonías y problemas cardiacos

Mónica De Haro
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Una maloclusión provoca sobrecargas musculares, dolores de cervicales o migrañas, e incrementa las posibilidades de padecer problemas de bruxismo. (Foto: Getty)
Una maloclusión provoca sobrecargas musculares, dolores de cervicales o migrañas, e incrementa las posibilidades de padecer problemas de bruxismo. (Foto: Getty)

La predisposición genética, la ausencia de piezas y los malos hábitos durante la infancia como empujar la lengua, chuparse el dedo y el uso excesivo del chupete o el biberón, pueden ser el origen de una mala posición de los dientes.

Pero existen otras causas menos conocidas como respirar por la boca y padecer alergias o enfermedades respiratorias como el asma. Independientemente de la causa, los dientes torcidos pueden afectar negativamente a tu salud de maneras que podrían sorprenderte, extendiéndose al resto de su cuerpo e incluso a tu mente.

Aunque sufrir un leve desvío en la alineación de las piezas dentales no tiene por qué causar problemas, “cuando el ángulo de esta desviación es más pronunciado de lo debido, hay que tomar medidas”, apunta Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.

Al principio, las molestias pueden pasar desapercibidas porque son ‘locales’, focalizadas en la boca, y no le damos demasiada importancia. Sin embargo, la maloclusión puede tener consecuencias más allá de los dientes y afectar a otras zonas causando dolores de oídos, contracturas en cuello y espalda o migrañas.

Cuando los dientes están apiñados o torcidos, hay más oportunidades para que las bacterias crezcan y la placa se desarrolle.(Foto: Getty)
Cuando los dientes están apiñados o torcidos, hay más oportunidades para que las bacterias crezcan y la placa se desarrolle.(Foto: Getty)

Los dientes torcidos generan una mordida incorrecta y una alteración en la mordida puede generar muchas incomodidades en nuestro día a día. Esto favorece “el astillamiento en la parte inferior, el desgaste de los dientes e incluso, la fractura de algunas piezas”, señala la odontóloga.

Asimismo, la mala posición de los dientes dificulta una correcta higiene bucal y las encías pueden inflamarse con los consiguientes problemas de halitosis o mal aliento. “Incluso puede podemos llegar a sufrir migrañas provocadas por una mala mordida“, añade Escorial.

La c (ADA) va más allá y ha demostrado que las infecciones orales causadas por la acumulación de bacterias pueden provocar dolencias más graves, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes y neumonía.

Eres más propenso a la enfermedad de las encías

Cuando tienes los dientes torcidos, es mucho más probable que acabes desarrollando la enfermedad de las encías, ya que es mucho más difícil limpiar entre los dientes.

Cuando la placa se acumula entre los dientes, hace que las bacterias dañinas se multipliquen, y las encías pierden parte de su sellado alrededor de los dientes. Es entonces cuando permiten que las bacterias penetren hacia el interior y entren en contacto con el organismo. La presencia de bacterias por debajo de la encía induce una bacteriemia significativa cuando masticamos o cuando nos lavamos los dientes, lo que puede repercutir negativamente en otras partes del organismo.

Puedes tener problemas cardíacos

Pero lo más grave es que si hay bacterias dañinas en la boca, pueden llegar al torrente sanguíneo y causar problemas en las válvulas cardíacas. Algunas investigaciones asocian la enfermedad periodontal con el síndrome coronario agudo, y existen indicios de que ingerir placa oral puede tener un efecto negativo grave en la salud del corazón.

De hecho, esa infección e inflamación de las encías (característica de la periodontitis o piorrea) no solo empeora la salud de tu boca, sino que también afecta -de forma directa o indirecta- al organismo, pudiendo incrementar el riesgo el desarrollo de enfermedades sistémicas, como las enfermedades cardiovasculares.

La periodontitis afecta actualmente a 8 de cada 10 españoles de más de 35 años, y “puede ser desencadenante de una enfermedad cardiovascular y aumenta el riesgo de padecer un infarto de miocardio”, señala el doctor Blas Noguerol, dentista y especialista en estomatología.

