Tras fin de decreto contra musulmanes, migrantes piden reforma integral en EEUU

Ariela NAVARRO
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Anwar es una estadounidense de origen libio que fue afectada por el veto a la entrada de ciudadanos de países musulmanes establecido por el expresidente Donald Trump. Mientras ella estudiaba en Harvard, su abuelo vivía una guerra y no podía viajar a encontrarse con ella.

Ahora, con esa prohibición de viajes suspendida por la administración de Joe Biden, la joven protesta para que el nuevo gobierno apruebe una reforma migratoria.

La llegada al poder del demócrata Biden dio un golpe de timón a los más de 400 decretos emitidos por Trump para frenar la migración irregular. Su promesa de enviar al Congreso una reforma integral genera expectativa entre un centenar de activistas que el miércoles protestaron en Washington bajo el lema "Estamos en casa".

El ambicioso plan de Biden -que incluye un proyecto para darle una vía a la legalización a 11 millones de personas- debe pasar por un Congreso donde los demócratas tienen la mayoría.

Sin embargo, el Legislativo está enfrascado en el juicio político contra Trump y en la tramitación de un paquete de alivio crucial para la economía golpeada por la pandemia.

Anwar recordó con tristeza los años en los que no podía ver a su abuelo, que además vivía en un país en guerra. Cuando ella recibió su título universitario, su abuelo le envió un mensaje con fotos del humo de las bombas en Trípoli.

La joven, que luce un velo musulmán y estudia una maestría sobre estudios islámicos, participó en la protesta en torno al obelisco de Washington, donde un centenar de migrantes y activistas escribieron en el suelo con cintas de colores las palabras "Para todos", en referencia a que la reforma no deje a nadie por fuera.

Para ella, el año más complicado fue cuando el veto de Trump entró en vigor, pues ese año su hermana se graduó de la prestigiosa universidad de Yale.

"Mi abuelo no terminó la secundaria y ella era su primera nieta", relató a la AFP. "No pudo venir".

Pese a que la situación de la familia de Anwar mejoró, ella cree "todavía queda mucho por hacer" por otras comunidades y mencionó como ejemplo el otorgarle una vía para la ciudadanía a los indocumentados y el hecho de que los centros de detención para migrantes sigan funcionando.

"Estos son temas a largo plazo. Incluso si mi familia puede reunirse, yo voy a seguir luchando", dijo.

- "El tiempo perdido" -

La protesta congregó a víctimas del veto para países musulmanes como Anwar, pero también a muchos "soñadores" o "dreamers", jóvenes llegados al país siendo niños acompañando a sus padres y quienes durante el gobierno del demócrata Barack Obama se beneficiaron de un estatuto de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Ese decreto les permitió estudiar, trabajar y conducir, pero fue cancelado por Trump, lo que sumió a estos 700.000 jóvenes, la mayoría de ellos latinoamericanos, en una incertidumbre que duró cuatro años y que implicó una larga batalla judicial.

"Necesitamos que los congresistas se pongan las pilas", dijo a la AFP Isaías Guerrero, un "soñador" de 36 años llegado a Estados Unidos desde Colombia a los 15 años.

"Vamos a seguir empujando y seguir recordándoles nuestras historias", afirmó.

El miércoles seis congresistas demócratas -Pramila Jayapal, Jesús "Chuy" García, Verónica Escobar, Alexandria Ocasio-Cortez, Judy Chu e Yvette Clarke- introdujeron una resolución que busca marcar la cancha para que la reforma migratoria tenga como brújula la "dignidad".

"Nuestro sistema migratorio ha estado roto durante décadas y con un nuevo presidente tenemos que reformarlo de una forma humana que se centre en el respeto, la dignidad, la familia y las oportunidades reales para todos los inmigrantes", dijo Jayapal en un comunicado.

Para Isra Chaker, una estadounidense de origen sirio de 30 años que también fue afectada por la prohibición de viajes contra los musulmanes, la manifestación es una forma de reunirse como comunidad para dialogar sobre los diferentes efectos de las "políticas discriminatorias del gobierno de Trump".

"Estamos haciendo un llamado para que el Congreso tome más acciones", afirmó Isra.

La mujer cree que "el tiempo perdido es muy doloroso porque es algo que no volverá". Debido a la pandemia todavía no hace ningún plan para ver a su familia, pero la sola posibilidad le da esperanzas.

"El hecho de que ojalá me pueda reunir con mi familia aquí en el futuro, me da mucha esperanza", concluyó.

an/lda