Despedida militar de Angela Merkel, marcada por rosas rojas, música punk y un desfile controvertido

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Con un ramo de rosas rojas, un tradicional y controvertido desfile militar y música punk de su generación, la canciller alemana Angela Merkel tuvo una ceremonia de despedida militar poco convencional, fiel a su imagen como mandataria del país durante los últimos 16 años. En un discurso, instó a los alemanes a enfrentar "el odio y la violencia".

Este jueves 2 de diciembre, la canciller Angela Merkel tuvo su despedida militar, una ceremonia tradicional que anticipa el final de su mandato de 16 años.

En un discurso previo al evento, la mandataria saliente hizo un llamamiento a todos los alemanes para que enfrenten al odio.

"Nuestra democracia también vive del hecho de que allí donde el odio y la violencia se consideran un medio legítimo para perseguir los propios intereses, nuestra tolerancia como demócratas tiene que encontrar su límite", afirmó Merkel.

Debido a la pandemia, el evento se celebró en el Ministerio de Defensa, y no en un lugar más público. Empezó con el tradicional desfile de soldados portando antorchas, el 'Zapfenstreich' o 'toque de retreta', que es el máximo honor militar destinado para despedir a altos cargos del país. La celebración fue instaurada en 1838 por los prusianos y sigue siendo controvertida hasta la actualidad porque Adolf Hitler la adoptó en su tiempo. Algunos alemanes siguen identificando ese desfile con el nazismo.

No obstante, la ceremonia siguió con la despedida de varios mandatarios de la República Federal de Alemania (RFA), pero antes, se pudieron escuchar tres temas musicales seleccionados por la canciller saliente.

Una salida fiel a su imagen

A diez días de dejar su cargo, Merkel quiso pasar un último mensaje, seguramente irónico, sin olvidar sus orígenes. Sentada junto a la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, y con una sonrisa de complicidad, la líder escuchó "Du hast den Farbfilm vergessen" (‘Olvidaste la película en color’, en español), de Nina Hagen, conocida por sus temas punk en los años 70 y 80. En pleno acto, se pudieron escuchar las palabras: "No puedo consentir, no puedo conformarme, todavía quiero ganar".

En la época en la que salió la canción (1974), Hagen era como Merkel, ciudadana de la República Democrática Alemana (RDA). Dos años después, y tras pasar al lado federal, la cantante daría un giro completo a su carrera para orientarse hacia el punk.

Quedó la duda de saber si Merkel ya escuchaba este éxito de Hagen cuando estaba del lado oriental del muro. Fue "un momento culminante de mi juventud, que se sabe que tuvo lugar en la RDA". "Por casualidad, (la canción) también está ambientada en una región que estaba en mi antigua circunscripción" en el Mar Báltico, añadió en una conferencia de prensa. "Así, todo encaja", justificó.

Su segunda elección fue una canción de la cantante alemana Hildegard Knef llamada “Für mich, soll’s rote Rosen regnen” (‘Por mí lloverán rosas rojas’, en español), momento en el que Merkel recibió un ramo de rosas rojas.

La última pieza fue elegida por la hija de un pastor protestante, un himno cristiano del siglo XVIII, “Grosse Gott, wir loben dich” (‘Señor, te alabamos’, en español), una supuesta alusión a sus raíces religiosas, siendo la hija del pastor protestante Horst Kasner.

Angela Merkel, a sus 67 años y después de 5.860 días como canciller del país, dejará su huella en la historia alemana, siendo la segunda mandataria con tanto tiempo al poder desde Helmut Kohl, canciller desde 1982 hasta 1998. Él también era miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido de Angela Merkel y que él dirigió de 1973 a 1998.

Con AP, Reuters y EFE

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