El día que Eduardo Madina quemó la oportunidad de su vida

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Foto de familia de los tres candidatos a las primarias para liderar el PSOE en 2014  (Photo credit should read PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP via Getty Images)
Foto de familia de los tres candidatos a las primarias para liderar el PSOE en 2014 (Photo credit should read PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP via Getty Images)

En breve se cumplirán los 20 años de cárcel a los que fueron condenados los dos etarras que atentaron en 2002 contra el exdiputado socialista Eduardo Madina con una bomba lapa colocada por ETA en los bajos de su coche. Esa sentencia, junto al cumplimiento de la condena y al proceso de pacificación irreversible instalado en España, ha hecho felicitarse al propio Madina quien, a pesar de vivir con graves lesiones -incluida la amputación de una de sus piernas desde la rodilla-, ha mostrado no guardar ningún rencor con una frase que no ha pasado desapercibida: "El modelo de sociedad que defendí siempre tenía un hueco para ellos, a diferencia del modelo de sociedad que ellos defendieron que nunca tuvo un hueco para mí", señaló en el programa Cafè d'idees presentado por Gemma Nierga.

Pero en el plano político hay otra fecha reseñable en la trayectoria de Eduardo Madina. Fue el 13 de julio de 2014 cuando salió derrotado de las primarias del PSOE ante un entonces desconocido Pedro Sánchez. El proceso interno fue convocado tras el mal resultado obtenido en los meses previos por el entonces líder socialista Alfredo Pérez-Rubalcaba y que ha quedado como el día en que truncó la oportunidad profesional de su vida.

Madina partía, a priori, como el favorito en las apuestas ante el propio Sánchez y el sevillano José Antonio Pérez Tapias. Pero la directriz lanzada en Andalucía por Susana Díaz para que todos los militantes votaran en masa a Sánchez -sí, Díaz apoyó a Sánchez dos años antes de ejecutar su despido-, acabó decantando la balanza. Tapias logró un resultado muy inferior al de sus rivales, pero arañó unos votos que, en caso de ir a parar a Madina, podrían haberle permitido salir vencedor.

¿Pero qué ocurrió para que el joven diputado vasco fuera defenestrado por el propio partido que en los años anteriores lo moldeó como si se tratara del hijo del Emperador?

Para empezar, en el proceso de primarias hubo un cambio de las reglas a mitad de partido. Madina había preparado con su equipo unas primarias abiertas. Pero finalmente tuvo que aceptar a regañadientes la convocatoria de un congreso federal extraordinario tras el que muchos veían la mano de la presidenta andaluza, Susana Díaz, para hacerse con las riendas. Porque, como cabe recordar, en un congreso son los delegados los que eligen, y siempre es un proceso más fácil de controlar por el aparato del partido que unas primarias abiertas. Y finalmente quedó probado que la influencia del aparato fue decisiva.

Madina se presentó como un candidato con experiencia, pero con ideas nuevas. Hablando de un cambio y un aperturismo del PSOE. Y eso, en la planta noble de Ferraz, sonaba a apocalipsis. Ya que la vieja guardia quería un cambio de cara, pero no de forma de funcionar. No hay que olvidar que ese mismo año comenzó el despegue de Podemos y Pablo Iglesias, amenazando las estructuras tradicionales de la política española.

Sí, Iglesias era el radical, pero dentro del PSOE el radical -aunque suene increíble- era Madina. Porque entonaba un discurso que no casaba con muchos de los barones con décadas de 'funcionariado socialista' a sus espaldas. Y ejercieron una resistencia numantina para no perder la silla. No es que Sánchez propusiera ideas viejas frente a las nuevas del aspirante vasco. Sino que Sánchez no amenazaba al poder del partido, aunque lo que ocurrió más adelante es otra historia. Y el político vasco lo resumió en una sola frase: "No tengo el apoyo ni de Rubalcaba ni de los aparatos del partido", llegó a declarar en una entrevista en El Mundo.

¿Qué hubiera sido del PSOE si Eduardo Madina hubiera cogido las riendas del partido en 2014? Ese es un terreno de la política ficción, pero parece claro que su discurso más izquierdista que el de Sánchez probablemente habría evitado en gran medida el gran trasvase de votos socialista a Podemos en las siguientes elecciones al tiempo que podría haber favorecido un acuerdo de coalición más rápido del que suscribieron el 30 de diciembre de 2019 Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

En vídeo | Años después, Madina defendió el proyecto de Díaz

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