Dejarse la piel en las rentas medias

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El presidente del Gobierno durante el debate del estado de la nación (Photo: EFE)
El presidente del Gobierno durante el debate del estado de la nación (Photo: EFE)

El presidente del Gobierno durante el debate del estado de la nación (Photo: EFE)

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cruzaba la Gran Vía a las 11.20 horas de la mañana y se encaminaba al Congreso por la calle Montera hasta llegar a Sol. No se puede decir que no pise la calle. Ni uno de los transeúntes que se cruzaba con ella la reconocía. La gente ignoraba que hoy probablemente el PP atacará su política fiscal, pidiendo bajadas de impuestos para las rentas altas, esas a las que Isabel Díaz Ayuso paga el colegio de sus hijos. Frente a eso, el presidente sacaba la artillería pesada: mayor partida para becas, un millón de estudiantes de toda España recibirán una beca complementaria,  impuesto excepcional a las energéticas y a los bancos. “Este Gobierno no va a permitir los beneficios caídos del cielo”, decía Sánchez. En la tribuna de prensa los periodistas sacaban su bono transporte para comprobar si sería gratis para viajar en cercanías de Renfe, como acababa de anunciar desde la tribuna. “Me voy a dejar la piel en defender la clase media trabajadora”, dijo antes de desgranar medidas que han dejado boquiabierto al líder del PP, Alberto Núñez Feijoó.

Solo una hora antes, Feijóo llegaba al palacio del Congreso rodeado por su equipo y tan despistado que preguntaba a los periodistas apostados en el pasillo si podía entrar ya. Ufano y sonriente, el líder del PP no se jugaba nada hoy. Si acaso era Cuca Gamarra, la portavoz, la única persona a la que se podría achacar un fracaso. El éxito, es sabido que siempre lo rentabiliza el jefe. La ventaja que muestran las encuestas de intención de voto le aportan relax. Poco ha tenido que hacer para conquistar al electorado. Un rato después, desde la tribuna de prensa, la tonsura incipiente de Nuñez Feijoó -otra cosa más que comparte con Rajoy- brillaba más que otra cosa cada vez que tomaba notas del discurso de Sánchez.

La bancada popular, seria; la bancada socialista, aplaude: ¿a que no hace falta decir quién estaba hablando en ese momento? (Photo: EFE)
La bancada popular, seria; la bancada socialista, aplaude: ¿a que no hace falta decir quién estaba hablando en ese momento? (Photo: EFE)

La bancada popular, seria; la bancada socialista, aplaude: ¿a que no hace falta decir quién estaba hablando en ese momento? (Photo: EFE)

La guerra de Ucrania, en la que Europa está implicada, centraba el discurso del presidente desde la tribuna del hemiciclo. Al conflicto bélico se debe la inflación internacional desbocada, que tanto está dañando las economías familiares. Qué cómodo se siente el presidente cuando saca su perfil de estadista internacional. Un perfil que les trae al pairo a quienes los precios les han subido muy por encima de sus sueldos. Los posibles cortes de gas de Putin empleados como arma de guerra, se esforzaba Sanchez por explicar, podrán empeorar aún más la situación tras el verano aunque España depende menos que el resto de países de la UE del suministro ruso. En el PSOE hace tiempo que le piden que explique con claridad la situación económica, que no contraataque solo con los buenos datos porque eso no es lo que vive actualmente la clase media. “Bajar la temperatura de la calefacción, aumentar el teletrabajo, usar más el transporte público”, son medidas que habrá que tomar según enumera el presidente. Adelanta sacrificios para el otoño. Qué nadie diga que no ha avisado.

“El reto es avanzar y no retroceder”. ¿Le llegarán las promesas del presidente a los españoles? Esta mañana se ha declarado él mismo en guerra con las ‘fuerzas oscuras’, como las ha bautizado, y sus colaboradores necesarios: “Muchas cosas han cambiado desde el último debate, menos el Poder Judicial”. También ha metido al PP el saco recordando la policía patriótica al servicio del gobierno de Rajoy, que inventaba causas contra los rivales políticos. “No aceptan el resultado de las urnas y tratan de revocar conquistas y derechos sociales sin que los ciudadanos lo hayan decidido con sus votos”.

Poco margen dejaba a Podemos, con quien seguramente habrá pactado las divergencias, porque estamos ya en periodo preelectoral y nunca se sabe cuándo será la convocatoria por mucho que desde Moncloa insistan en que aún queda año y medio.

Sánchez trata de luchar contra la sobrevaloración del pesimismo y los catastrofistas. El asunto es si la lluvia de medidas se va a perder. Ha apostado claramente por el discurso de un gobierno de izquierdas, que le estaban pidiendo a gritos socios y compañeros de partidos. Y no ha dejado de pronunciar la palabra “dignidad”, clave ahora que tantas personas viven por debajo de ese umbral que separa una existencia digna de una indigna. “Solo tenemos que tener miedo al miedo’, Sánchez citaba a Roosvelt, quien hace un siglo impulsó el New Deal, el pacto social que salvó la economía estadounidense tras la Gran Depresión. Zanjaba así el catastrofismo que esta tarde agitará el PP.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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