De como reciclar botellas de plástico para regalar litros de luz

Liter of Light

En 2002, el mecánico Alfred Moser tuvo una idea feliz que dio un nuevo uso a una botella usada de refresco. Con la única ayuda de agua y unos tapones de lejía para evitar el crecimiento de algas, fabricó una botella solar con la que el interior de un humilde barracón da favela, desconectado de la red eléctrica, pudiese disfrutar de luz durante el día.

Estas chabolas, fabricadas muy a menudo con material de desecho, suelen carecer de ventanas por lo que normalmente son muy oscuras y obligan a sus habitantes a encender fuegos o utilizar velas incluso durante el día, con el consiguiente riesgo de incendio que ello supone.

Basándose en la idea de Moser, el emprendedor filipino Illac Díaz (foto superior) que además de miembro de una familia muy conocida en el país es un antiguo estudiante de planificacón urbana en Harvard y en el MIT, creó la organización “A Liter of Light”, que literamente ofrece un litro de luz para los más pobres. En un mundo ideal, todos disfutaríamos de viviendas dignas y acceso a la corriente eléctrica, sin embargo como bien saben en el archipiélago filipino, incluso la luz es un lujo para muchos.

La idea es sumante sencilla. Reciclar viejas botellas de 1 litro de refresco para convertirlas en luces solares, que permitan el acceso de la radiación lumínica solar refractada por el agua al interior de los barracones. Con el apoyo de PepsiCo y del Departamento de Estado de los EE.UU., Illac Díaz y el resto de voluntarios de A Liter of Light están instalando estas sencillas claraboyas en los tejados de las viviendas de los barrios humildes. Al mismo tiempo, instruyen a la poblacón para que ellos mismos sean capaces de fabricarlas e instalarlas correctamente.

Si os apetece intentar la experiencia, en el siguiente vídeo encontraréis instrucciones sobre el material a emplear y el modo en que se fabrican e instalan correctamente. Además de la botella, el agua y la lejía, todo lo que necesitasn son unas láminas de acero galvanizado, lápiz, dos patrones de cartón circular (una con el diámetro de la botella a instalar y otro concéntrico 3 milímetros menor), cincel, martillo, tijeras de acero para cortar en curva, una pistola de silicona, una remachadora, un poco de papel de lija y un taladro inalámbrico.

La organización A Liter of Light también facilita una versión un poco más compleja para dotar de luz a las viviendas humildes añadiendo un sencillo circuito que se conecta automáticamente cuando oscurece. Incluye una batería que recoge la energía generada por un pequeño panel solar y una lámpara LED de un vatio de potencia capaz de iluminar una estancia de 15 metros cuadrados, lo suficiente para permitir la lectura.

En el vídeo que hay bajo estas líneas podéis ver como los voluntarios de A Liter of Light instruyen a la población de algunos barrios marginados de Filipinas sobre como montar estas lámparas nocturnas, que les hacen ganar independiencia de la red eléctrica.

Esta última idea permite también instalar “farolas” en las calles, lo cual al parecer ha contribuido ya a que el índice de delitos disminuya en las barriadas filipinas durante la noche.

¿Te apetece hacer algo parecido en esa caseta de aperos que tienes en la finca que heredaste de tu abuelo? ¡Lo tienes chupado! Eso si, la configuración nocturna que incluye el panel solar y el LED a lo mejor choca con el gusto recaudatorio de algunos.

Me enteré leyendo Popular Science.

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