Desmontando a Vox

(Photo by Burak Akbulut/Anadolu Agency via Getty Images)

Desde posiciones ideológicas de izquierdas, republicanos, independentistas, activistas, etc. y desde medios y plataformas se etiquete a Vox como fascista o franquista. Prueba de ello es que de 5,6 millones de menciones a Vox (de septiembre de 2018 a 31 de enero de 2020) en más de 263 mil publicaciones Vox aparecía asociado a fascismo (58%), franquismo (26%) o nazismo (16%).

Menciones de Vox en medios y plataformas asociados a fascismo, franquismo o nazismo

Por tanto, lo anterior lleva a la conclusión de que buena parte de la notoriedad pública y presencia en los medios que consigue Vox sea consecuencia de este activismo. El problema cuando se sobredimensiona el énfasis fascista o franquista de Vox es que reduce nuestra capacidad de comprender de manera acertada los verdaderos riesgos y diseñar una respuesta adecuada. Y tampoco ayuda a responder la cuestión clave: cómo ha pasado Vox de 58 mil votos (0,23% del total) y ningún diputado en 2015 a 3,64 millones de votos (15,1% del total) y 52 diputados.

Aunque sea probable que nostálgicos franquistas o fascistas hayan encontrado refugio en Vox, no puede deducirse que los votantes Vox sean franquistas o fascistas. O dicho de otro modo ¿qué ha sucedido para que en 2019 brotasen más de 3 millones de franquistas, fascistas o nazis que no había en 2015 en España?

¿De qué forma parte Vox en realidad?

Vox siendo un partido local está dentro de un movimiento social y político mucho más amplio denominado de diferentes maneras: derecha radical, New Right, Alt Right o nacional populismo. ¿Cuáles son algunas de las características más importantes del nacional populismo

·       Renacionalización: la voluntad de priorizar los intereses de la nación y la promesa de dar voz a las capas sociales que se sienten ignoradas por las élites liberales. Trump, Farage, Johnson, Le Pen, Salvini, Bolsonaro, Orbán, Wilders, Meuthen, Vistisen… proponen una idea similar de renacionalización de múltiples aspectos (comercio, economía, impuestos…) en beneficio de los intereses del propio país y sus ciudadanos.

·       Antiglobalismo: por tanto, tienden a coincidir en el cuestionamiento de los acuerdos internacionales, las instituciones cosmopolitas y las agendas globales acusados de acabar con la idea de nación. El temor que se usa de fondo es el de la amenaza de decadencia de la identidad y valores nacionales.

·       Iliberalismo: no presentan la propuesta de derribar las instituciones de los estados o una vuelta al pasado sino denunciar que las instituciones actuales no representan a las sociedades sino a las élites liberales, muy alejadas ya de los ciudadanos medios. Estos partidos y líderes no son estrictamente antidemocráticos sino que atacan la política y los valores liberales de la democracia liberal, el sistema democrático dominante desde el final de la II Guerra Mundial. La victoria de Trump contra su impeachment en un sistema político diseñado para el equilibrio de poderes y evitar la rtiranía y la anarquía, nada ni nadie parece capaz de detener las arbitrariedades de Trump.

·       Temor al futuro: la democracia liberal está asociada de raíz con la economía liberal. Un modelo económico que en las últimas tres décadas ha provocado una creciente y persistente desigualdad y deprivación (menos ingresos y peor calidad de vida) dentro de grandes capas sociales. Lo que lleva a que el futuro se perciba con temor de seguir perdiendo posiciones en la escala social a favor de otros grupos.

·       Inmigración: otro aspecto común es la demonización de la inmigración en general, con adaptaciones locales. Por lo que la xenofobia está presente en todos estos partidos de forma más o menos explícita como defensa del grupo, la cultura y estilo de vida nacional. Y de igual forma el racismo derivado del rápido cambio en el número de etnias que componen las sociedades occidentales. A lo que hay que sumar el incremento de la inseguridad derivada del terrorismo islamista. Se trata, en simple, de la construcción de un enemigo.

·       La gente: Lo que tienen en común nacional populismo y el populismo de la izquierda es que ambos tienden a demandar más referéndums y más poder para la gente. Y se autoerigen como los representantes de la gente, tan común también en Podemos. Trump denomina a la gente olvidada “la mayoría silenciosa”, Farage “el ejército de la gente”, Le Pen “la Francia de los olvidados” o desde Vox “la España que madruga” o “la España real

·       Ideólogos: algunos nombres propios del nacional populismo son recurrentes como el Steve Bannon, ex asesor presidencial de Trump, que tras las elecciones de 2016 se mudó Europa. En Roma Bannon ha establecido su centro ideológico para el “asalto a Europa” y lanzado Breitbart Roma y Breitbart Londres con la intención de cambiar la política cambiando la cultura con ayuda de la tecnología y que algunos de los implicados en el mega escándalo de Cambridge Analytics describen de forma minuciosa.

·       Futurismo: una de las claves comunes a toda la nueva derecha radical no es la añoranza de un tiempo pasado (fascista, nazi o franquista…) sino que coinciden en tener en su punto de mira político el mismo target: la democracia liberal. Esto es, no se trata de partidos nostálgicos si no futuristas y el término más exacto para definir su modelo es el de democracia iliberal.

El nacional populismo, desde un punto de vista social, no parece ser una moda sino una tendencia de largo recorrido contra el liberalismo. Vox no es un fenómeno local, es parte de un movimiento mayor contra la democracia liberal con serios riesgos de involución y disrupción. La acusación de fascista o franquista ha degenerado tanto que se ha convertido en un insulto vacío de análisis serio y, a la vez, de valor político real.

El más ferviente fascista o franquista clásico no tendría ni dos minutos de gloria en nuestro mundo tecnoglobal. La pregunta es si estamos asistiendo a una Ilustración reaccionaria y esto no es cuestión banal que se pueda solventar con adjetivos partisanos.

Hay que instalarse en el caos. Seguiremos atentos.