La desconocida historia de Pino Prestanizzi: de llegar a España por amor a ser el puto amo de las pizzas

Pino Prestanizzi en uno de sus vídeos. (Photo: YOUTUBE)
Pino Prestanizzi en uno de sus vídeos. (Photo: YOUTUBE)

Pino Prestanizzi en uno de sus vídeos. (Photo: YOUTUBE)

La historia de Pino Prestanizzi (Calabria, 1963) bien podría ser la del protagonista de una película romántica navideña. Un joven llega en los años 80 a España con unos amigos, a Barcelona concretamente, y se enamora de una chica. Ese joven decide dejarlo todo para instalarse en Barcelona y cumplir así su sueño de montar una pizzería.

Ese joven se da cuenta de que en 1986 las pizzas que se hacen son muy malas, muy pequeñas, precocinadas y que poco o nada tienen que ver con las que come en Italia. También hace números y se da cuenta de que es más barato montar su propio negocio aquí que en Milán.

A sus 58 años, además de un reconocido pizzero, es una estrella de YouTube —se codea con streamers de la talla de Ibai Llanos, con el que ha participado en Dissaster Chef, y de Auron Play— y acaba de sacar su primer libro Los secretos del puto amo (Ed. Libros Cúpula), donde cuenta su historia personal a través de recetas de pizza.

Portada de 'Los secretos del puto amo'. (Photo: LIBROS CÚPULA)
Portada de 'Los secretos del puto amo'. (Photo: LIBROS CÚPULA)

Portada de 'Los secretos del puto amo'. (Photo: LIBROS CÚPULA)

Prestanizzi atiende al teléfono a ElHuffPost desde uno de sus restaurantes de Barcelona, donde además de dar comer a multitud de personas graba los vídeos que lo han catapultado a la fama.

Ahondando un poco más en su llegada a España, el hostelero confiesa que ahora sí que hay pizzerías buenas por todos lados pero que esto no era así antes.

Junto a su socio —que luego fue su cuñado porque se casaron con dos hermanas— montó varios locales pequeños en los que plasmó, a través de sus pizzas, su forma de ver la vida: “Fue una bonita experiencia. No hablábamos ni castellano, la gente nos ayudaba mucho nos decía ‘buongiorno, buongiorno’”.

¡No cortes los espaguetis!

Después de 40 años en España, Pino podría escribir otro libro con errores que los españoles cometen a la hora de cocinar platos típicos italianos como la pasta o la pizza.

Aunque añade que en España se ha ido cocinando mejor, todavía se cometen fallos imperdonables para un italiano de pro como él: “Lo peor que hacéis es dejar la pasta mucho tiempo en el agua cociendo. Poner poca agua y mucha pasta”. 

Explica que las raciones de pasta que ve en España son enormes: “La pasta no se come mucho. Se comen 80, 100 gramos, de primer plato. Luego no cargarla mucho. Hay que tener equilibrio al cocinar. Y luego al dente, porque es más digerible y más gustosa”. 

Eso sí, hay algo que no perdona: “Cortar los espaguetis por la mitad al meterlos a cocer ‘es matante’. En Disaster Chef llegó un youtuber y lo primero que hizo fue cortar los espaguetis y lo eché. Me dijo que en Italia todo el mundo corta los espaguetis. Yo soy italiano desde hace 59 años y nunca he visto a un italiano cortar unos espaguetis. Es lo peor que puedes hacer delante de un italiano. También cortarlos en un plato. Me da un infarto”.

Pino comiendo una pizza. (Photo: Xavier Torres-Bacchetta)
Pino comiendo una pizza. (Photo: Xavier Torres-Bacchetta)

Pino comiendo una pizza. (Photo: Xavier Torres-Bacchetta)

Fallos en restaurantes

En cuanto a los restaurantes españoles, para Prestanizzi, el principal fallo que cometen al cocinar pizzas es hacerlas demasiado y fastidiar la fermentación pasando el rodillo por la masa: “Hay mucha pizzería que trabaja con hornos que están muy altos. Quemar la pizza o usar rodillo. Quitarle la fermentación con el rodillo. Si dejas una masa fermentar 12 horas y luego empiezas a darle con el rodillo le quitas toda la fermentación a la masa y no es lo mismo que estirarla a mano”. 

Y, al igual que con lo de cortar los espaguetis, el hostelero tampoco perdona lo de ponerle piña a la pizza: “Lo peor peor de todo es ponerle piña. Va contra mi religión, mi manera de ser, mi todo”. 

Dijo que cuando llegase a un millón de suscriptores probaría una pizza con piña. Llegó y lo hizo. “A ver, se puede comer, sobre el gusto cada uno puede comer lo que quiera. No soy nadie para decidir. Si te gusta pues cómetelo”. 

Por si alguien quiere tomar nota para combatir las resacas de los domingos, Pino tiene el truco para hacer la pizza perfecta en la cocina de tu casa: “Lo mejor para hacer una pizza en casa es hacerla en una bandeja. Así no fallarás nunca. La cosa más simple es hacer una pizza en bandeja, dejarla fermentar ahí, tocarla un poquito y ya está. Hornearla en dos veces. Con poco dinero comes una buena pizza. Los ingredientes son importantes. No es lo mismo poner una mozzarella sintética que una de verdad y no es lo mismo usar jamón de espalda que uno bueno cocido”. 

