Demostrado: hubo un ejército chino de trolls para silenciar la aparición del coronavirus

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El año 2020 ha estado protagonizado por la pandemia del coronavirus. Desde que se extendió de China a otros países, la covid-19 ha tenido un fuerte impacto en la mayoría de sociedades, dejando miles de contagios y de víctimas mortales en todo el mundo. Aunque se sabe que su origen se encuentra en la nación asiática, lo cierto es que ha habido muchas dudas en estos meses sobre la actuación china en la propagación del virus.

Gobiernos como el estadounidense han acusado a sus autoridades de ocultar información y no hacer lo suficiente para frenar su expansión. Ahora una investigación publicada por el New York Times y Propublica ha mostrado cómo China intentó ocultar la severidad del coronavirus valiéndose de la propaganda en Internet gracias a un ejército de trolls.

Las nuevas revelaciones apuntan a que China ocultó cosas sobre el coronavirus. (Photo by Xie Chuanhui/VCG via Getty Images)
Las nuevas revelaciones apuntan a que China ocultó cosas sobre el coronavirus. (Photo by Xie Chuanhui/VCG via Getty Images)

El día clave fue el 7 de febrero. En esa jornada se extendió rápidamente por la Red la noticia de que Li Wenliang, un médico que había alertado sobre este nuevo virus y que había sido amenazado por la policía por este motivo, acababa de morir por covid-19.

A medida que los mensajes de enfado se extendían por las redes, los censores chinos notaron que estaban perdiendo el control del relato. Una situación que obligó a redoblar los esfuerzos, poniéndose en marcha la poderosa maquinaria comunicativa estatal.

Los censores de China, una enorme cantidad de funcionarios (se estima que cientos de miles de personas trabajan a tiempo parcial publicando comentarios que refuerzan la ideología estatal) se pusieron manos a la obra para mostrar algo diferente.

Ordenaron a los sitios web que no emitieran notificaciones automáticas en las que alertaban sobre la muerte del médico. Le pidieron a las plataformas sociales que eliminaran su nombre de los temas de actualidad. Y activaron un ejército online de personas que tenían como misión inundar las redes de nuevas temáticas que hicieran desaparecer las menciones al fallecido doctor.

Una estrategia esta que tiene como objetivo la manipulación del discurso en línea para cumplir el consenso del Partido Comunista. Es habitual que las autoridades emitan órdenes sobre el contenido y el tono de la cobertura de las noticias, desplieguen fuerzas de seguridad que callan voces críticas y ordenen a los trolls que distraigan la atención. Para lograr este nivel de propaganda estatal es necesaria la unión de burocracia, ejércitos de personas, tecnología especializada, monitoreo constante de los medios y las redes sociales y mucho dinero.

Li Wenliang, el médico que alertó en China sobre el coronavirus. (Photo by MARK RALSTON/AFP via Getty Images)
Li Wenliang, el médico que alertó en China sobre el coronavirus. (Photo by MARK RALSTON/AFP via Getty Images)

Estas restricciones a la información ya estaban presentes a principios de enero, antes de que el nuevo coronavirus fuera identificado. Y alcanzaron su máxima vigencia semanas después cuando el Gobierno intentó por todos los medios evitar que se difundieran noticias que arrojaran una luz negativa sobre la respuesta china.

La propaganda no solo tuvo como objetivo evitar el pánico y desacreditar aquellas afirmaciones que pudieran dañar la imagen del país, sino también intentar mostrar que el virus no era severo y que las autoridades tenían plena capacidad para controlarlo. La campaña se dirigió tanto al interior del país como al exterior.

En total, el New York Times y Propublica han tenido acceso a más de 3.200 directivas y 1.800 memorandos procedentes de las oficinas del regulador de Internet del país y muestran claramente la refinación que ha alcanzado el sistema de censura chino, no solo en la eliminación de contenidos controvertidos, sino también en la construcción de una nueva narrativa.

La Administración del Ciberespacio de China fue creada en 2014 y actualmente informa directamente al Comité Central, lo que da prueba de su importancia. Ya en los primeros compases de enero de 2020 comenzaron los controles sobre el coronavirus y el mensaje transmitido a los medios fue que no usaran contenido que no fuera proporcionado por el Gobierno. También se hizo todo lo posible por eliminar los paralelismos con el brote de SARS que hubo en 2002.

A principios de febrero, el Gobierno chino pidió una gestión más estricta de los medios digitales y las oficinas de la organización entraron en acción. Los funcionarios, trolls a sueldo, recibieron enlaces de artículos que debían promover en las plataformas sociales y en la Red. Las directivas señalaban el tiempo que debían estar estos temas en Internet, qué titulares debían ir en negrita e incluso cuáles deberían estar destacados.

China cuenta con cientos de miles de personas que controlan el contenido en Internet. (GREG BAKER/AFP via Getty Images)
China cuenta con cientos de miles de personas que controlan el contenido en Internet. (GREG BAKER/AFP via Getty Images)

Enaltecer al régimen

Las órdenes señalaban que las informaciones debían mostrar los esfuerzos heroicos de los trabajadores sanitarios enviados a Wuhan y las contribuciones realizadas por los miembros del Partido Comunista. En este sentido, había que evitar palabras negativas como “incurable” o “fatal” para evitar que se extendiera el pánico. “Encierro” era otro de los vocablos que no se podían usar al hacer referencia a las restricciones de viaje y movimiento.

Al mismo tiempo se solicitó la elaboración de contenido divertido con el objetivo de aliviar la ansiedad de los usuarios en línea. Una manipulación total de la información que ha visto ahora la luz muchos meses después, con China en una situación envidiable en lo que respecta a la pandemia y con la mayoría de países sufriendo la virulencia de la segunda y la tercera ola.

La mayor parte de estos trolls son funcionarios de nivel bajo en departamentos gubernamentales y organizaciones del partido. Las universidades además han contratado profesores y alumnos para la tarea. Estos empleados cuentan con una gran variedad de software especializado a su disposición con el que dan forma al contenido que los usuarios ven. Uno de estos software, Urun, ofrece una interfaz sencilla en la que se puede agregar rápidamente un me gusta a las publicaciones y así promocionarlas. El sistema también rastrea cuántas tareas ha hecho el comentarista y cuánto dinero debe recibir.

Un sistema de control de la información que de momento le da buen resultado a China y que dificulta hasta el extremo saber qué es verdad o qué es mentira. Lo que parece claro es que el gigante asiático ocultó la gravedad del coronavirus en los primeros meses de la pandemia.

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