¿Qué pasa realmente cuando tienes un deja-vu?

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El mítico momento déjà vu de la película The Matrix. (Crédito Warner Bros 1999 - hermanas Wachowski).
El mítico momento déjà vu de la película The Matrix. (Crédito Warner Bros 1999 - hermanas Wachowski).

Le debemos el término déjà vu (que en francés significa literalmente “ya visto”) al filósofo e investigador psíquico Émile Boirac, quien lo acuñó en 1876. Desde entonces, prácticamente dos tercios de la población, según remarcan las estadísticas, han experimentado alguna vez esa extraña (casi esotérica) sensación, de estar viendo algo ya visto previamente, aunque sepamos a ciencia cierta que tal cosa no puede ser.

Llevo casi 20 años escribiendo sobre divulgación científica, y os puedo asegurar que prácticamente todos los años surge alguna nueva teoría que intenta explicar las causas de este fenómeno, que en realidad pertenece a la familia de trastornos conocidos como paramnesias. Inicialmente se creía que estaba asociado a un breve fallo del cerebro en el procesamiento visual, pero luego se descubrió que los ciegos también podían experimentarlos (lo cual no casaba muy bien con la literalidad de la expresión de Boirac) por lo que la idea se desechó.

El gran problema al que se enfrentan los científicos cuando intentan estudiar el fenómeno es que este llega sin anunciarse, dura apenas unos segundos y nadie puede provocarse un déjà vu a voluntad. ¿Cómo replicar algo así para estudiar el funcionamiento de nuestro cerebro con todo tipo de máquinas? El asunto es tan complicado que no es de extrañar que algunos fanáticos cinéfilos den por buena la explicación que sostiene que se deben a un simple fallo de código en “The Matrix”.

Aun así, la ciencia ha logrado ganar algo de entendimiento sobre la paramnesia, especialmente a raíz de un trabajo en la revista Psychological Bulletin publicado en 2003 por el psicólogo Alan Brown, quien fue capaz de conectar lo poco que se sabía al respecto con los paradigmas existentes en la psicología cognitiva y las investigaciones realizadas con la memoria. Básicamente logró que la ciencia convencional comenzara a tomarse en serio el asunto, lo que animó a un buen puñado de investigadores a seguir desvelando sus misterios.

En cuanto a lo de la imposibilidad de provocar a voluntad un déjà vu, para así poder estudiar el fenómeno, el primer intento (fallido) se produjo en 2006, cuando un equipo inglés empleó la hipnosis sin mucho éxito. Sin embargo, en 2018 la profesora de psicología cognitiva de la universidad de Colorado, Anna Cleary, se basó en las nuevas tecnologías y empleó realidad virtual (en realidad una serie de escenas del videojuego de los Sims) para lograr crear espacios familiares, que indujeran al sujeto que los recorría a experimentar el fenómeno. ¡Eureka! Cleary logró su cometido, lo que implica que la sensación de familiaridad puede darse cuando alguien detecta una similitud en el diseño espacial de dos lugares diferentes.

Pero como os digo, lo que sobran son teorías. Una de las más populares defiende que el déjà vu se produce a causa de un desajuste temporal, es decir por una interrupción del flujo continuo de procesamiento de una situación actual. Lo mejor es explicarlo con un ejemplo. Imagina que un día estás caminando por una calle y pasas junto a una nueva cafetería. Vas a tus cosas, de modo que le echas un vistazo rápido al nuevo local y justo en ese momento algo llama tu atención (digamos un mensaje entrante en tu teléfono) por lo que apartas la vista de la cafetería sin registrar por completo el momento. (Podríamos decir que cierta información “incompleta” sobre la cafetería se ha almacenado en algún nivel de tu cerebro). Luego, al levantar la mirada de tu teléfono móvil y fijarte en el nuevo comercio, tienes la extraña sensación de haberlo visto antes – de hecho así fue – incluso aunque no hayas guardado un recuerdo consciente. (Imagino que esta es la teoría en la que se basaron las hermanas Wachowski para su famosa película distópica).

Y para concluir citemos una tercera teoría, basada esta vez en pequeñas convulsiones. La idea parte de lo observado con los pacientes de epilepsia, que normalmente reportan frecuentes experiencias de paramnesia. Es probable que también los no afectados por epilepsia sufran ocasionalmente una de estas miniconvulsiones, lo provoque un fallo breve en el cerebro que cause la sensación. Esta teoría podría explicar por qué los adolescentes y jóvenes experimentan más a menudo el déjà vu, ya que se sabe que en esas edades el cerebro está ocupado “reconectándose”, lo cual podría aumentar las posibilidades de pequeños fallos.

Sea como sea, os apuesto a que este no será mi último artículo sobre el asunto. Afortunadamente el déjà vu ha dejado de ser un tema esotérico al que la ciencia "seria" daba la espalda. Es probable que a lo largo de esta centuria (los neurocientíficos dicen que el XXI será el siglo del cerebro) encontremos una explicación definitiva sobre el origen de esta paramnesia que zanje los debates.

Mientras tanto no te culpes si al leer este artículo has tenido la sensación de haber hojeado algo parecido en otro lugar, en otro tiempo.

Me enteré leyendo Discover Magazine.

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