Decenas de personas siguen atrincheradas en un campus de Hong Kong

Por Ayaka MCGILL, Nicolas ASFOURI
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Un grupo de manifestantes en el suelo en un párking de la Universidad Politécnica de Hong Kong, el 20 de noviembre de 2019

Decenas de manifestantes prodemocracia seguían este miércoles atrincherados en una universidad de Hong Kong por cuarto día consecutivo, en el pulso más largo y violento desde que empezaron las protestas en la excolonia británica.

El escenario del enfrentamiento es la Universidad Politécnica de Hong Kong (PolyU), en la península de Kowloon, donde hasta ahora los manifestantes han rechazado con cócteles Molotov y ladrillos los intentos de evacuarles.

La policía advirtió que usaría balas reales si le atacan con armas letales después de que un agente resultara herido con una flecha.

Este miércoles quedaban unos 50 personas dentro de PolyU, donde subsisten en muy malas condiciones.

Grupos de jóvenes manifestantes vestidos de negro continuaban preparando cócteles Molotov, mientras otros dormían en esteras de yoga en un gimnasio.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió a las autoridades que encuentren una "solución pacífica" a la situación.

Por su parte el Senado estadounidense adoptó por unanimidad un texto para apoyar los derechos humanos y la democracia en el enclave, una resolución que despertó la ira de Pekín, que advirtió que puede tener consecuencias diplomáticas.

Los senadores también aprobaron una medida que prohibiría la venta a la policía de Hong Kong de gases lacrimógenos, balas de goma y otros equipamientos para reprimir las manifestaciones.

El martes la jefa del ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, pidió a los manifestantes de PolyU que se rindan y aseguró que los menores de edad que salgan pacíficamente no serán detenidos.

Los mayores de edad se exponen por su parte a acusaciones de "participación en un motín", una infracción de diez años de prisión.

En total han sido detenidas más de 700 personas relacionadas con la ocupación del campus, declaró el miércoles un responsable policial.

"No me voy a rendir. Sí, lucharé hasta el final", declaró un joven de 15 años armado con un arco. "Pero es muy peligroso porque si utilizas el arco la policía tiene que dispararte, quizás con balas reales".

Otros manifestantes fueron evacuados con camillas durante la noche. El miércoles de madrugada una decena de manifestante que intentaban escaparse fueron detenidos por la policía, indicaron periodistas de la AFP en el lugar.

"La policía invita a todos los que están en el campus a salir de manera pacífica y se compromete a que su tratamiento judicial sea equitativo", dijo la policía en un comunicado.

- Escuelas abiertas -

Las escuelas de enseñanza primera y secundaria abrieron de nuevo sus puertas este miércoles tras haber estado cerradas una semana. Las escuelas maternas siguen cerradas.

Para intentar reducir la presión de la policía alrededor del campus, los manifestantes llevaron a cabo acciones para bloquear el metro, crucial para la circulación en este centro financiero internacional.

Los manifestantes bloquearon las puertas de los vagones y provocaron retrasos importantes.

En las redes sociales hubo llamamientos para incitar a los empleados a manifestarse durante su pausa para comer, como muchos hicieron la semana pasada en el barrio financiero de Central, en la isla de Hong Kong.

Los hongkoneses están convocados el domingo a las urnas para elegir a sus consejeros de distrito.

Sin embargo el primer secretario de la administración, Matthew Cheung, considerado como el número uno del gobierno local, afirmó que la violencia podría evitar que se celebren las elecciones.

El movimiento de protesta empezó en junio tras el rechazo de un proyecto de ley para autorizar la extradición hacia China continental.

El texto fue luego abandonado pero los manifestantes piden ahora el sufragio universal para elegir a los jefes de Hong Kong y una investigación independiente sobre la violencia policial.

La semana pasada las protestas entraron en una nueva fase, mucho más violenta, con una estrategia llamada de "eclosión general" ("Blossom Everywhere") que consiste en multiplicar las acciones en varios puntos a la vez para poner a prueba la capacidad de la policía.