El diario La Prensa recibe el papel que Gobierno de Ortega le retuvo por 500 días

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Un hombre traslada en un montacargas una bobina de papel desde un camión hacia una bodega del diario La Prensa hoy viernes, en Managua. EFE/Jorge Torres

Managua, 7 feb (EFE).- El diario La Prensa, el más antiguo de Nicaragua, recibió este viernes el papel y tinta que el Gobierno de Daniel Ortega mantuvo retenido por 500 días y que puso en peligro su circulación impresa, además de causar la reducción de sus páginas, desaparición de suplementos y el despido de cientos de trabajadores.

El papel y la tinta llegaron a las instalaciones del grupo Editorial La Prensa, donde funciona el diario La Prensa y el Hoy, a bordo de camiones de carga, y fue recibido en el estacionamiento en medio de emociones de sus directivos, periodistas, fotógrafos y trabajadores de esos medios, según constató Efe.

El Gobierno de Ortega, a través de la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA), empezó a bloquear las materias primas a La Prensa, fundado el 2 de marzo de 1926, desde septiembre de 2018, cinco meses después que estallara la crisis sociopolítica en la que está inmensa Nicaragua.

El Gobierno de Ortega cedió a la entrega de la materia prima a Editorial La Prensa por las gestiones del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Sommertag, luego que ese grupo denunciara al Ejecutivo por la "asfixia económica" a la que estaba sometiendo a los diarios La Prensa y Hoy.

El nuncio, según explicó el presidente de Editorial La Prensa, Jaime Chamorro, fue notificado por el Gobierno de que levantarían dicho embargo aduanero.

La Prensa, continuó Chamorro, argumentó que la retención ilegal de sus materias primas violaba la libertad de expresión y el libre acceso a la información de todos los nicaragüenses, derechos establecidos en la Constitución Política.

"Esta crisis ha estado bastante grave. En los años 80 del siglo pasado (también gobernada por los sandinistas y en medio de una guerra civil) se vendían cantidades de periódicos, pero no hubo una crisis como ésta", recordó.

El primer Gobierno sandinista, que también encabezó Ortega, "nos permitieron (importar) papel. Rusia nos vendía. Todo mundo y ahora inventaron" ese bloqueo, apuntó.

Chamorro consideró que es la peor crisis que ha sufrido La Prensa en sus casi 94 años de historia, tuvieron que despedir al 70 % de sus periodistas, y valoraron dejar de circular en su versión impresa por falta de papel.

"Si La Prensa hubiera cerrado, hubiera sido el primer país del mundo sin un periódico impreso", sostuvo.

El fotoperiodista de La Prensa, Óscar Navarrete, se declaró con mucha alegría por la llegada del papel.

"Nos compromete continuar haciendo un periodismo profesional, independiente, franco y sincero", expresó.

En las bodegas de ese diario, además de papel y tinta, ya se encuentran planchas, repuestos y correas para la rotativa, y que la mayoría de materia prima se encuentra en buen estado, explicó el jefe de la rotativa de La Prensa, Álvaro Rivera.

La Prensa había dicho que su versión impresa podía desaparecer debido a que el Gobierno sandinista les mantenía retenido su papel desde hace 75 semanas, y en ese contexto pidió apoyo a la comunidad internacional para sobrevivir.

"Hagan uso de la obligación internacional. ¡No dejen morir a La Prensa!", clamó ese diario en un editorial el 27 de enero pasado.

El bloqueo aduanero que mantenía el Estado nicaragüense desde hace 17 meses del papel, tinta y otras materias al grupo Editorial La Prensa, así como a la empresa ND Medios, obligó al cierre de El Nuevo Diario, el segundo periódico de importancia en el país centroamericano.

El Nuevo Diario, el segundo más antiguo de Nicaragua, así como el rotativo Metro y el medio digital Maje, todos propiedad de ND Medios, del grupo financiero nicaragüense Promerica, dejaron de circular desde finales de septiembre pasado a causa de las presiones económicas del Gobierno.

La retención de papel también hizo desaparecer de las calles al periódico popular Q'Hubo, que también pertenecía a ND Medios, desde diciembre de 2018.

El Gobierno sostiene que el cierre de los periódicos obedece a razones administrativas, económicas y de credibilidad, más que a la retención del papel de prensa.