Auron Play y la fama

Hace unos años, Prestanizzi saltó a la fama gracias a sus vídeos de YouTube y a sus catas en El Comidista, la web gastronómica de Mikel Iturriaga. El hostelero probó pizzas precocinadas y la forma en la que las valoró llamó la atención de Auron Play, uno de los streamers y youtubers más famosos en habla hispana, con más de 29 millones de suscriptores.

El creador de contenido le dedicó un vídeo y lo catapultó a la fama: “Me dio un subidón en YouTube. En dos semanas, gracias a él, conseguí 100.000 suscriptores. Algo que, me dicen, muy poca gente ha conseguido. En dos años y medio he llegado a un millón. Muy poca gente lo ha logrado en tan poco tiempo. Hasta Auron Play me dijo que tardó 5 años en llegar a los 100k”. 

Reconoce que si fuese más joven le prestaría más atención a esto de las redes sociales pero que para él esto no es más que un juego: “Ellos viven de eso y están pendientes de eso: de Instagram, de TikTok, de Youtube. Yo no, me divierto y cuando tengo ganas grabo y cuando no tengo ganas no grabo. En Instagram igual. A mí me da igual”. 

Con 1,1 millones de suscriptores, Pino podría ganarse la vida perfectamente con esto de las redes sociales. Además, Ibai Llanos, otro de los streamers más famosos del mundo, lo fichó como jurado de Dissaster Chef, una especie de MasterChef de creadores de contenido que ha ido emitiendo en su canal de Twitch.

″¿Sabes qué pasa? Tengo 59 años. No me queda mucho para divertirme. Quiero pasarlo bien, estar tranquilo, si me pilla con 40 años o 30 tendría más fuerza, más ganas. Ahora tengo ganas de estar tranquilo y llevar una vida tranquila”, comenta sereno. 

Fan de lo tradicional

Además de tener pasión por la comida de su tierra, Pino reconoce que le encanta la gastronomía española, lo que él llama “la cocina lenta”. Comenta que suele ir a pueblecitos perdidos de Cataluña en busca de platos tradicionales porque la comida moderna le aburre: “Prefiero una fabada asturiana, una escudella catalana, calçots”.

No habla de la cocina moderna desde el desconocimiento: “Todo, lo he probado todo. Es una experiencia bonita pero no, prefiero la tradicional. Me gustaba mucho Santi Santamaría, de Sant Geloni, hacía una comida tradicional aun teniendo estrellas Michelín. Fui un día a comer y muy bien. Era comida tradicional con un toque moderno”.

Auron Play me dio un subidón en YouTube. En dos semanas, gracias a él, conseguí 100.000 suscriptores"

Como hostelero, tiene que lidiar de forma habitual con los comensales españoles, de los que habla maravillas. Dice que la mayoría son educados —“siempre hay gilipollas en todo el mundo”— y que, al contrario que lo ingleses, que entran y se sientan; los españoles saludan, esperan y casi siempre van con reserva.

Sobre la peor experiencia que ha vivido con un comensal en su restaurante tiene claro un episodio con un cliente que llegó casi dos horas tarde y con exigencias.

″¿Sabes qué pasa? En mi restaurante mando yo. Si tú entras educado yo soy educado. Una vez, el peor de todos, uno que se había reservado a las 20:30 y se presentó a las 22:00 que quería su mesa. La mesa no la tienes. Me dijo que el cliente siempre tiene la razón. Vamos a ver, llegas una hora y media tarde. Empezó a chillarme delante de todos que si era un maleducado, que si así no se lleva un negocio. Al final lo mandé a tomar viento. Quería la hoja de reclamaciones, la hoja de reclamaciones es si tiene razón, aquí no tenía ninguna razón. Me sentó mal que nos pusimos los dos a chillar como dos imbéciles con el restaurante lleno. Pero me calentó mucho”, explica de forma vehemente. 

Una pizza cojonuda

En cuanto a sitios en Madrid o Barcelona donde haya pizzas cojonudas, como las que le gustan a Pedro Sánchez, Prestanizzi reconoce que solo ha estado una vez en Madrid, en la final de la Champions, donde su Inter le ganó al Bayern de Múnich.

“Me gustaría volver y estar más tranquilo. Mis amigos me dicen que la cultura culinaria es mejor la de Madrid que la de Barcelona, me gustaría ir a probar. Son más serios, más profesionales. Dicen, eh. Me gustaría ir a probar”, comenta sobre la hostelería madrileña.

Sobre Barcelona dice que ahora hay “mucho italiano” y “mucho profesional”: “Todas las pizzas son buenas. Te la hacen delante, al gusto del cliente. La napolitana que tiene un minuto y poco de cocción. La romana que es más crujiente. El cliente decide la pizza que le gusta. Lo importante es hacer una pizza al momento, con buenos ingredientes y luego el cliente decide. Yo no soy quien para decir que soy mejor que nadie. Yo no soy nadie. Soy un pobre pizzero que lleva 44 años en esto”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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