La delicadeza y enormidad de "La valquiria" llega al Real en versión Carsen

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Un momento de la segunda entrega de la tetralogía de "El anillo de los nibelungos", "La valquiria", que el Real estrena el día 12 con un montaje mas cinematográfico que teatral sobre el ansia de poder con dirección musical de Pablo Heras-Casado y dirección de escena de Robert Carsen. EFE/Teatro Real

Madrid, 5 feb (EFE).- La ambición humana puede destruir a la naturaleza y a la familia. Esa es la clave de la versión de Robert Carsen de la segunda entrega de la tetralogía de "El anillo de los nibelungos", "La valquiria", que el Real estrena el día 12 con un montaje mas cinematográfico que teatral sobre el ansia de poder.

El intendente del Real, Joan Matabosch; el director musical de la producción, Pablo Heras-Casado, y el coautor de la idea del montaje y escenógrafo y figurinista, Patrick Kimmonth, han explicado este miércoles en el teatro las claves de esta obra de Wagner, de la que ya se han vendido 13.000 de las 15.000 entradas disponibles, "un éxito fenomenal" que sigue los pasos del de "La flauta mágica".

Matabosch ha recordado que el Real ya empezó el año pasado con el "prólogo" del "Anillo" y que la próxima temporada y la siguiente continuarán, "claro está", con "Siegfried" y "El ocaso de los dioses", todas ellas con dirección musical de Heras-Casado.

"La valquiria", que dura casi cinco horas, narra la génesis del héroe Sigfried, fruto del amor incestuoso entre los gemelos Siegmund y Sieglinde -hijos a su vez de Wotan- y que espera conseguir el favor de los dioses para hacerse con el poder supremo, el anillo.

"Lo que más me llama la atención es su dimensión humana. Pasamos del ámbito mitológico al drama humano. Esta ópera -la de la famosa cabalgata de las valquirias en el tercer acto- está hecha de diálogos. La coraza de los personajes desaparece con un desarrollo melódico muy notable", ha detallado Heras-Casado.

A su juicio, Wagner, al que se asocia a un sonido "denso, pesado, grandioso", está más cerca de "la delicadeza, la textura y el color, todo ello articulado para que la partitura "no sea una alfombra pesada sino que fluya", de manera "moderna y radical", como si fuera "un tapiz transparente lleno de millones de colores".

Interpretada por "más de cien músicos" con instrumentos "que nunca se habían usado", "La valquiria" y todo el "Anillo" muestra lo "revolucionario" que fue Wagner, que "nunca se rindió hasta conseguir lo que quería tal como lo quería" como su decisión de utilizar seis arpas "para solo seis minutos".

"En un momento en el que se escribía por familias sonoras lo que hace Wagner es diluir la orquesta en un todo en el que escribe a la forma contemporánea. Parece del siglo XX por el nivel de precisión en la escritura y la cantidad de combinaciones orquestales", ha añadido.

Robert Carsen ha explicado en un vídeo que su intención con este montaje ha sido "hacer personajes reconocibles, no de ciencia ficción, en los diferentes niveles de la sociedad que describe, desde los dioses hasta los esclavos (los nibelungos)".

"La destrucción que provoca la crueldad y la avaricia humana es muy importante para nosotros. Wagner vio los problemas del medio ambiente, la industrialización y por eso era importante mostrar aquí cómo el hombre abusa de la naturaleza", ha añadido.

El coautor de la idea y escenógrafo, Patrick Kinmonth, ha explicado que siempre ha sido ecologista y que ha tenido una granja durante 40 años y que por eso para él son "muy importantes" en escena los elementos orgánicos: "es básico que la audiencia vea el significado de la materia".

"Lo más importante para mí del 'Anillo' es la descripción de las complejidades en las relaciones de hombres y mujeres. Para reflejar eso me pareció más adecuado acudir al lenguaje cinematográfico en lugar de al teatral. Creo que la historia es así más creíble".

En su opinión, Wagner tenía un gran sentido del humor y él encuentra cada vez "más ironía, comedia y optimismo" en su obra, que va "mucho mas allá de la catástrofe" porque mira "hacia el futuro" y en ese futuro da cada vez más responsabilidades a las mujeres.

En las nueve funciones programadas, se alternarán dos elencos en la interpretación de los principales papeles: Stuart Skelton y Christopher Ventris en el de Siegmund; Rene Pape y Ain Anger en el de Hunding; Tomasz Konieczny y James Rutherford en el de Wotan; Adrianne Pieczonka y Elisabet Strid en el de Sieglinde y Ricarda Merbeth e Ingela Brimberg en el de Brunnhilde.