Descubren el corazón y otros órganos de un pez de 380 millones de años

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Redacción Ciencia, 15 sep (EFE).- Los tejidos blandos de especies antiguas raras veces se conservan fosilizados, pero así lo han hecho un corazón y otros órganos de un pez de 380 millones de años, lo que aporta nuevos datos sobre la evolución.

Además del corazón, se encontró un estómago, un intestino y un hígado fosilizados de ese artrópodo, una clase extinta de peces que floreció durante el periodo Devónico, hace entre 419 y 358 millones de años.

El análisis revela que la anatomía de aquella especie era similar a la de los tiburones modernos, lo que ofrece “nuevas y vitales pistas evolutivas”, indicó el equipo encabezado por Kate Trinajstic, de la Universidad de Curtin (Australia)

"Como paleontóloga que ha estudiado fósiles durante más de 20 años, me sorprendió encontrar un corazón en 3D y bien conservado en un ancestro de 380 millones de años", dijo.

La experta indicó que estos antiguos fósiles sugieren que hubo un salto mayor entre los vertebrados sin mandíbula y los que sí la tienen. “Estos peces tenían literalmente el corazón en la boca y bajo las branquias, como los tiburones de hoy".

Por primera vez, se han podido ver todos los órganos juntos en un pez de mandíbula primitiva y “nos sorprendió especialmente saber que no eran tan diferentes", afirmó.

Los que sí identificaron fue una diferencia importante, un hígado grande que permitía a los peces mantenerse a flote, como los tiburones actuales.

Los fósiles fueron encontrados en una formación geológica situada al oeste de Australia denominada Gogo, que originalmente era un gran arrecife.

Los restos fueron analizados con haces de neutrones y rayos X de sincrotrón para escanear los especímenes, todavía incrustados en las concreciones de piedra caliza, y construyeron imágenes tridimensionales de los tejidos blandos de su interior.

Para John Long, de la Universidad de Flinders (Australia) y también firmante del estudio, estos nuevos descubrimientos de órganos blandos en peces antiguos “son realmente el material de los sueños de los paleontólogos”, ya que son los mejor conservados del mundo para esa época.

(c) Agencia EFE