Devuelven a España 7 cascos celtibéricos expoliados y vendidos ilegalmente

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Los siete cascos fueron expuestos en una de las salas de la Unesco durante la entrega, que se realizó en presencia de las partes implicadas, así como del embajador de España ante la Unesco, Juan Andrés Perelló Rodríguez. EFE

París, 4 dic (EFE).- Siete cascos celtibéricos de bronce, expoliados de la localidad de Aranda de Moncayo (Zaragoza) en los años 1980, fueron devueltos este miércoles en excelente estado de conservación a España por parte de su actual propietario en un acto oficial en la sede de la Unesco.

Las piezas, fechadas entre los siglos VI y III a.C., proceden de una ciudad celtíbera de Arátikos, erigida en la Edad del Hierro y destruida por el ejército romano en los años 70 antes de Cristo.

En los próximos días viajarán a España para incorporarse a la colección permanente del Museo de Zaragoza, donde serán estudiados antes de ser expuestos al público.

La entrega de esta pequeña colección simboliza un final feliz tras la sentencia pronunciada en 2018 por la Audiencia Provincial de Zaragoza contra dos vecinos de Aranda del Moncayo, Ricardo Bienvenido Granada y Mariano Florentino Ostale, culpables de haber saqueado más de 5.000 artefactos celtibéricos en Zaragoza y Soria durante los últimos veinte años.

El británico Christian Levett, actual propietario de los cascos, filántropo, coleccionista y creador del Museo de Arte Clásico de Mougins (MACM), cerca de Niza, hizo personalmente la entrega al director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Román Fernández-Baca.

"La ciudad y necrópolis de Arátikos fue objeto de un expolio lento, sistemático y constante que se prolongó durante décadas y que pese a las voces de alarma que en distintos momentos se fueron dando no pudo ser, por desgracia, impedido", dijo Fernández-Baca.

Levett adquirió los cascos en una subasta de la casa alemana Hermann Historica en 2008 y 2009, sin saber en ese momento que se trataba de obras robadas. Tras ser restaurados, el coleccionista los exhibió a partir de 2011 en el museo de Mougins, donde han estado al alcance del público y de investigadores.

Pero desde que se conoció el origen de los cascos y la sentencia contra Granada y Ostale, Levett, con la mediación del catedrático en arqueología Ricardo González Villaescusa, puso en marcha las conversaciones con el Gobierno de Aragón para la devolución de los objetos.

"He intentado aplicar la ética a mi colección de antigüedades a lo largo de los años, sin embargo he descubierto en estos años que coleccionar antigüedades es mucho más difícil y peligroso, tanto legal como financieramente, de lo que uno podría imaginar”, aseguró Levett, quien pagó 250.000 euros por los objetos, cantidad que ahora reclama a la casa de subastas que organizó la venta.

El inglés aprovechó el contexto para pedir un refuerzo de las leyes contra estos delincuentes y lanzó una serie de recomendaciones para evitar que estas obras lleguen a las manos equivocadas, así como que quienes disponen de dinero para protegerlas no se sientan desamparados por la creciente aparición en el mercado de obras de descubrimiento dudoso.

"Muchos participantes del mundo de las antigüedades han considerado a lo largo de los años que el expolio cultural seguido de una falsa venta a los coleccionistas era simplemente parte del negocio y no un delito", dijo.

Los siete cascos fueron expuestos en una de las salas de la Unesco durante la entrega, que se realizó en presencia de las partes implicadas, así como del embajador de España ante la Unesco, Juan Andrés Perelló Rodríguez.

La investigación de las piezas incautadas permitió acreditar la procedencia de los cascos y trazar su aparición en distintas casas de subasta europeas lo que ha permitido iniciar el trabajo de recuperación que sigue abierto, con el objetivo de lograr la devolución a España de los ocho cascos que no han sido aún localizados.