Desenmascarados: superhéroes y princesas causan revuelo en Times Square

Por Peter HUTCHISON
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Dos personas disfrazadas de Elmo, el personaje de "Barrio Sésamo" y un hombre vestido de Batman saludan a los transeúntes en Times Square el 4 de noviembre de 2019

Tras los carteles luminosos y los resplandecientes rascacielos de Times Square en Nueva York, María Bega circula entre la multitud vestida como la princesa Ana de la película de Disney "Frozen".

Esta peruana de 32 años es una de las docenas de hombres y mujeres que intentan ganarse la vida disfrazándose de conocidos personajes en el corazón de la Gran Manzana.

Vestidos como los peludos protagonistas de Barrio Sésamo o de superhéroes de historietas, compiten por el dinero de los turistas contra mujeres en topless que utilizan pintura corporal y con un vaquero que toca la guitarra semidesnudo.

Para muchos visitantes, estos animadores otorgan un encanto estrafalario al frenético barrio de los teatros, pero para algunos neoyorquinos simbolizan una pesadilla que debe evitarse a toda costa.

El comportamiento de estos artistas callejeros ha sido cuestionado, y ha puesto en el tapete la limpieza en décadas recientes de esta área antes conocida por sus salas de estriptís, espectáculos pornográficos y por la venta de cocaína y crack en sus calles.

Con sus luces brillantes y sus gigantescas tiendas, Times Square es un símbolo de la ciudad que nunca duerme y sus oportunidades. "La selva de concreto donde se fabrican los sueños", como dice la canción de Alicia Keys y Jay-Z.

Pero para Bega la realidad es más bien una pesadilla. A veces solo gana 20 dólares por día a cambio de posar para fotografías con turistas.

"Vienes aquí a perder el tiempo, a congelarte de frío, y a veces no ganas suficiente para comer", dice Bega en español a la AFP, luciendo su disfraz celeste y un falsa trenza dorada.

Los animadores, en su mayoría provenientes de Sudamérica y Centroamérica, se disfrazan de personajes como Elmo, Lucas (Cookie Monster), el Hombre Araña, Hulk, Batman o Mickey Mouse.

Bega llegó a este trabajo a través de una amiga y tiene colegas de México, Colombia, República Dominicana, Guatemala y Ecuador.

- Desnudos -

No precisan permisos para trabajar y dependen exclusivamente de las propinas que les dan los peatones.

"Algunos son un poco insistentes, pero la mayoría son amables. Están aquí ganándose la vida como el resto del mundo", dice Dave Duke, un residente de Kentucky de 62 años, tras fotografiar a su esposa con una mujer disfrazada de la Estatua de la Libertad.

Los animadores cuentan que ganar dinero se ha hecho más difícil tras las denuncias de acoso y toqueteos aparecidas en artículos de los tabloides locales sobre los "canallas disfrazados".

En septiembre, un hombre disfrazado de Elmo, uno de los personajes de Barrio Sésamo, fue arrestado tras ser acusado de tocar las nalgas de una joven de 14 años.

"A raíz de esto la policía vino a molestarnos. Casi no nos dejan trabajar", dice Bega, madre de dos niños de dos y 10 años, quien de noche tiene un segundo empleo.

José, de México, que también se disfraza de Elmo, dice que uno o dos animadores están arruinando al resto.

"Los niños solían correr hacia mí, pero ahora hay titulares diciendo que Elmo es un pederasta y ya no lo hacen", explica, negándose a dar su apellido.

A Robert Burck le va mejor. Entona canciones con su guitarra vestido apenas en calzoncillos, un sombrero de cowboy y botas tejanas.

Este hombre de 48 años, más conocido como el "vaquero desnudo", es habitué de Times Square desde hace 20 años, y dice ganar unos 150.000 dólares anuales en propinas.

"Me fascina el hecho de estar trabajando en una cueva de ladrones", bromea ante la AFP, mientras vendedores de CDs y revendedores de entradas de espectáculos se codean con los turistas.

Rebautizada Times Square en 1904 (antes era Longacre Square) luego de que el diario The New York Times instalara aquí su sede, la zona ha tenido varios problemas a lo largo de los años.

Durante parte del siglo XX fue la cuna del vicio, donde florecían la prostitución y las drogas, con entretenimientos centrados en teatros pornográficos y espectáculos sexuales.

El área es mucho menos sórdida hoy, aunque aún quedan algunos clubs de estriptís.

- "Loco" -

Este punto de referencia de Nueva York es fuertemente vigilado por la policía, que desbarató un atentado terrorista aquí en 2010. En 2017, un exmilitar se abalanzó con su automóvil contra la multitud a lo largo de varias cuadras, matando a una joven.

Unas 450.000 personas cruzan Times Square cada día, pero algunos neoyorquinos tratan de evitarla por la multitud, sus restaurantes malos y caros, sus tiendas abarrotadas de artículos turísticos, y por los animadores disfrazados.

La Alianza de Times Square, una organización sin fines de lucro, quiere mejorar la famosa intersección controlando a los animadores.

No les gusta su modus operandi en patota, cuando uno abraza a un turista descuidado y los demás vienen corriendo para colocarse en la foto y pedir dinero.

"Times Square siempre es un poco loco. Todo tiene que ver con el capitalismo", dice a la AFP el presidente de la Alianza, Tim Tompkins. "Pero lo que estamos objetando aquí es que a veces no es voluntario", añade.

Desde 2016 las actividades comerciales de los animadores están restringidas a zonas específicas, pero algunos pululan fuera de ellas.

La Alianza cree que una mejor regulación de los animadores por parte de las autoridades municipales haría que Times Square fuese más apropiada para las familias.

Se dice que Times Square es "el cruce de caminos del mundo". Pero aquí Bega siente que se encuentra en su propia encrucijada.

"El empleo no es sostenible. No sé si puedo seguir así", dice antes de salir corriendo para reunirse con su amiga, el osito Winnie the Pooh.