Daniel Sánchez Arévalo: “Tenía una necesidad vital de hacer una incursión en el universo femenino"

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Sánchez Arévalo, en una imagen de archivo. (Photo: Carlos R. Alvarez/WireImage)
Sánchez Arévalo, en una imagen de archivo. (Photo: Carlos R. Alvarez/WireImage)

Sánchez Arévalo, en una imagen de archivo. (Photo: Carlos R. Alvarez/WireImage)

Cinco amigas de toda la vida deciden irse de viaje después de descubrir que una de ellas tiene cáncer. Antes de emprender rumbo a Cádiz justo antes del primer ciclo de quimioterapia, acuerdan que las vacaciones sean una herramienta para experimentar cosas nuevas y prohíben hablar de la enfermedad.

Es la premisa de Las de la última fila, la primera serie de Daniel Sánchez Arévalo como director, que se estrena en Netflix este viernes 23 de septiembre. Itsaso Arana, María Rodríguez Soto, Mónica Miranda, Mariona Terés y Godeliv Van Den Brandt son las encargadas de dar vida a este grupo de amigas que se conocieron en el colegio y que se enfrentan a uno de los momentos más reveladores de su vida y de su amistad.

La idea para la serie no es nueva, surgió hace más de seis años y el director la tenía escrita en un cuaderno junto a otros proyectos. Fueron dos personas las que al final le dieron el empujón que necesitaba. “Una es Sara, mi chica, porque yo estaba barajando diferentes historias, y un día le hago un frontón, la siento delante y le cuento varias historias y cuando le cuento esta le cambia la cara y me dice ‘yo quiero que hagas esta historia’. Así, tal cual, me lo ha exigido”, cuenta el director en un encuentro con las protagonistas de la serie.

“La siguiente es Verónica Fernández, de Netflix, que poquito después me llama y me dice ‘Dani, queremos producirte una serie, la que tú quieras’, y quedo a comer con ella y le cuento esta historia y también noto que hay un click. Y me dice, ’queremos hacer esta serie”, revela el director. Ellas fueron las dos personas clave para sacara delante el proyecto, pero su principal motivación era otra: “Tenía una necesidad personal y vital de hacer una incursión en el universo femenino, porque mis pelis están muy pobladas de personajes masculinos”.

A partir de ese momento, se “desbloquea” la historia que quería contar y que, inicialmente, iba a ser una película. “Pero sentía que para profundizar en sus personajes y en sus conflictos, en una hora y media, dos horas, no iba poder”, explica Sánchez Arévalo sobre la decisión de convertirla en una serie de seis capítulos.

Las actrices que dan vida a esos personajes están agradecidas y aseguran haber vivido una experiencia que las ha llevado a que la amistad de las protagonistas traspase la pantalla. “Cuando nos llegó el guión pensamos que sí, que claro que lo hacemos. Me rapo el pelo, te hago todos los papelitos de las pruebas... ¿con la edad que tengo un prota? ¡Imagínate! Daniel Sánchez Arévalo... ¿cómo?”, explica entre risas Mariona Terés.

Yo me he sentido siempre muy afortunada de formar parte de este proyecto. Desde el momento que sabía que formaba parte de él porque me habían cogido, cuando nos conocimos, cuando me fui a cádiz con ellas, cuando conocimos a todo el equipo... Creo que todo el mundo estaba súper a favor de esta historia. Dani la escribió muy a favor y luego nos traspasó a nosotras y creo que ha sido un gustazo”, cuenta María Rodríguez Soto. 

Para Itsaso Arana, “la dimensión autoral” ha sido fundamental: “No es tan fácil formar parte de una serie de una gran plataforma con alguien que ha escrito y ha dirigido todos los capítulos. Realmente el corazón de la historia lo tenemos al lado y eso es muy difícil que se dé”.

No es tan fácil formar parte de una serie de una gran plataforma con alguien que ha escrito y ha dirigido todos los capítulosItsaso Arana.

El placer es mutuo y el director no tiene más que halagos para el grupo. “Me preguntan mucho, ¿cómo has conseguido que este grupo de cinco actrices que no se conocían previamente parezcan amigas de toda la vida?′ Eso no lo he hecho yo, lo han hecho ellas”, sentencia. 

Sánchez Arévalo explica que el rodaje fue “muy exigente”, pero que cada día, cuando las actrices llegaban al set de rodaje, “más del 80% del trabajo estaba hecho”. “Son súper empollonas, disciplinadas y entregadísimas a la causa. Entonces yo me sentía que ellas hacían toda la jugada y yo metía el gol. Realmente creo que si no el proceso para mí habría sido muy complicado”, asegura. 

Un viaje transformador

Las cinco protagonistas. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)
Las cinco protagonistas. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)

Las cinco protagonistas. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)

Cuando las cinco protagonistas se conocieron, tuvieron claro que necesitaban tener una relación personal entre ellas para que en la pantalla se percibiera que eran un grupo de amigas de toda la vida. “Nos fuimos a beber y a contarnos nuestra vida”, cuenta entre risas Mariona Terés sobre lo que hicieron nada más conocerse.

