Los desafíos económicos de Lula: la desigualdad y el crecimiento

AP - Matias Delacroix

Lula fue elegido presidente de Brasil con el 50,9% de los votos. Tras esta elección tan polarizada entre dos candidatos que lo tenían todo en contra, tendrá que abordar la urgente tarea de resolver los problemas económicos de los brasileños.

Informe de Dominique Baillard

La economía es la principal prioridad citada por los votantes. Apenas recuperados de la pandemia y del desempleo que provocó, los brasileños se enfrentan a una la inflación. En uno de los países más desiguales del mundo, la subida de los precios fue un cataclismo. Gracias a la pronta actuación del banco central, y al apoyo presupuestario con la suspensión de un cierto número de impuestos sobre los hidrocarburos, la presión se ha reducido mucho, y la inflación ha ido bajando desde abril. Todavía está en el 7%.

Comer lo suficiente sigue siendo una gran preocupación para el 15% de los brasileños que sufren inseguridad alimentaria, frente a sólo el 4% en 2010, cuando Lula dejó el cargo. Ha prometido reforzar la asistencia social puesta en marcha por su predecesor y borrar parte de las deudas acumuladas durante la pandemia.

Segundo reto para el presidente: volver a crecer

Brasil, antes de Covid, ya era un gigante adormecido, estancado en un crecimiento lento, demasiado débil para redistribuir la riqueza creada a una población en rápido crecimiento: 0,3% de crecimiento anual de media en los últimos diez años, esto es dos veces menos que la tasa de crecimiento de la población. De ahí el empobrecimiento, la degradación que están sintiendo los hogares.

¿Qué políticas se defienden para reducir la desigualdad e impulsar el crecimiento en Brasil?

La fuerza de Brasil sigue siendo sus recursos naturales


Leer más sobre RFI