Los desplazados en Yemen desamparados frente al coronavirus

Nassima Ahmed, madre de cuatro niños con los que vive en una tienda de campaña improvisada en el campamento de desplazados internos de Waara, en la región occidental de Yemen, afirma no disponer de recursos para hacer frente al nuevo coronavirus.

El conflicto de cinco años entre el gobierno, reconocido por la comunidad internacional y apoyado por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, sumió a millones de yemeníes en la peor crisis humanitaria del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas.

A la violencia de los combates, el riesgo de hambruna y la epidemia de cólera, se añade ahora la amenaza de la covid-19, que podría provocar una catástrofe humanitaria, según las oenegés.

"Hay que almacenar comida en caso de confinamiento. Pero no tenemos nada", explica a la AFP Nassima Ahmed, sentada junto a sus cuatro hijos instalados en pequeños colchones, bajo lonas blancas sostenidas por trozos de madera.

El campamento de Waara, controlado por el gobierno, alberga a unas 600 familias y está situado en Khokha, a unos 130 km al sur de la estratégica ciudad meridional de Hodeida, en manos de los rebeldes y escenario de intensos combates, antes de un alto el fuego acordado en 2018.

"Yo tengo miedo. Tengo mucho miedo por mis hijos, sobre todo porque el virus es mortal", añade Nassima, cuyo temor es compartido por los 3,3 millones de desplazados que se amontonan en campamentos que carecen de agua, donde es imposible cualquier distanciamiento físico y donde la asistencia sanitaria es escasa.

- "Como un incendio forestal" -

Yemen registró 65 infecciones de nuevo coronavirus y 10 muertes desde el primer caso el mes pasado, según cifras oficiales.

Pero las cifras podrían ser más altas. Esta semana, decenas de personas murieron de "diversas epidemias" en Adén, según un responsable de esta ciudad del sur, capital provisoria del gobierno desde la toma de Saná por los hutíes, en 2014.

La naturaleza de estas epidemias no se conoce todavía, pero es probable que "el coronavirus se va a cobrar más vidas" de lo esperado, subraya a la AFP el responsable, que pidió el anonimato.

El gobierno acusa a los rebeldes hutíes de ocultar el número real de víctimas en las zonas bajo su control, mientras que la población expresa su impaciencia y exige medidas de lucha contra la pandemia.

Es el caso de Salah Darwich, que vive en el campamento de Waara. "Tenemos miedo por nuestros hijos y por los ancianos, sobre todo en un lugar tan aislado como éste", dice a la AFP. "La epidemia puede propagarse como un incendio forestal", advierte.

El nuevo coronavirus podría avanzar "muy rápidamente" en los campamentos de desplazados, debido al hacinamiento y a la falta de higiene, confirma a la AFP Caroline Seguin, responsable de los programas de Médicos Sin Fronteras en Yemen, Irak y Jordania.

La situación en las decenas de campamentos en Yemen hace "imposible" el confinamiento en las tiendas, ya que los desplazados "deben salir para ganarse la vida o recoger los productos de primera necesidad", añade.

Además de los millones de yemeníes desplazados por la guerra, los campamentos albergan, según la ONU, a unos 280.000 refugiados, principalmente somalíes o etíopes, llegados al país con la esperanza de alcanzar luego países vecinos del Golfo, como Arabia Saudita y Omán.