Un detector de metales saca a luz un tesoro de más de mil monedas y cientos de años de antigüedad

M. J. Arias
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Luke Mahoney, propietario la empresa especializada en detectores de metales Joan Allen Metal Detectors, estaba rastreando con uno de sus modelos un campo de la localidad británica de Lindsey cuando el dispositivo le alertó de que allí había algo. Primero encontró una moneda. Luego, otra. Un poco más tarde y con algo de ayuda, todo un tesoro centenario, según han contando los artífices del hallazgo a través de sus redes sociales.

La pista la obtuvo Mahoney, de 40 años, gracias a un detector de metal de última generación. Este comenzó a avisarle de que bajo sus pies había algo. Podría ser cualquier cosa. No tenía por qué tratarse de algo de valor. De hecho, lo habitual es que no sea nada importante. Se agachó, escarbó y dio con una moneda que parecía realmente antigua. El dispositivo seguía avisándole de que había algo más. Encontró una segunda pieza. Pero los avisos se sucedían y decidió que sería mejor buscar ayuda para desenterrar lo que hubiese allí escondido a la espera de ser encontrado.

Se fue en busca de ayuda y regresó con sus amigos Dan Hunt y Matt Brown. Los tres hombres juntos procedieron a mover la tierra en busca de lo que el detector les alertaba que podía encontrarse bajo sus pies hasta que dieron con ello. En total reunieron 1.061 monedas de oro y plata que han sido datadas entre los siglos XVI y XVII.

Una vez limpiadas y catalogadas, la más antigua sería un chelín de la época de Isabel I que dataría de entre 1573 y 1578. Las más recientes son medias coronas del reinado de Carlos I y con fecha entre 1641 y 1643.

Dado el alto valor del tesoro encontrado, Mahoney ha reconocido en declaraciones recogidas por la agencia SDP que le gustaría verlas expuestas en un museo. Del hallazgo ha destacado “esa sensación de raspar la suciedad y ver las monedas” que resulta “indescriptible”.

La teoría de expertos e historiadores que han confirmado la autenticidad del tesoro hallado a finales de julio es que este podría haber pertenecido a un noble o terrateniente de la zona que marchase a luchar durante la Guerra Civil inglesa y nunca volviese a desenterrarlo.

Recientemente también se ha dado a conocer el hallazgo de un cazador de tesoros aficionado que dio con lo que ha sido definido como uno de los conjuntos más importantes de la Edad de Bronce encontrados en Escocia. En el caso del detector de metales Mariusz Stepien no fueron monedas, sino elementos como un arnés para caballo completo, hebillas, anillos, ornamentos, una espada en su vaina y tapas de ejes de una carroza de 3.000 años de antigüedad.

“Pensé que nunca había visto algo así antes y desde el principio sentí que esto podría ser algo espectacular y que había descubierto una gran pieza de historia escocesa”, ha declarado sobre sus sensaciones al encontrar las piezas. No se equivocaba y ahora forman parte del Centro de Colecciones de Museos Nacionales en Edimburgo.

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Estas son una muestra de las monedas encontradas bajo tierra en un campo británico gracias a un detector de metal. (Foto: Joan Allen Detectors / @JoanAllenDetect)
Estas son una muestra de las monedas encontradas bajo tierra en un campo británico gracias a un detector de metal. (Foto: Joan Allen Detectors / @JoanAllenDetect)