Así lo confirman en un documento común las sociedades españolas de Cardiología (SEC) y Periodoncia (SEPA): "Los pacientes que presentan algún tipo de enfermedad de las encías tienen entre un 25 y un 50 por ciento de riesgo de sufrir un infarto o un ictus o insuficiencia cardiaca". También aseguran que ”las personas con enfermedad periodontal tienen más probabilidades de padecer neumonía, bronquitis o enfisema”.

Los músculos de la mandíbula tensos pueden causar dolor y ejercer una presión excesiva sobre los dientes, lo que aumenta el riesgo de rotura. (Foto: Getty)
Los músculos de la mandíbula tensos pueden causar dolor y ejercer una presión excesiva sobre los dientes, lo que aumenta el riesgo de rotura. (Foto: Getty)

Además, tener unas encías enfermas como consecuencia de una mala alineación dental aumenta el riesgo de ser hipertensos, tener diabetes y de sufrir una enfermedad cardiovascular. Y puede provocar trastornos en el embarazo. Existe una evidencia científica muy clara sobre la relación que existe entre la periodontitis y la diabetes. Estas asociaciones se han establecido en múltiples estudios observacionales y se han confirmado en varias revisiones sistemáticas.

Ya sea por la presión sobre los músculos de la mandíbula o por el simple roce de los dientes entre sí de forma constante, los dientes torcidos pueden contribuir a dolores de cabeza frecuentes y dolorosos.

Los dientes se desgastan más rápido

Si tus dientes inferiores están apiñados, uno o más de ellos podrían sobresalir y rozar sus dientes superiores. Este problema puede causar un desgaste excesivo del esmalte, lo que a su vez genera otros problemas como caries e incluso un posible absceso dental.

Además, unos dientes torcidos ejercen una presión excesiva sobre la mandíbula, los músculos de la mandíbula y los propios dientes. Una tensión que, mantenida en el tiempo, aumenta el riesgo de dientes astillados, lesiones bucales y roturas.

Cuando los dientes están torcidos las piezas superiores e inferiores pueden sobresalir, lo que hace que se froten entre ellos y dificulten la masticación. Y si no se puede masticar bien la comida, aparte de tener muchas posibilidades de sufrir un atragantamiento, es bastante problema que a corto plazo haya que lidiar con problemas de digestión.

La mandíbula cruje

Los dientes torcidos y el trastorno de los músculos temporomandibulares (ATM) suelen ir de la mano. La ATM se produce como resultado de un desgaste excesivo de la mandíbula y la articulación que hace de bisagra. Por eso, a las personas con los dientes torcidos les suele crujir mucho la mandíbula y no es raro que noten un bloqueo, como si se les quedara encajada. Un desajuste que provoca dolores muy fuertes en la cara, el cuello y los hombros.

Tu autoestima baja

Varios estudios han indicado que una sonrisa alineada reduce el estrés y mejorar la capacidad cognitiva. Tener los dientes torcidos puede reducir la confianza en tu sonrisa, reduciendo así el número de veces

Y disminuye la salud general

En definitiva, no cuidar los dientes puede tener consecuencias insospechadas. A pesar de todo esto, pocas personas se dan cuenta de que los problemas dentales pueden afectar más que a su salud bucal.

Por eso, los odontólogos destacan la importancia de un diagnóstico e intervención temprana, que pueden evitar las consecuencias de una maloclusión. Para corregir el problema de los dientes torcidos o mal colocados, la solución más habitual es la de la ortodoncia, sobre todo, cuando la estructura dental se ha visto afectada y afecta a más de varias piezas.

En caso de que el grado de apiñamiento sea leve o moderado, se podrá corregir con un tratamiento de carillas. Pero el tratamiento de las maloclusiones con componente óseo en la edad adulta es más complejo, por ello se recurre a la combinación de técnicas de cirugía y ortodoncia.

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