La desbandada rusa en Járkov despierta duras críticas contra el Kremlin

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Decenas de tanques rusos abandonados, todo tipo de armas y municiones dejadas en el lugar... son signos evidentes de una huida precipitada del Ejército ruso en la región de Járkov ante el avance ucraniano. Los rusos han huido de una veintena de localidades, algunas de ellas de gran importancia estratégica.

"Los rusos estuvieron aquí por la mañana. Después, al mediodía, de repente empezaron a gritar salvajemente y comenzaron a huir, marchándose en tanques y vehículos blindados", relata Dmytro Hrushchenko, residente de la región de Járkov.

Tras recuperar Járkov, las autoridades de Kiev dicen haber encontrado cádaveres con signos de tortura. La fiscalía ucraniana ha abierto una investigación.

"Según la versión preliminar de la investigación, las víctimas fueron asesinadas por el Ejército ruso durante la ocupación de la localidad," informó la fiscalía, que agregó que los cuerpos están siendo examinados en estos momentos por expertos forenses.

La respuesta rusa ante el progreso de la contraofensiva ucraniana no se hizo esperar. Varios misiles cayeron este lunes en la ciudad de Járkov, la segunda más grande del país. Una persona murió al impactar un misil en un edificio de la administración policial.

Resuenan las críticas en Rusia tras el fracaso de Járkov

La liberación por las fuerzas ucranianas de la mayor parte de la región de Járkov y el repliegue de las tropas rusas en lo que supone la mayor derrota en cinco meses, dificulta de sobremanera el objetivo declarado del presidente ruso, Vladímir Putin, de tomar toda la provincia de Donetsk y asegurar el control sobre la de Lugansk.

La retirada no ha sido bien recibida por el partido de la guerra, que incluye tanto al líderes regionales como a militares retirados, blogueros y propagandistas del Kremlin, todos muy críticos con la marcha de la campaña militar.

Hasta el momento, el Ministerio de Defensa ruso insiste que decidió retirar sus fuerzas de varias localidades de la región de Járkov con el fin de reagruparlas y reforzar sus posiciones en el Donbás.

Las explicaciones cayeron en saco roto. Primero, porque la retirada coincide con la exitosa contraofensiva del Ejército ucraniano en el sur y norte del país, apoyada por los sistemas de misiles occidentales.

Y segundo, porque el Ejército ruso no ha logrado apenas ninguna victoria en el campo de batalla desde que tomara Lisichansk y se hiciera con el control de la región de Lugansk a principios de julio.

El líder regional más crítico con el repliegue ha sido precisamente el más leal, el chechén Ramzán Kadírov.

"No soy un estratega como en el Ministerio de Defensa. Pero se cometieron errores. Creo que ellos sacarán conclusiones", dijo en su canal de Telegram.

Añadió que "si hoy o mañana no se introducen cambios en la estrategia de la operación militar especial", tendrá que "contactar con los dirigentes del ministerio y del país para aclarar la situación".

Mientras que decenas de diputados municipales rusos han firmado ya una petición de dimisión contra Putin por lanzar la "operación militar especial" en Ucrania.