Destacan colorida ropa afgana para protestar contra código de vestimenta talibán

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Tras ver fotos de mujeres afganas vestidas de negro con la cara completamente cubierta por un velo en un mitin a favor de los talibanes en Kabul, Bahar Jalali, una historiadora afgano-estadounidense, lanzó una campaña en redes sociales que destaca los colores vibrantes de los vestidos tradicionales afganos.

"Me preocupaba mucho que el mundo pensara que la ropa que usaban esas mujeres en Kabul era ropa tradicional afgana, y no quiero que nuestra herencia y cultura se tergiversen", dijo Jalali, que vive en Glenwood, Maryland, a una hora en coche de Washington.

De 46 años, Jalali creó los hashtags #DoNotTouchMyClothes y #AfghanistanCulture, que rápidamente se hicieron populares, y muchas mujeres publicaron fotos de sí mismas vistiendo ropa afgana bordada y colorida y sonriendo para la cámara.

"Las mujeres afganas no usan hiyab", dijo Jalali a la AFP.

"Usamos un pañuelo de gasa suelto que deja al descubierto el cabello. Y cualquiera que esté familiarizado con la historia y la cultura de Afganistán sabe que la ropa que usan esas mujeres nunca se ha visto antes en Afganistán", dijo, refiriéndose a la manifestación pro-talibán en una universidad de Kabul a principios de este mes.

Unas 300 mujeres, cubiertas de la cabeza a los pies de negro, de acuerdo con las estrictas nuevas políticas de vestimenta para las mujeres en la educación bajo los talibanes, ondearon en esa ocasión banderas talibanes, mientras los oradores criticaban a Occidente y expresaban su apoyo a los islamistas de línea dura.

"Las afganas no se visten de esa manera. Las afganas usan los vestidos coloridos que mostramos al mundo", insistió la historiadora.

Los derechos de las mujeres en Afganistán se redujeron drásticamente bajo la administración talibán entre 1996 y 2001, pero desde que regresaron al poder el mes pasado los gobernantes han afirmado que implementarán una regla menos extrema.

A las mujeres se les permitirá asistir a la universidad, siempre que las clases estén segregadas por sexo o al menos divididas por una cortina, y las mujeres deben usar una túnica abaya y el niqab, que cubran todo el cuerpo y la cara, salvo una hendidura para los ojos.

Jalali se mudó a Estados Unidos cuando tenía siete años. Recuerda Afganistán bajo un gobierno secular, donde algunas mujeres iban de faldas cortas y vestidos sin mangas por las calles de Kabul, mientras otras optaban por llevar pañuelos en la cabeza.

En 2009, regresó a Afganistán para enseñar historia y estudios de género en la Universidad Americana de Kabul, en lo que fue el primer programa de estudios de género del país.

Después de ocho años y medio allí, regresó a Estados Unidos y ahora enseña historia del Medio Oriente en la Universidad Loyola de Maryland.

"Mis alumnos eran muy apasionados por la igualdad de género", recordó.

"Así que realmente no puedo imaginar cómo esta nueva generación de Afganistán que nunca ha sido testigo del gobierno de los talibanes, que ha crecido en una sociedad libre y abierta, va a poder adaptarse a este período oscuro en el que ahora ha entrado el país".

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