Tras ataque en metro de Nueva York, Trump quiere nuevas restricciones migratorias

Por Laura BONILLA
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Imagen del sospechoso del ataque del 11 de diciembre de 2017 en Nueva York, Akayed Ullah, cedida tras los hechos por la Comisión de Taxis y Limosinas de la Ciudad de Nueva York

Un hombre de Bangladés detonó una bomba artesanal sujeta a su cuerpo en un túnel del metro de Nueva York y dejó tres transeúntes heridos en un nuevo atentado en esta ciudad, lo que provocó que Donald Trump exigiera nuevas restricciones migratorias.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, tildó lo ocurrido de "un intento de ataque terrorista" y la policía identificó al sospechoso como Akayed Ullah, de 27 años e inmigrante.

El ataque fue perpetrado en un túnel que conecta dos estaciones de metro cerca de Times Square, uno de los mayores centros neurálgicos del transporte de Nueva York y uno de los sitios más concurridos del mundo, a la hora en que millones de neoyorquinos utilizan el transporte público para trasladarse a sus empleos.

El sospechoso, habitante de Brooklyn, sufrió heridas y quemaduras, dijeron las autoridades. Fue detenido y trasladado al hospital Bellevue. Según varios medios locales, habría emigrado desde Bangladés hace siete años.

El presidente Trump usó el ataque para solicitar el endurecimiento de las normas de inmigración en Estados Unidos, alegando que la actual política "laxa" permite que "demasiadas personas peligrosas y mal investigadas tengan acceso" al país.

"El intento de asesinato masivo de hoy en Nueva York -el segundo ataque terrorista en Nueva York en los últimos dos meses- vuelve a resaltar la urgente necesidad de que el Congreso promulgue reformas legislativas para proteger al pueblo estadounidense", dijo Trump en un comunicado.

- Explosión prematura -

Ninguno de los heridos corre riesgo de vida, informaron los bomberos.

"Una bomba en una estación de metro, eso es una de nuestras peores pesadillas", aunque "la realidad fue mejor de lo que inicialmente esperábamos y temíamos", admitió el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.

Aunque no quedaron inmediatamente claros sus motivos para ejecutar el ataque, Cuomo dijo también que el sospechoso no integraba una "red sofisticada", aunque aparentemente estaba "influenciado" por el grupo Estado Islámico u otro grupo extremista.

"El gobierno continúa adoptando medidas de seguridad significativas para prevenir que los terroristas entren a nuestro país o recluten dentro de nuestras fronteras", dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, quien pidió a la ciudadanía estar atenta.

La explosión, que ocurrió a las 07H20 locales (12H20 GMT), fue provocada por una bomba artesanal que el atacante llevaba sujeta "a su cuerpo por una serie de cierres y velcros", informó a la prensa John Miller, de la unidad contra-terrorista de la policía de Nueva York.

La bomba habría detonado de forma prematura, dijeron las autoridades, e indicaron que el ataque fue filmado por las cámaras de seguridad.

La explosión provocó pánico en el túnel, y "todo el mundo se echó a correr", dijo un testigo al New York Times.

Citando fuentes policiales, el diario New York Post indicó que el sospechoso era un exchofer de taxi y declaró a los policías al ser arrestado que había actuado para vengarse de "los bombardeos" contra el Estado Islámico en Siria y otros países.

También dijo que eligió la ubicación de su ataque por los carteles de Navidad en las paredes del metro.

- Nueva York, blanco constante -

Las estaciones de metro del área fueron evacuadas, observaron periodistas de la AFP. El metro siguió funcionando pero sin detenerse en esas estaciones. La estación de buses de la Autoridad Portuaria también fue evacuada y la circulación en varias calles y avenidas fue bloqueada, aunque comenzó a regresar a la normalidad tres horas después del ataque.

La explosión se produjo en las vísperas de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, que atraen a cientos de miles de turistas a Nueva York, la ciudad más poblada de Estados Unidos con ocho millones y medio de personas.

En Times Square, el área donde tuvo lugar el intento de atentado, un millón de personas se concentra cada 31 de diciembre para esperar el Año Nuevo.

Nueva York, una de las ciudades más diversas del mundo y blanco constante para los movimientos terroristas, ha implementado una fuerte vigilancia desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 que derribaron sus Torres Gemelas. Miles de policías uniformados y de civil patrullan día y noche sus calles.

El 31 de octubre pasado, el día de Halloween, un uzbeko residente en Estados Unidos arrolló con una camioneta grande a varios ciclistas que paseaban por Chelsea, en el sur de Manhattan, matando a ocho personas y dejando más de una decena de heridos graves en el peor atentado terrorista en Nueva York desde 2001.

El sospechoso, que había jurado lealtad al grupo Estado Islámico, fue detenido inmediatamente y está en prisión a la espera de su juicio.

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