Demasiada cafeína durante el embarazo daña el hígado del feto

Demasiada cafeína durante el embarazo daña el hígado del feto

Que tomar café durante el embarazo no es buena idea no sorprenderá a nadie. De hecho, reducir o incluso evitar el consumo de cafeína es una recomendación médica habitual durante este proceso. Lo que no se conocía con detalle eran los mecanismos por los que esta sustancia genera problemas en el embrión, lo que se explica en un estudio reciente.

Una publicación que, además, aporta otros datos sobre lo que ocurre después del nacimiento. Porque el daño que causa la cafeína afecta no solo al momento del nacimiento, también durante el desarrollo y la vida adulta.

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Vamos por partes, empezando por lo que ya se sabía. El motivo por el que no se aconseja tomar café u otras bebidas con cafeína durante el embarazo es que los bebés nacen con un peso menor y el hígado menos desarrollado del que debieran tener.

Pero el por qué no estaba tan claro. Lo que han conseguido demostrar con el estudio en el que nos centramos es que, para procesar la cafeína, el hígado modifica su fisiología. Los niveles de hormonas hepáticas se reducen, y aumentan las de hormonas relacionadas con el estrés.

Lo que tiene sentido, ya que el café es un estimulante. Así que, en el momento del nacimiento, el infante tiene un hígado menos desarrollado de lo que debería, lo que puede provocar ciertos problemas.

La dosis que provoca esta situación tampoco es especialmente alta. Con 300 miligramos al día, que equivalen a dos o tres tazas de café – dependiendo de la variedad de café y de la manera de prepararlo – ya se afecta al hígado.

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Pero la cosa no queda ahí. Tras el nacimiento, el nuevo individuo compensa el daño sufrido. La relación entre hormonas de desarrollo hepático y las relacionadas con el estrés cambia, y el hígado pasa a desarrollarse hasta los niveles, digamos, normales.

Y aquí es donde surgen los problemas. Porque al sobrecompensar el poco desarrollo durante la etapa de gestación, se impone un impacto sobre el hígado. Dicho de una manera sencilla: como tiene que trabajar más rápido para compensar lo que antes no hizo, se desgasta antes. El resultado son posibles problemas hepáticos en etapa adulta.

Así que ya tenemos una razón más para evitar la cafeína durante el embarazo.