Informan más de un centenar de muertes tras el devastador paso del tifón Rai en Filipinas

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Según los registros oficiales difundidos este domingo, ya son 108 las víctimas del país isleño luego de padecer la llegada del tifón Rai, el más potente de esta temporada. Las provincias centrales de Cebu y Bohol, gravemente afectadas, declararon el estado de calamidad para acceder a los fondos para desastres y las autoridades congelaron los precios de los productos básicos.

La cifra oficial de fallecimientos se eleva en Filipinas a medida que los rescatistas llegan a las zonas azotadas por el tifón Rai, el decimoquinto de este año y el más poderoso. Los registros de la nación confirmaron 108 muertes este domingo, más del triple que las notificadas el último sábado. Sin embargo, se espera que estos números se engrosen aún más a medida que las agencias de desastres verifiquen el alcance total.

Estos números son anunciados horas después de que Arthur Yap, gobernador del concurrido sitio de Bohol, manifestara que las víctimas mortales en su provincia ya eran 72. “Nuestre gente ha sufrido mucho”, aseveró.

Además, hay más de 300 mil personas que debieron movilizarse de sus hogares y centros turísticos cuando el tifón atacó las regiones sur y central del archipiélago.

Entretanto, las fuertes tormentas también causaron una gran cantidad de daños materiales, interrumpió las comunicaciones y la electricidad en varios sectores, provocó perjuicios en hospitales y propició la inundación en diferentes áreas.

En su punto más fuerte, Rai acumuló vientos sostenidos de 195 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 270 kph, uno de los fenómenos más poderosos de los últimos años en el archipiélago del sudeste asiático propenso a desastres, ubicado entre el Océano Pacífico y el Mar de China Meridional.

La respuesta a la catástrofe

El gobierno filipino ha decidido desplegar a miles de militares, policías, guardacostas y bomberos hacia las zonas más afectadas para colaborar con las labores de búsqueda y rescate de los civiles.

También, a través de buques de guardacostas y navales, se están transportando alimentos, agua y suministros médicos; por otro lado, pondrán en acción maquinaria pesada –retroexcavadoras, cargadores frontales- para despejar las carreteras intervenidas por postes eléctricos y árboles caídos.

El director de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Filipinas, Alberto Bocanegra, manifestó que será “un camino largo y difícil” el proceso para que la gente “vuelva a encarrilar sus vidas”.

La organización solicitó 20 millones de francos suizos –más de 21 millones de dólares- para solventar los esfuerzos urgentes de socorro y recuperación.

Devastación y cortes de electricidad

Muchas áreas siguen sin electricidad y las plantaciones de maíz y arroz se han inundado, según afirmó el gobernador de Iloilo, Arthur Defensor.

Las autoridades de las islas Dinagat, sur de la nación y una de las primeras provincias azotadas por los feroces vientos de Rai, permanecieron aisladas el sábado debido a la caída de las líneas eléctricas y de comunicación.

Pero su gobernadora, Arlene Bag-ao, publicó un comunicado en el sitio web de la provincia, en el que aseguró que la isla -de aproximadamente 180.000 habitantes- "ha sido arrasada hasta el suelo".

La funcionaria pidió comida, agua, refugios temporales, combustible, kits de higiene y suministros médicos para atender a la población.

"Es posible que hayamos sobrevivido, pero no podemos hacer lo mismo en los próximos días debido a nuestras limitadas capacidades como provincia insular", dijo Bag-ao, y añadió que algunos de los hospitales de Dinagat no pudieron abrir debido a los fuertes daños. "La mayoría de nuestros buques comerciales y de carga ahora no son aptos para viajes por mar, lo que nos separa del resto del país", explicó.

El tifón, llamado localmente como Odette, azotó la costa sureste del país el jueves, pero el alcance de las víctimas y la destrucción fue incierto hasta dos días después con provincias enteras aún sin electricidad ni conexión de internet y teléfonos móviles.

Los centros de refugio ubicados en iglesias, escuelas y gimnasios también se vieron gravemente afectados dijo el vicegobernador de la provincia de Surigao del Norte, situada en la misma región, Nilo Demerey.

"Odette era realmente fuerte. Casi el 95% de las casas en la isla de Dinagat están sin techo", agregó.

Las provincias centrales de Cebu y Bohol también se encuentran entre las más afectadas, por lo que declararon el estado de emergencia que habilita el acceso a fondos para afrontar las consecuencias de este tipo de desastres climáticos.

Además, las autoridades congelaron los precios de los productos básicos de la canasta familiar para evitar una disparada de precios ante su previsible escasez o dificultad de transporte.

Alrededor de 20 tormentas y tifones azotan a Filipinas cada año. El archipiélago está ubicado en la región sísmicamente activa del llamado "Anillo de fuego" del Pacífico, lo que lo convierte en uno de los países más propensos a desastres en todo el mundo.

Con Reuters y AP

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