“Hemos formado un buen equipo, una familia muy grande. El resultado es lo que se ve, la relación de amistad que hemos creado. Además ha sido muy fácil porque somos cinco mujeres maravillosas de puta madre, el casting está muy bien hecho, lo que ha escrito Dani es genial y también fuera de las cámaras el equipo hacía que toda esa energía estuviera constantemente ahí. Hemos hecho una familia tan grande”, revela Godeliv Van den Brandt.

El rodaje contaba con una dificultad añadida, ellas tampoco sabían quién era la amiga que tenía cáncer. “Durante la escritura decidí no contarlo y en el sexto capítulo dejé la posibilidad muy abierta de que fuera cualquiera de ellas. Y eso hicimos también en el rodaje para meternos en ese mismo mecanismo en el que pongo al espectador”, cuenta Sánchez Arévalo, que agradece a las actrices su implicación.

“No me parece una cosa caprichosa, sino que todas las actrices lo vivieran en primera persona porque creo que es un poco como se vive en un grupo de tanta amistad, o familiar, que al final te lo tomas como algo muy personal y estás muy a flor de piel. Y yo sé que para ellas es un enredo y una exigencia brutal porque les estás quitando herramientas de trabajo, les estás quitando una información fundamental para el viaje emocional que tiene cada una y estoy muy agradecido porque durante cinco meses vivir con esa incertidumbre es duro”, señala el director. 

Para las protagonistas fue un shock cuando se enteraron del final de la historia un viernes por la tarde para rodar un martes. “El leerlo, rodarlo, porque era la última secuencia que se rodaba, era el final del viaje y también nuestro final. Entonces ahí se fundía todo un poco, y a mí sí me que me ha pasado al verlo, que lo he visto ya tres veces, y es que no puedo parar de llorar”, confiesa Mónica Miranda.

“Cuando vi la serie entera yo me quedé en shock. Y a ver, es complicado verse, te tienes que ver varias veces, rapada, con las tetas por ahí, no es fácil verte. Me fui a casa a llorar y dejé de ser actriz (risas), ahora me he reconciliado pero la primera vez que lo vi me fascinó el final y me encantó el montaje”, cuenta por su parte Mariona Terés.

En lo que todas coinciden es en que el viaje de las amigas en la ficción también fue “un viaje paralelo” para ellas, y no cualquier viaje, sino “transformador”. “No somos las mismas. No sales igual después de la serie, el pelo solo fue el principio del viajazo que nos pegamos”, sentencia Itsaso Arana. 

Una de las escenas de 'Las de la fila'. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)
Una de las escenas de 'Las de la fila'. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)

Una de las escenas de 'Las de la  fila'. (Photo: JULIO VERGNEJULIO VERGNE/NETFLIX)

La amistad por encima de todo

La íntima relación de las protagonistas, que se rapan para empatizar con su amiga, es la base fundamental de la serie. Para conseguir que los lazos y las dinámicas parecieran verosímiles, al director no se resultó “tan complicado como pueda parecer”.

Para mí la definición del éxito sería si efectivamente de repente un día me entero que un grupo de amigas ha hecho lo mismoDaniel Sánchez Arévalo.

“Soy una persona permeable, en general la gente que escribimos tenemos que estar muy abiertos a todo lo que sucede alrededor. A ellas les pedí desde el principio, ‘me tenéis que ayudar a terminar de configurar la historia, los personajes. No quiero que hagáis nada que no sea coherente con vuestros personajes o que os sintáis incómodas’. También estábamos rodeados de un equipo técnico poblado por mujeres a las que yo les pedía y consultaba constantemente. ‘Si hay algo que os chirría, por favor, decídmelo’. Es una ficción pero quería que todo lo que tenga que ver con el grupo de amigas lo creas, que empatices”, reflexiona Sánchez Arévalo. 

Para Godeliv Van der Brandt la historia “puede inspirar muchísimo esto a los grupos de amigas”. “Para mí la definición del éxito sería si efectivamente de repente un día me entero que un grupo de amigas ha hecho lo mismo”, confiesa el director.

El amor romántico siempre se acaba. La amistad hay que conservarla y trabajarla y nutrirla pero es más difícil que se acabe si la trabajasMariona Terés.

Las actrices protagonistas coinciden en que todas habrían hecho lo mismo por una amiga y reflexionan sobre si el amor de amistad es más profundo que el romántico. “Absolutamente”, opina rotunda María Rodriguez Soto.

“Creo que es más importante el amor de la amistad. El amor romántico siempre se acaba. La amistad hay que conservarla y trabajarla y nutrirla pero es más difícil que se acabe si la trabajas”, sentencia Mariona Terés. Para Mónica Miranda “es más fácil aceptar, también por la educación que tenemos, las cosas de la otra persona desde la amistad que desde el amor romántico”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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