Defensoras de igualdad en fiestas: De los abucheos al reconocimiento social

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Pamplona, 18 jun (EFE).- El 1 de julio de 1978, durante la celebración en la plaza de toros de Pamplona del festival Bai Euskarari, un grupo de chicas exhibió una pancarta con el lema “No a las madrinas. Más participación. No a las agresiones en San Fermín”.

Su "osadía" fue recibida con abucheos y burlas por gran parte de los asistentes, que no aceptaron de buen grado esta reivindicación de unas fiestas igualitarias.

Las protagonistas de esta acción -Agurne Baquer, Itzabel Urbeltz y las hermanas Gemma, Maite, Mirenjo y Arrosa Larrainzar- serán homenajeadas el próximo 11 de julio por la Asociación Festa-Los de Bronce, que les ha concedido el Premio Festa 2022 en reconocimiento a su defensa de unos Sanfermines en igualdad para mujeres y hombres.

LAS MADRINAS, UNA "FIGURA DECORATIVA"

Las "madrinas", ha explicado a Efe el pamplonés Blas Subiza, autor del libro “La gran fiesta de la calle. Los Sanfermines del siglo XX”, eran habituales en el mundo taurino en los primeros años 30 del siglo pasado. En Navarra, fue la peña Los Irunshemes la que en 1933 creó un festival a beneficio de las cantinas escolares y eligió la primera madrina.

En 1941, las peñas de Pamplona organizaron su primer festival y retomaron esta costumbre. Así, hasta 1979 celebraron festivales y becerradas en las que la madrina era la acompañante del presidente o delegado de cada peña en algunos actos oficiales. Su presentación se llevaba a cabo en una fiesta que se celebraba en lugares como la CD Amaya, UDC Txantrea o locales sociales de las peñas.

La presencia de madrinas fue una constante en los festivales en los que actuaban como matadores mozos de las peñas. En estos actos, madrinas y presidentes de peñas acostumbraban a dar una vuelta al ruedo en coche de caballos descapotable.

Hubo Sanfermines, en los años 40 y los 50, en los que las madrinas también participaban en otros actos de las peñas como almuerzos, comidas, desfiles, cenas, bailes y en ocasiones asistían a la corrida desde el palco de la plaza de toros.

Desde 1968 y hasta 1979, de entre todas las madrinas la Comisión elegía cada año la “madrina de honor” de las peñas, que representaba a las mismas en actos sociales.

Las madrinas, ha comentado Subiza, "las tuvieron todas las peñas. Era una figura un poco decorativa para dar más vistosidad al espectáculo taurino. Eran otros tiempos, la mujer no estaba mas que para los niños y la casa. El catolicismo, el clero y el capital se encargaban totalmente después de la guerra de que esto funcionara así".

1978, EL PUNTO DE INFLEXIÓN

La tradición se mantuvo hasta que, en 1978, seis jóvenes, pertenecientes al grupo Emakume Askapenaren Mugimendua (EAM), mostraron en la plaza de toros su rechazo a la figura de las madrinas.

Fue un gesto que, sumado al trabajo realizado desde años atrás por colectivos feministas, provocó una profunda reflexión interna en el mundo de las peñas y en la sociedad en general. En 1979, aún se eligieron madrinas, pero en 1980 se abandonó definitivamente esta costumbre.

Gemma y Mirenjo Larrainzar, en representación de este grupo de jóvenes, han señalado a Efe que están "orgullosas" de la acción que protagonizaron hace 44 años.

En vísperas de Sanfermines, ha indicado Gemma, se planteó en EAM que "debíamos debatir de la participación de la mujer en las fiestas de San Fermín. Vimos que las mujeres no estaban presentes en muchos actos y muchos espacios de la fiesta y decidimos que, como mujeres y feministas, teníamos que hacer alguna acción reivindicativa".

"Nos parecía que los chicos y los hombres en general tenían como un ‘pase VIP’ a todos los actos de San Fermín y el espacio público estaba muy masculinizado, y que nosotras teníamos muchas restricciones para muchas cosas y muchas recomendaciones", ha destacado Mirenjo.

Aquello, ha afirmado, "nos parecía que era injusto y que teníamos que reivindicar eso, más participación en la fiesta y poner en el candelero el tema de las agresiones".

UN SONORO ABUCHEO Y ALGUNA "PATADICA"

Así que, para el festival del Bai Euskarari, hicieron en casa una gran pancarta que desplegaron en la plaza de toros al comenzar el acto. Cuando aparecieron las madrinas, comenzaron a gritar pidiendo más participación de las mujeres en las fiestas.

"El abucheo a nosotras fue impresionante, nos dijeron incluso que les teníamos envidia porque no éramos nosotras las elegidas. La bronca fue recíproca, nosotras por un lado y, por otro, parte de la gente, porque no fue todo el mundo, también hubo gente que nos apoyó", ha subrayado Gemma.

Cuando bajaron al ruedo, donde había música y baile, ha indicado Marijo, "algunos decían: 'estas serán las de la pancarta', y alguna patadica que otra ya nos cayó".

Pero inesperadamente, su acción tuvo una gran repercusión y para 1980 ya no hubo madrinas. Las propias jóvenes estaban sorprendidas: "No estábamos acostumbradas a que lo que decíamos sirviera de nada", ha asegurado Marijo.

Javier Rodrigo

(c) Agencia EFE

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