Último gran debate entre los aspirantes a suceder a Merkel en Alemania

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A una semana de las elecciones legislativas, los dirigentes de los tres grandes partidos alemanes celebran este domingo su último debate televisado, en la recta final de la incierta carrera por suceder a Angela Merkel en la cancillería.

El ministro de Finanzas y vicecanciller socialdemócrata Olaf Scholz se impuso, según los sondeos, en los dos precedentes debates, presentándose como un gestor tranquilo y experimentado, calidades esenciales para los alemanes.

El conservador Armin Laschet, que se considera como el heredero natural de Angela Merkel, se ha mostrado combativo en esta recta final, tras un inicio de campaña fallido.

Laschet, poco popular, no ha logrado nunca retomar la iniciativa: su formación, y también la de Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) aliada al CSU bávaro, se coloca según los sondeos entre 20 y 22% de intención de votos, contra 25 a 26% para los socialdemócratas del SPD

Los Verdes y su líder, Annalena Baerbock, que inicialmente causó furor antes de cometer varios errores atribuidos a su inexperiencia, se sitúa actualmente entre 15 y 17%, una cifra que parece alejar a esta jurista de la cancillería.

Sin embargo no hay que descartar sorpresas. Un 40% de los electores alemanes no saben aún por quien van a votar, según un estudio del instituto Allensbach. A ello se añaden los márgenes de error en los sondeos y la parte importante este año --debido a la pandemia-- del voto por correspondencia.

Los ecologistas deberían en cualquier caso desempeñar un papel crucial en la formación de un gobierno de coalición, probablemente integrado por tres partidos.

El debate, difundido a las 20H15 (18H15 GMT) en las cadenas privadas ProSieben, Kabeleins y Sat1, brindará a Armin Laschet, de 60 años, una última oportunidad de imponerse a Olaf Scholz, de 63.

Y evitar así un humillante viraje de su partido conservador hacia la oposición, tal como auguran los sondeos.

- El factor Merkel

Laschet, dirigente de la región alemana más poblada --Renania del Norte-Westfalia-- y conocido por su moderación, no deja de insistir en que el espectro político del país girará a la izquierda en caso de alianza entre el SPD, los Verdes y la izquierda radical de Die Linke, que parece al alcance de la mano según los sondeos.

Es cierto que para plantearse una posible alianza, Olaf Scholz y Annalena Baerbock han calificado de "línea roja" la oposición de Die Linke a la OTAN. Pero ninguno de ellos ha excluido formalmente una coalición con este partido que, según los sondeos, tiene 6% de intención de votos.

El candidato CDU-CSU también ha atacado frontalmente a Olaf Scholz, con motivo de una incómoda investigación judicial que coloca bajo tutela a una unidad antiblanqueo de su ministerio.

Scholz va a tener que explicarse sobre este asunto, el lunes ante la Comisión de Finanzas del Bundestag.

Angela Merkel, que dejará el escenario político tras 16 años en el poder, y que sigue siendo muy popular, se mantuvo inicialmente al margen de la campaña antes de acudir en ayuda de Laschet. La aún canciller participa con él en numerosos mítines.

"Eso debería beneficiarlo" opina el politólogo Karl-Rudolf Korte de la Universidad de Duisburgo, "igual que a todos los que en los últimos años eligieron la cercanía con Merkel".

Pero sea cual fuere el resultado de las elecciones, el campo conservador se prepara para un resultado históricamente bajo, que puede ensombrecer el balance de Angela Merkel.

Y ya han empezado los ajustes de cuentas a nivel interno: Wolfgang Schäuble, muy influyente ministro alemán de Finanzas entre 2009 y 2017, la ha responsabilizado de debilitar la CDU, en una entrevista este domingo en el Tagesspiegel, por haber, según él, preparado mal su sucesión.

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