Diecisiete pescadores desaparecidos tras el naufragio de su barco en el Ártico ruso

Maxime POPOV
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Diecisiete marineros fueron declarados desaparecidos el lunes tras el naufragio de un barco pesquero en el Ártico ruso, con muy pocas esperanzas de ser hallados con vida ante unas condiciones meteorológicas extremas en esta región inhóspita y de difícil acceso.

Según el ministerio ruso de Situaciones de Emergencia, el navío "Onega", basado en Múrmansk, gran puerto del Ártico ruso, lanzó señales de socorro al alba antes de hundirse frente al archipiélago de Nueva Zembla, en el mar de Barents, donde pescaba en plena tormenta.

"La tripulación se compone de 19 personas. Dos personas fueron rescatadas", indicó el Ministerio, citado por la agencia de prensa pública TASS.

Entre tormenta, fuertes vientos y temperaturas por debajo de los -20 ºC en la zona del naufragio, la probabilidad de supervivencia de los desaparecidos muy son escasas.

"Hay una fuerte tormenta de nieve, olas de cuatro metros y temperaturas de -25 ºC a -20 ºC", indicó a la AFP Alexéi Barinov, portavoz del ministerio de Situaciones de Emergencia en Múrmansk.

Estas difíciles condiciones hacen imposible el uso de la aviación para las operaciones de salvamento. Según Barinov, encontrar a alguien con vida sería un "milagro".

"No hay prácticamente ninguna oportunidad de resistir en tales condiciones, incluso con trajes" de protección, subrayó una fuente consultada por la agencia Interfax sobre los náufragos.

El primer ministro ruso, Mijáil Mishustin, presentó sus condolencias a las familias de los marineros y ordenó al gobierno brindar el apoyo necesario, evocando una "tragedia" y confirmando que "murió gente".

- Arrastrados desde el puente -

Dos marineros fueron rescatados por una embarcación que pasó por el lugar del accidente diez minutos luego de que el pesquero diera la alarma, y sus vidas no corren peligro, según un responsable de los socorristas, Ruslan Nazarov.

Otra fuente, citada por Interfax, precisó que los marineros llevaban trajes especiales pero no tuvieron tiempo de hacerse con su equipo de supervivencia pues el barco naufragó rápidamente, en plena tormenta, "en el momento en el que la tripulación levantó la red con la captura".

"La gente fue literalmente arrastrada desde el puente del barco al mar", declaró esta fuente.

Según las autoridades regionales, el navío "Onega" pertenece a la empresa de pesca Kalinin, que de acuerdo con su página web es "uno de los principales exportadores de productos de la pesca de Rusia".

En enero de 2018, un navío de pesca ruso con 21 personas a bordo se hundió en el mar de Japón, sin que se encontrara ningún superviviente tras cinco días de búsqueda en medio de gélidas temperaturas y fuertes vientos.

En abril de 2015, otro naufragio en la misma región causó al menos 56 muertos.

En el mar de Barents, 14 oficiales rusos murieron en julio de 2019 en el incendio de su submarino, un accidente cuyas circunstancias no fueron reveladas por las autoridades en nombre del "secreto de Estado".

Rusia posee grandes ambiciones en el Ártico, donde espera convertirse en la primera potencia económica y militar, aprovechando el calentamiento global y el deshielo que deberían abrir nuevas rutas comerciales.

Las empresas rusas también explotan en esta región yacimientos de petróleo y gas, de carbón y de minerales preciosos.

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