Ucrania: un desertor ruso cuenta cómo sus compañeros violaban y saqueaban bajo el 'síndrome de Rambo'

Una anciana residente en Járkov, Ucrania, llora al comprobar los efectos de la invasión rusa en su territorio
Una anciana residente en Járkov, Ucrania, llora al comprobar los efectos de la invasión rusa en su territorio

El testimonio de Nikita Chibrin es la guerra más inhumana en sí misma. Salvaje, cruel, difícil siquiera de contar. Este soldado ruso que desertó de la campaña de invasión ucraniana a los cuatro meses ahora busca asilo político en España y, ya en suelo español, ha confesado cómo sus compañeros cometían las peores atrocidades en Ucrania. Violaciones grupales y pillajes

Chibrin ha reconocido, en unas declaraciones recogidas por el diario británico Daily Mail, que llegó a formar parte de uno de los comandos dirigidos por Azatbek Omurbekov, conocido como ‘el carnicero de Bucha’ por sus matanzas en esta ciudad y descubiertas cuando sus efectivos abandonaron el territorio.

Dentro de este pelotón, el ahora desertor ruso vivió cómo sus compañeros actuaban bajo lo que llama ‘el síndrome de Rambo’, con un ansia de destrucción y una locura transitoria que les llevaba a cometer los delitos más salvajes.

Soldados ucranianos sentados en una camioneta en el centro de Jersón, Ucrania, el domingo 13 de noviembre de 2022. (AP Foto/Efrem Lukatsky)
Soldados ucranianos sentados en una camioneta en el centro de Jersón, Ucrania, el domingo 13 de noviembre de 2022. (AP Foto/Efrem Lukatsky)

El Síndrome de Rambo es como se conoce a un tipo de Estrés Post traumático que se caracteriza principalmente por la aparición de un trastorno mental y de personalidad causado por un acontecimiento que a la persona le resulta altamente estresante y, por ende, traumático, que asocia daño psicológico, físico o de naturaleza amenazante o catastrófica. Por ejemplo, una guerra, un altercado violento, un huracán, un accidente de coche... Suelen desarrollarlo los veteranos de guerra, de ahí la alusión a 'Rambo', personaje de la película homónima que encarnó en el cine Sylvester Stallone.

El desertor ruso asegura que sus compañeros militares proclamaban ufanos que “tenemos el poder”. También ha reconocido que muchos de ellos se emborrachaban con el alcohol que veían en las casas asaltadas. Y en una de ellas, “cuatro soldados violaron a una madre y a su hija”. Crímenes, ha precisado, que se cometían sin que hubiera una autorización de los inmediatos superiores.

Ahora, Nikita sabe que ya no podrá volver a Rusia porque el servicio secreto “me mataría”, como confiesa. Mientras, la guerra sigue y las atrocidades siguen conociéndoe a medida que se da luz a los territorios asaltados y temporalmente ocupados por las tropas de Putin.

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