Lo que hay detrás de la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje a Rusia: mucho más que deporte

Miguel Fernández Molina
Una imagen que podría no repetirse ni en Tokio 2020 ni en Pekín 2022

“La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha dicho que ya está bien la tomadura de pelo”. La frase, de la periodista Paloma del Río, resume en pocas palabras la noticia que ha sacudido el mundo del deporte esta semana. La AMA ha decidido excluir a Rusia de los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y Pekín 2022, del Mundial de fútbol de Catar 2022 y otros grandes eventos internacionales para los próximos cuatro años. “El dopaje ruso ha ultrajado el deporte durante demasiado tiempo”, señala en un duro comunicado que puede suponer un punto de no retorno para la cuestión olímpica.

El reconocimiento de la existencia de una red de dopaje de Estado sostenida por el régimen de Vladimir Putin ha llevado a la mayor entidad global contra el doping a tomar esta decisión. Moscú llevaba tiempo arriesgándose a recibirla y recientemente ya había sufrido prohibiciones parciales como en los Juegos de Rio 2016 o Pyeongchang 2018. Pero esta vez el golpe es un K.O. absoluto al país, que tiene 21 días para reclamar desde el anuncio y ha anunciado que lo hará.

Tal es la dimensión del escándalo que el primer ministro Dmitri Medvedev ha llegado a admitir un “significativo problema” con el dopaje. No es poca confesión para un Ejecutivo como el ruso. Eso sí, la culpa de lo ocurrido no es suya, sino del “cuadro crónico de histeria antirrusa” propagado más allá de sus fronteras. Que dice que el mundo les tiene ‘manía’.

Desde el Kremlin apuntan directamente a motivaciones políticas para justificar este “ataque” a uno de sus grandes ejes nacionales, el deporte. “Hay razones para pensar que esas decisiones no se basan en la pureza del deporte mundial sino en consideraciones de carácter político que no tienen nada que ver con los intereses del deporte y el movimiento olímpico. Las sanciones no pueden ser colectivas o aplicarse a las personas que no tienen nada que ver con ciertas violaciones”, ha confesado el propio Putin.

Pero en la sociedad...

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