Llora de emoción al ver debutar como futbolista profesional al hijo que pasó su infancia en una silla de ruedas

Luis Tejo
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El futbolista Declan Thompson durante su debut con el Sheffield Wednesday. Foto: Twitter @swfc
El futbolista Declan Thompson durante su debut con el Sheffield Wednesday. Foto: Twitter @swfc

El debut de Declan Thompson como futbolista profesional no tendría por qué ser noticia. Todos los años muchísimos jovezuelos se estrenan en el balompié con la esperanza de acabar forjándose una carrera digna en la élite. Así que, en principio, que este defensa central de 18 años haya disputado su primer partido con el Sheffield Wednesday, saliendo como sustituto al final del partido de tercera ronda de la FA Cup que su equipo le ganó al Exeter City el pasado sábado, no debería llamar la atención de nadie no ya fuera de Inglaterra, sino a cierta distancia del estadio de Hillsborough.

Sin embargo, los apenas cuatro minutos que jugó Thompson, con el número 38 a la espalda, significan mucho más que una estrategia del entrenador para perder tiempo en una eliminatoria ya encarrilada. Porque Declan no es un jugador cualquiera. Su participación sirve para dar esperanza a mucha gente que ha sufrido, o todavía sufre, lo mismo que él tuvo que afrontar.

Declan Thompson fue diagnosticado cuando tenía cinco años con la enfermedad de Perthes. Los médicos predijeron que no iba a poder volver a caminar, y de hecho pasó año y medio en silla de ruedas. Sin embargo, su constancia y su fuerza de voluntad han favorecido su recuperación hasta el punto de llegar a convertirse en deportista profesional.

Era comprensible, por tanto, la alegría de su familia al ver (por televisión, debido a la pandemia del coronavirus) saltar al campo a su pequeño. Lo ha constatado un vídeo compartido por la cuenta oficial del Stocksbridge Park Steels, pequeño club aficionado de un suburbio de Sheffield que juega en la octava categoría inglesa. Allí Lee Thompson, el padre de Declan y a su vez antiguo centrocampista, ejerce como entrenador asistente; el propio defensa jugaba para ellos antes de incorporarse a la cantera del Wednesday.

Las imágenes del momento tan emocionante, con Lee incapaz de contener las lágrimas, están consiguiendo gran popularidad en redes sociales como Twitter. “Ni siquiera sabía que mi pareja había puesto el vídeo a grabar. No puedo describir el sentimiento. Era extraño. No soy un hombre muy emocional, en el fútbol disfruto de una buena entrada y me encaro con quien sea. Pero este sentimiento vino no sé de dónde, mi corazón estallaba y simplemente no lo podía controlar”, declaró el progenitor orgulloso al periódico The Star.

La enfermedad de Perthes es una dolencia rara, de origen aún desconocido, que suele surgir entre los 4 y los 10 años de edad y que, según los estudios, afecta en mucha mayor medida a niños (80 %) que a niñas. A grandes rasgos, consiste en que se reduce el riego sanguíneo que reciben las células óseas de la cabeza del fémur, con lo que estas mueren por falta de nutrientes y el rozamiento hace que la estructura se degrade. El flujo de sangre normalmente se restablece por sí mismo al cabo de un tiempo, pero el daño causado puede hacer que el hueso crezca de forma irregular, perdiendo su forma esférica habitual y no encajando bien en la articulación de la cadera.

Esto da lugar a inflamaciones que, aunque en general causan poco o ningún dolor, sí que impiden caminar con normalidad. La cojera puede ser tan grave como para, en casos como el de Thompson, forzar al afectado a desplazarse en silla de ruedas. Hay ocasiones en las que deriva en artritis prematura o incluso en el acortamiento de la pierna, lo que afecta a la movilidad para toda la vida.

Habitualmente basta con forzar al niño a permanecer en reposo para que la recuperación le permita hacer una vida futura más o menos normal. El caso de Declan, sin embargo, fue particularmente complejo, con dolores muy intensos, y obligó al hoy futbolista a someterse a varias operaciones. “Al principio pensábamos que solo eran problemas de crecimiento, pero con cinco años, casi de repente, la situación se hizo mucho peor. Le llevamos al hospital y allí nos confirmaron que tenía la enfermedad. Tuvieron que sacarle el fémur de la cadera para evitar que el daño fuera mayor”, recuerda Lee.

Los sanitarios llegaron a temerse que no solo su carrera deportiva, sino siquiera su capacidad para desplazarse como los demás se iba a ver comprometida. Lo más difícil no fue mandarle a una silla de ruedas, sino contarle a un niño apasionado por el fútbol que no podía jugar más. “Fue un golpe durísimo para él. Era lo único que quería hacer cuando volvía del colegio”, evoca su padre.

Afortunadamente se equivocaron. Cuando consiguió dejar la silla de ruedas, poco a poco y con mucho cuidado, volvió a darle patadas a la pelota. Se integró en el Stocksbridge con su padre y sus buenas actuaciones con el primer equipo, del que ya formaba parte pese a tener entonces solo 15 años, hicieron que el Wednesday, su club favorito, le acabara llamando.

Declan, que en la camiseta ha lucido el apellido Eratt-Thompson para incluir también el de su madre, aún no está considerado parte de la primera plantilla del Sheffield Wednesday; ha debutado con ellos, pero sigue siendo un integrante de los equipos inferiores. Habrá que ver si a partir de ahora Neil Thompson, el entrenador interino tras la destitución de Tony Pulis a finales de diciembre, o quien venga para relevarle cuentan regularmente con él. No le vendría nada mal tener mayor solidez defensiva a los blanquiazules, que ahora mismo ocupan el puesto 21º de 24 en el Championship, la segunda categoría de la liga inglesa, y que tendrán que luchar duro en lo que queda de temporada para evitar el descenso.

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