La derrota de Le Pen desata la guerra en la extrema derecha

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Marine Le Pen tras la derrota del domingo 24. (Photo: FRANCOIS MORI/ASSOCIATED PRESS)
Marine Le Pen tras la derrota del domingo 24. (Photo: FRANCOIS MORI/ASSOCIATED PRESS)

Marine Le Pen tras la derrota del domingo 24. (Photo: FRANCOIS MORI/ASSOCIATED PRESS)

Ni un minuto que perder. Nada más tomar la palabra tras los resultados de las elecciones presidenciales del domingo 24 de abril, la candidata de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, declaró la “batalla de la legislatura”, sin dejar claro cuál será su propio papel en esta batalla. Esta voluntad de pasar página rápidamente delata su intención de ocupar el espacio y cortar la hierba bajo los pies de quienes quieran cuestionar el liderazgo que la familia Le Pen ha ejercido sobre la extrema derecha francesa durante cincuenta años.

La ausencia de felicitaciones públicas al ganador, rompiendo así con las tradiciones habituales, revela la urgencia del momento. Detrás de su discurso con aires de victoria, Marine Le Pen sabe que la carrera en la derecha ha comenzado y que son muchos quienes aspiran a sustituirla.

“¿Estamos condenados a perder?”

Conocidos los resultados, Éric Zemmour hurgó en la herida. “Es la octava vez que el apellido Le Pen ha sido derrotado”, dijo el fundador de ¡Reconquista! ”¿Estamos condenados a perder? ¿Es inevitable que los defensores de las ideas nacionales pierdan siempre las elecciones?”, se preguntó el excandidato presidencial, que lanzó un “llamamiento a la unidad nacional” para las elecciones legislativas.

Todo esto molesta mucho en las filas lepenistas. ”Éric Zemmour debería desinflar su cabeza, que es enorme. Y debería dejar de insultar a la gente”, ha protestado Louis Aliot, alcalde de Perpiñán. “Personalmente, no me esperaba un ataque suyo en la noche de la segunda vuelta”, ha admitido Aliot, que no ve “cómo podría haber una alianza” con ¡Reconquista! “dada la forma en que Eric Zemmour trató el problema ayer”.

En el otro lado, la posición firme de Marine Le Pen no está siendo bien recibida. Tanto que la propia sobrina de Le Pen, Marion Maréchal, ha dado un paso al frente para aumentar la presión sobre el cuartel general de Agrupación Nacional. “Se trata de la supervivencia de Francia”, ha tuiteado la vicepresidenta del partido de Zemmour, compartiendo un gráfico para demostrar el potencial electoral de la “unión nacional” propuesta por Éric Zemmour.

Tenemos una enorme responsabilidad: construir una Unión Nacional con ¡Reconquista!, la Agrupación Nacional, Francia en Pie y la La República para que el bloque nacional pueda ser el primer bloque por delante del macronista y el melenchonista en la Asamblea Nacional. La supervivencia de Francia depende de ello.

En Twitter, las ejecutivas de los dos partidos de extrema derecha discuten abiertamente, lo que deja entrever las escasas posibilidades de que las dos fuerzas lleguen a un acuerdo antes del 20 de mayo, fecha límite para presentar las candidaturas. Entre bastidores, algunos son menos pesimistas. “A nivel local podría haber acuerdos, pero será caso por caso. Sigue siendo una propuesta de interés para nuestras ideas”, explica un ejecutivo de ¡Reconquista! que pasó por Agrupación Nacional.

“No veo por qué debería parar”

Más allá del riesgo de dividir al electorado nacionalista en las elecciones legislativas (unas elecciones que no se les dan nada bien a la extrema derecha en su formato actual), Marine Le Pen también tendrá que lidiar con aquellos que quieren planificar el futuro de la extrema derecha sin ella. Entre ellos, Robert Ménard, alcalde de Béziers elegido en 2014 con el apoyo del Frente Nacional, que no compartió el triunfalismo mostrado por la candidata a pesar de su clara derrota.

″¿Cómo puede estar hablando de una victoria rotunda? Está claro que esa es su lengua de madera y que les está haciendo la pelota a los militantes. Esto no es serio”, comenta Robert Ménard en franceinfo, sin esconder su “inmensa decepción” tras esta enésima derrota electoral. Y añade: “Quizá tengamos que imaginar la derecha con otras personas”.

Es una forma de cuestionar en voz alta el futuro político de Marine Le Pen, una crisis sucesoria que ella misma abrió al sugerir en Le Figaro en febrero que esta campaña presidencial sería “a priori” su última. Según un portavoz de Agrupación Nacional, Le Pen podría no retomar la presidencia del partido, tras la “excedencia” que se tomó mientras duró la campaña electoral. “No estoy seguro de que sea decisión de Marine Le Pen volver a ser la presidenta de un partido político que ha llevado a un nivel sin precedentes”.

Por su parte, Jean-Marie Le Pen no la ve colgando los guantes. “Teniendo en cuenta que yo no he parado a los 94 años, no veo por qué ella debería parar a los 55”, ha declarado a L’Obs su padre, que considera que su hija “aún no se ha ganado la jubilación”. Primero tendrá que ganar la guerra a la extrema derecha, un ejercicio en el que la familia Le Pen siempre ha salido victoriosa. Otro cantar son todas las elecciones presidenciales en las que padre e hija se han presentado como candidatos.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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