Desalojo de campo de migrantes en París plantea preguntas para acabar con ciclo "sin fin"

Shahzad ABDUL
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Un campamento de migrantes próximo a París, al lado de la autopista A1 en Saint-Denis, en Francia, el 16 de septiembre de 2020

Desalojo de campo de migrantes en París plantea preguntas para acabar con ciclo "sin fin"

Un campamento de migrantes próximo a París, al lado de la autopista A1 en Saint-Denis, en Francia, el 16 de septiembre de 2020

Otro campamento de migrantes próximo a París fue desmantelado este martes, pero que seguramente volverá a levantarse ante la falta de un sistema que permita la integración a largo plazo, denuncian los observadores, que piden reformas para terminar con este ciclo "sin fin".

La evacuación de más de 2.400 refugiados de su campamento, instalado bajo un acceso de una autopista en el suburbio de Seine-Saint-Denis, es de todo salvo una primicia. Desde la crisis migratoria de 2015 ya van 65 desmantelamientos de este tipo y 300 operaciones de evacuación para "alojar a migrantes".

Y cada vez, un nuevo campamento informal, a menudo insalubre, resurge en la región de París. Según un estudio, tres de cada cuatro habitantes de estos campamentos venían de un campo desmantelado.

Es un "ciclo destructor y sin fin", denunciaron el martes una treintena de organizaciones, entre las que se encuentran Médicos Sin Fronteras y Emaús. Los desalojos siguen, "a pesar de los fallos del sistema de acogida y acompañamiento" que se han demostrados "ineficaces".

Piden a las autoridades que haya "una reflexión de verdad" para "encontrar nuevas soluciones", denuncian.

Y supone un verdadero callejón sin salida. Porque en cinco años, el programa nacional de acogida ha duplicado sus plazas, llegando a 110.000 pero el número de demandantes de asilo aumentó más rápido en estos años.

- "Voluntad política" -

Y las muestras de firmeza de las autoridades no cambian nada. El prefecto de la policía de París Didier Lallement afirmó a finales de enero durante otro desalojo: "No vamos a permitir un ciclo sin fin de evacuación-instalación" que sería "incomprensible para los ciudadanos".

Eso empuja a los migrantes hacia el suburbio vecino de Seine-Saint-Denis, a las puertas de París y donde se crean desde entonces los campamentos.

Esta situación puede explicarse porque el sistema "reacciona tarde porque está infradimensionado" pero también porque "en Francia se tiene la idea de que es el Estado quien tiene que gestionar esta situación", mientras que en la vecina Alemania "las grandes asociaciones humanitarias cristianas tienen una gran capacidad de movilización y acogida en caso de crisis", explica François Heran, responsable de la cátedra de Migraciones en el muy prestigioso Collège de France.

"Hay una voluntad política en que siga este ciclo infernal. Tras cinco años no se puede decir que estemos desbordados. Es una estrategia de dispersión permanente para disuadirles (a los migrantes) de que vengan", apunta, por su parte, Louis Barda, responsable de las visitas a los campos en Médicos del Mundo.

Según Barda, "los campamentos son la palanca de ajuste de la política migratoria: cuando quieren parecer humanitarios dicen +mirad, los estamos realojando+, pero cuando quieren mostrarse firmes +desalojamos+".

- La calle, "sitio preferente" -

Sin embargo, para Pierre Henry, especialista de la cuestión, la política del gobierno no es "para nada disuasiva, se dedica a mover a las personas de un lugar a otro".

Para este antiguo director general de la organización France Terre d'Asile, una solución sería crear una agencia que se ocupe de los demandantes de asilo desde "el principio al final de su petición, incluida su expulsión si fuera el caso", para agilizar al sistema.

Símbolo de la parálisis del sistema, "la calle se ha convertido en el sitio preferente para instalarse", lamenta Pierre Henry. Según él, "menos de un centenar de demandantes de asilo" obtuvieron un alojamiento en 2019 por el circuito normal, a través de la administración.

Una situación que lleva a varias asociaciones militantes a instalar campamentos, a menudo en espacios simbólicos, como el que montaron el 1 de septiembre en la explanada del ayuntamiento de París para exigir un alojamiento de urgencia para los refugiados.

"Las tiendas de campaña centran el debate en la acogida de los recién llegados, pero la discusión ahora debería estar en la integración de los refugiados, que no encuentran vías para abandonar los centros de acogida, espacios que no están adaptados para ellos", cuenta Didier Leschi, director de la Oficina Francesa de Inmigración e Integración (OFII).

Esta "embolia" hace que "llegamos siempre tarde", reconoce el patrón de la OFII.

De media, afirma, un refugiado permanece 528 días en un centro de acogida.

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