El dato con el que una médica en Madrid responde a los que les llaman "rojos y vagos"

Sigue creciendo el malestar entre los profesionales de la sanidad pública madrileña, tras la histórica manifestación que reunió a unas 200.000 personas en la capital de España este domingo. Y tras las reacciones de distintos actores políticos de la Comunidad de Madrid, como la propia presidenta Isabel Díaz Ayuso, tachando de utilización política y partidista a una convocatoria que clamó contra el plan de urgencias extrahospitalarias y los recortes de profesionales.

Una pediatra de un centro de salud madrileño ha explicado a El País las malas condiciones que debe afrontar a diario, mientras se suceden críticas y ataques contra los profesionales por protestar. Según la crónica del citado diario, se trata de un ambulatorio que solo cuenta con una pediatra, ya que la otra está de baja y su plaza no ha sido cubierta, por lo que la médica lleva meses cubriendo las consultas de sus compañeros.

Nos llaman rojos y vagos. El jueves atendí a 67 niños

En tres horas ha examinado a 30 críos ya. Tiene menos de 10 minutos para hacerlo con cada uno de ellos, contando el tiempo pertinente para que el niño o niña se tranquilice y pueda comentar con sus padres cada caso. Sabiendo que ese día tampoco tendrá tiempo para comer recuerda: “Nos llaman rojos y vagos”. Pero aporta un dato más que significativo que funciona perfectamente como respuesta. “El jueves atendí a 67 niños”, sentencia.

Miedo a ser perseguida por la Consejería de Salud

La historia de esta profesional es un buen reflejo de los problemas de precariedad en el sector. Lleva 12 años intercalando contratos de una duración que no supera el medio año. Tan solo le ofrecen turnos de tarde y tiene que hacerse cargo de su familia. Y su familia es el motivo por el que esta pediatra que habla dos idiomas no se ha marchado a otro país. Tiene un hijo pequeño y un hermano con discapacidad.

Te persiguen desde la Consejería. Tengo compañeros que han hablado y no los han contratado más

A ello se suma el temor de que trascienda su identidad, ante eventuales represalias por parte de Salud: “Te persiguen desde la Consejería. Tengo compañeros que han hablado y no los han contratado más”.

Sobre la próxima jornada de huelga, la profesional señala a El País que “hacer una huelga en primaria es muy difícil, porque somos cuatro gatos. Enseguida te llega el papel donde te dicen que eres servicio mínimo. Y así la gente no se entera nunca ni le afecta y es necesario que la población se entere de lo que está pasando”.

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