Desconfianza hacia las vacunas y la digitalización entre los retos de la Sanidad europea

EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas, 28 nov (EFE).- La creciente desconfianza hacia las vacunas y cómo hacer que la digitalización de la Sanidad beneficie a todos los ciudadanos son dos de los grandes retos de los sistemas europeos, según un informe publicado este jueves por la Comisión Europea.

El documento forma parte del llamado "Estado de Salud en la UE", que se complementa con los perfiles sanitarios nacionales de 30 países (los 28 de la UE, junto con Noruega e Islandia), elaborados a partir de datos de Bruselas y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

"Espero que hagan uso de los perfiles para reformar y para compartir información", dijo en una rueda de prensa el comisario europeo de Sanidad, Vytenis Andriukaitis.

Las diferencias en el acceso a los sistemas de Sanidad y a los medicamentos entre los ciudadanos de los Estados miembros son otros dos de los desafíos puestos de relieve por el informe.

Entre otras tendencias, menciona la preocupación por la creciente reticencia a las vacunas, una "importante amenaza" para la salud pública en toda Europa.

Según el Eurobarómetro de abril de este año, casi la mitad de la población de la UE (48 %) considera que las vacunas pueden producir a menudo efectos secundarios graves, el 38 % cree que pueden provocar las enfermedades contra las que protegen y el 31 % está convencido de que pueden debilitar el sistema inmunitario.

Los ciudadanos de mayor edad y con más estudios confían más que los jóvenes y que los que tienen unos niveles de educación inferior, según constata el informe.

Además, hay diferencias entre países, con Portugal, Dinamarca y España a la cabeza en la confianza hacia las vacunas y Bulgaria, Letonia y Francia en el extremo opuesto.

Para Bruselas, los Estados miembros tienen que trabajar en la mejora de la alfabetización sanitaria, la lucha contra la desinformación y la participación activa de los profesionales de la salud para hacer frente a este problema.

Otro de los desafíos es la digitalización de la Sanidad, según el estudio, que subraya que los portales de información sobre salud, los teléfonos móviles y ciertas aplicaciones tienen un enorme potencial para ayudar a los ciudadanos a adoptar "un papel más activo" en su comportamiento y mejorar su salud.

Sin embargo, el uso de las nuevas tecnologías puede dar lugar también "a que haya ganadores y perdedores", alerta el informe, que añade que las personas que más se beneficiarían de estas innovaciones y de otras herramientas digitales "pueden a veces ser las que tienen menos facilidad de acceso a ellas".

También en este apartado el informe advierte de los riesgos de la desinformación e incide en "la necesidad de utilizar las soluciones digitales de manera correcta y apropiada, asegurándose de que la transformación digital de la promoción de la salud y de la prevención de la enfermedad no tiene efectos adversos".

Las soluciones digitales, añade, deben ser vistas como "parte de una estrategia más amplia y completa".

Las lagunas en el acceso a la atención sanitaria en la UE son también uno de los principales desafíos, constata el documento, que añade que a la hora de medir el acceso a la asistencia sanitaria y determinar los obstáculos existentes hay que analizar tanto las necesidades clínicas como las características socioeconómicas de los pacientes.

Por otra parte, ante los retos que plantea la insuficiencia de profesionales de la salud, el informe menciona la necesidad de combinar sus competencias y asegura que en toda la UE existen ejemplos prometedores de la transferencia de tareas entre los profesionales de la salud, especialmente en lo que se refiere a la mejora del papel de los enfermeros y de los farmacéuticos.

También hay un amplio margen para cooperar en la UE en lo relativo a los medicamentos y para aprender en aspectos como el gasto racional o asegurar "una prescripción responsable", añade.

Andriukaitis explicó que conocer la situación de cada país y de la UE "contribuye a la formulación de políticas nacionales y a la cooperación a nivel de la UE".

En 2016, la Comisión Europea puso en marcha el ciclo de mediación de conocimientos "Estado de la salud en la UE" para ayudar a los Estados miembros de la UE a mejorar la salud de sus ciudadanos y los resultados de sus sistemas sanitarios.

Los informes aportan un análisis exhaustivo y una visión global teniendo en cuenta el contexto, colmando así el déficit de conocimientos, que los responsables de la elaboración de políticas en el ámbito de la salud consideraban uno de los principales obstáculos.