El descenso a los infiernos de las jóvenes de Devermut

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Detrás y delante del popular perfil de Instagram Devermut se encuentran Marta Cillán (33 años) y Sara Giménez (28 años), pareja en la vida real que lleva años dando dando visibilidad a la comunidad LGTBI y, más en concreto, al colectivo lésbico y bisexual. Sin embargo, no todo es lucha y activismo por su parte en redes sociales. De un tiempo a esta parte han iniciado una caída en popularidad y tenido que afrontar al menos dos crisis de imagen. La primera, después de ser acusadas de tránsfobas. La segunda, este mismo fin de semana, tras haber narrado un supuesto acto lesbófobo contra ellas que las cámaras de seguridad del local y el propio local han desmentido.

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Todo comenzaba el pasado viernes cuando Devermut denunciaba a través de su perfil de Instagram que habían sido víctimas de un acto de discriminación y que las habían echado del local “La Luna en Conil por bolleras, literal”. Contaban su versión del relato según la cual “después de besarnos y tener a 200 maromos mirando, hemos avisado a los porteros y lo que han hecho es decirnos que quizá habíamos bebido demasiado. Un portero bajito fuertote mazado ha intentado pegarnos, el nivel ha sido fuertote”. 

Después pasaban a denunciar que “no es un hecho aislado, ni especial, la única diferencia fue que ayer no decidimos callarnos o mirar para otro lado, y eso nos llevó a que termináramos en la calle a punto de que un puñado de matones nos pegaran”. Esa es su versión de lo ocurrido, que dista mucho de la dada por el local aludido.

Ante el revuelo generado por el post en Instagram de Devermut, La Luna publicó un comunicado a través del mismo canal asegurando que en ningún momento se las expulsó del local por “lesbianas”, como dice, sino que si las echaron fue porque no respetaron las medidas Covid, porque molestaron a otros clientes y por que faltaron al respeto a los trabajadores del pub. Desde este negocio de Conil no solo han emitido un comunicado, sino que han publicado las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del mismo que desmontarían el relato de Cillán y Giménez.

La historia se ha convertido en viral a través de las redes sociales y han sido muchos los que han criticado a ambas por supuestamente inventarse la historia de una agresión y, además, acusar en falso a un local con el consiguiente daño que puede hacerle algo así. Su reacción en Instagram, su principal vehículo de comunicación con su comunidad, ha sido bloquear los comentarios. Su último post, en el que dan los buenos días a Barcelona y que fue publicado el domingo, no permite comentar

Sin embargo, sí se puede en los anteriores, y hasta ahí se han ido los internautas que han querido criticar lo ocurrido este fin de semana. Precisamente el anterior es una foto de la pareja en Cádiz publicada cuatro días antes. Y ahí es donde se pueden leer infinidad de críticas a ambas por haber cerrado los comentarios y por borrar los que no son de su agrado. Como puede verse en las capturas de pantalla, les acusan de borrarlos, de “mentirosas” tras la historia de Conil y les avisan de que con esta última polémica han perdido un seguidor o seguidora.

Aunque en su último post no se pueden dejar comentarios, el anterior se ha llenado de críticas por lo sucedido este fin de semana. (Foto: Captura de Instagram / @devermut)
Aunque en su último post no se pueden dejar comentarios, el anterior se ha llenado de críticas por lo sucedido este fin de semana. (Foto: Captura de Instagram / @devermut)

Un conteo de pérdida de apoyos que se puede apreciar en el total y del que avisan en otra red social, en Twitter, donde han sido tendencia en distintos momento del fin de semana. En algunos perfiles recientes realizados sobre Devermut se mencionaba que estaban cerca de los 800.000 seguidores. A media mañana de este lunes la cuenta había caído por debajo de los 760.000.

Les acusan de mentir y de borrar comentarios que no son de su agrado. (Foto: Captura de Instagram / @devermut)
Les acusan de mentir y de borrar comentarios que no son de su agrado. (Foto: Captura de Instagram / @devermut)

Esta polémica, que les está suponiendo una crisis tanto de imagen como de credibilidad, ha reavivado la protagonizada hace un par de años, cuando en 2019, un comentario les valió la calificación de tránsfobas y les hizo perder también miles de seguidores. En aquella ocasión fue porque se dirigieron a los organizadores del Pride Barcelona para hacerles saber que, según una encuentra realizada por ellas mismas en su comunidad online, “las tías lesbis y bi (casi por unanimidad) no quieren ver ni a señoras cantantes de Eurovisión ni a señores que se visten de mujer, eso no es contenido LGTB, eso es contenido "G". Las lesbis y las bi lo tienen claro, ellas quieren ver a: Alba Reche, Natalia, Lola Índigo, Rosalía, Cariño, Hayley Kiyoko, María (OT 2018) y Nathy Peluso”

Aquella publicación desencadenó una oleada de comentarios y críticas en su contra, se las acusó de “transfobia", de practicar un "feminismo de pacotilla" y hasta de ser unas “estafadoras", como recogió thewatmag.com. Unas críticas que han vuelto a raíz de la nueva polémica.

Uno de los comentarios más críticos contra ellas ha sido el del youtuber Malbert, quien se ha explayado a través de un hilo en Twitter en el que las llama “mentirosas” y las acusa de haberse “ aprovechado de la lucha de un colectivo para justificar sus actos de niñatas inmaduras”. A lo largo de varios tuit recoge paso a paso cómo se han ido sucediendo los datos a lo largo del fin de semana.

Marta Cillán (Cádiz, 1987) y Sara Giménez (Barcelona, 1992) saltaron a la fama hace algunos años convertidas en Devermut a través de Instagram, donde han enarbolado la bandera de la lucha por la visibilización del colectivo de lesbianas y bisexuales, principalmente. En un perfil realizado por El País en 2018 sobre su activismo y su lucha, en el que se mencionaba también la creación de un perfil @machismocallejero en el que denunciaban este tipo de comportamientos y que ya no está activo, se mencionaba que contaban con algo más de 100.000 seguidores. Una cifra que ha ido creciendo hasta llegar a su tope hace poco.

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