La defensa de las minorías sexuales, un importante eje de la diplomacia de Biden

Shaun TANDON
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Joe Biden, quien prometió confeccionar una política exterior que represente los "valores democráticos" de Estados Unidos, ha hecho de la defensa de las minorías sexuales en el mundo una de sus prioridades, más que cualquiera que sus predecesores, y en clara ruptura con Donald Trump.

El mandatario demócrata retomó una iniciativa lanzada en 2011 por Barack Obama para "promover los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer e intersexos (LGBTQI) a través del mundo".

En su primer discurso sobre política exterior, Biden pidió el jueves a las agencias estadounidenses presentes en el extranjero que redacten un plan de acción en los próximos 180 días para convertirlo en eje destacado de sus intervenciones.

"Todos los seres humanos deben ser tratados con respeto y dignidad y deben poder vivir sin miedo, sin importar quiénes son y a quién aman", escribió en un documento presidencial publicado el mismo día.

Al anunciar un fuerte aumento en la cantidad de refugiados que serán acogidos en Estados Unidos, un giro drástico frente a la era Trump, Biden prometió especialmente "proteger a los demandantes de asilo LGBTQ".

El nuevo mandatario pidió también el combate de las leyes discriminatorias en el extranjero.

- Emisario especial -

Un emisario especial será nombrado para "reforzar aún más la atención sobre estas cuestiones", declaró a la AFP un alto responsable del Departamento de Estado.

Más allá de las intenciones, la diplomacia estadounidense versión Biden ya comenzó a enviar sus primeras advertencias. El Departamento de Estado -a través de Ned Price, su primer portavoz abiertamente gay- criticó duramente a Turquía tras los ataques verbales del presidente Recep Tayyip Erdogan contra las minorías sexuales.

Y los militantes LGBT, de su lado, celebran el cambio.

"Que el presidente Biden publique ese memorando presidencial tan completo, al comienzo de su mandato, muestra claramente que se trata de una prioridad política para él", estimó Jessica Stern, del grupo de presión OutRight Action International.

Stern dice esperar que Estados Unidos, al igual que varios países europeos, aumente su financiación para las organizaciones no gubernamentales. Pero advierte que para obtener resultados ese apoyo deberá hacerse en ocasiones discretamente.

"Una de las formas más eficaces y constantes para desacreditar a las personas LGBTQI y a nuestro movimiento es acusarlas de ser producto de la colonización, de la imposición occidental, apuntando contra la financiación por donantes extranjeros", advierte Stern.

"Nuestra consigna es siempre escuchar a los militantes sobre el terreno y trabajar con ellos sobre esos temas para tener su opinión sobre cómo avanzar", respondió el alto responsable del Departamento de Estado, prometiendo un estudio caso por caso.

- Pompeo, ultraconservador -

Las lecciones de los años de Obama pueden ser útiles para la administración de Biden.

El expresidente demócrata cortó la ayuda o anuló el estatus comercial preferente de Uganda y Gambia en respuesta a sus leyes que castigaban la homosexualidad con penas de prisión. Esta línea dura, sin embargo, empujó también a otros países, como Nigeria, a adoptar sus propias normas draconianas.

Pese a todo, los progresos son considerables, aunque lentos. Las relaciones homosexuales son ahora legales en casi dos tercios de los países, y 28 de ellos autorizan el matrimonio entre personas del mismo sexo, según la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association.

Phillip Ayoub, profesor del Occidental College, en California, estima que hay que dejar a los militantes locales decidir cómo librar su combate.

"Algunos dirán que es demasiado pronto para salir totalmente de las sombras, ya que eso implica el riesgo de aumentar la violencia hacia su comunidad", explica el investigador. "Este tipo de política exterior no puede ser impuesta desde arriba. Eso debe hacerse con precaución, en conjunto con la sociedad civil de cada país".

Donald Trump dio marcha atrás sobre varios derechos adquiridos para las personas trans en Estados Unidos.

Su secretario de Estado, Mike Pompeo -un ferviente cristiano evangélico que nunca escondió su oposición al matrimonio homosexual y a quien sus detractores reprocharon antiguas declaraciones en las que asimiló la homosexualidad a una "perversión"- limitó los visados para entrar en Estados Unidos a las parejas de diplomáticos extranjeros homosexuales y prohibió a los embajadores estadounidenses que portaran la bandera arcoríris los días del Orgullo Gay.

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