Cómo desenganchar a tus hijos de la pantalla después de 18 meses de abuso

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(Photo: NARISARA NAMI VIA GETTY IMAGES)
(Photo: NARISARA NAMI VIA GETTY IMAGES)

Mis dos hijos siempre han tenido permiso para pasar un ratito todos los días delante de la pantalla. Mi marido y yo intentamos establecer unos límites claros sobre qué podían ver y jugar y cuánto tiempo. Luego llegó la pandemia y, como muchos otros padres y cuidadores, tuvimos que echar mano de las pantallas. Mi hijo de 6 años se enganchó al iPad y su hermano pequeño se acostumbró a pasar horas y horas viendo sus programas infantiles favoritos mientras los papás trabajábamos. Mis hijos se han convertido en monstruos devorapantallas.

Numerosas encuestas sugieren que mi experiencia no es una anomalía: los niños han pasado más tiempo que nunca delante de las pantallas y un psicólogo advirtió recientemente en el New York Times que los niños están a punto de vivir una época con síntomas de abstinencia.

No me he preocupado demasiado porque creo sinceramente que dejé que mis hijos dependieran de las pantallas por necesidad. Las pantallas cuidaron de mis hijos cuando estábamos encerrados y no teníamos tiempo ni alternativas. Gracias a las pantallas, los padres conseguimos nuestros merecidos descansos cuando el estrés nos desbordaba.

Pero las cosas son algo distintas ahora. Por un lado, por fin tengo la esperanza de que mis hijos pronto volverán al colegio a jornada completa.

No quiero que mis hijos salgan adelante acostumbrados a la misma cantidad de horas de pantalla que antes. Aunque la variante Delta aún está fuera de control, creo que ya estamos en la recta final de la pandemia. El “uso de supervivencia” ya ha acabado y no quiero que mis hijos se sigan acostumbrando.

Si tú también quieres desenganchar a tus hijos de las pantallas, presta atención a las siguientes estrategias.

Ten en cuenta el contenido y las consecuencias

Cada familia establece sus normas y horarios de pantalla. Aunque los expertos dan unos márgenes poco precisos sobre el número de horas de pantalla recomendadas, todos insisten en la necesidad de “fomentar unos hábitos saludables” y “limitar las actividades con pantallas”, sean cuales sean.

Los expertos suelen recomendar que los padres se propongan en serio establecer esos límites y ceñirse a ellos. En los ratos en los que los niños tengan permitido estar delante de una pantalla, debes supervisar el contenido para ser consciente de lo que pueden estar absorbiendo.

En el libro The Family Firm, la economista y educadora Emily Oster recomienda pensar en el “coste de oportunidad” asociado a pasar tiempo delante de la pantalla. Básicamente, el día tiene las horas contadas y cada minuto que pasen viendo la tele es tiempo que no están aprovechando para aprender o emprender una afición. A sus padres eso les puede parecer mejor o peor, pero los niños necesitan descansar.

En mi casa, durante los últimos 18 meses, mis hijos han pasado más tiempo delante de la pantalla que nunca porque a mí me interesaba que no me interrumpieran durante mis videoconferencias del trabajo ni me sacaran de quicio mientras intentaba terminar mis tareas. Ahora que la vida en sociedad se está reabriendo, su tiempo en pantalla sí que está privándoles de hacer actividades más productivas.

Ten en cuenta que a tu hijo no le hará mucha ilusión el cambio.

“A medida que salgamos de esta, habrá momentos en los que tendremos que quitarles a nuestros hijos algunos privilegios. Se enfadarán, pero eso es lo que se puede esperar a su edad”, explica Oster.

(Photo: Gary John Norman via Getty Images)
(Photo: Gary John Norman via Getty Images)

Reserva un tiempo para jugar con ellos sin pantallas

Si quieres reducir su tiempo de pantallas, juega con ellos, recomiendan los expertos.

“Reserva tiempo específicamente para jugar. Planifica actividades que incorporen distintas clases de juegos, incluidos juegos de mesa, balones, piezas de construcción o cambios de roles”, proponen.

Si no tienes tiempo o energía para jugar con tus hijos, al menos anímales, dales ideas y ayúdales a empezar.

La buena noticia es que los niños lo tienen más fácil ahora para jugar sin pantallas a lo largo del día. Hay pruebas de que muchos niños arrastran cierto aburrimiento de las pantallas y sus niveles de felicidad están aumentando poco a poco en los meses posteriores al confinamiento y las restricciones más severas.

Ayúdales de verdad con la transición

Tal y como advertía Oster, al principio los niños no van a tomarse bien que les quites ciertos privilegios con sus pantallas. Debes estar preparado para ello y ayudar a tu hijo durante la transición.

“Ayuda a tu hijo a cambiar progresivamente la pantalla por otro juego sin pantallas. En vez de ver dibujos, jugad a dibujarlos vosotros”, recomiendan.

Los temporizadores y los avisos previos pueden ayudar a controlar el enfado de los niños. Puedes probar con frases como: “Dentro de 10 minutos apagamos la tele y vamos a jugar con el balón”.

Es fundamental ser constante: “Tener una rutina predecible es tranquilizador para niños pequeños, niños mayores y adultos”, concluye el Child Mind Institute.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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