"Dame la mano como a un hombre", le ha dicho Letizia al embajador.

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"Dame la mano como a un hombre", le ha dicho Letizia al embajador.

Ya tenemos otra de Letizia para que se le lancen los perros a la yugular. "Dame la mano como a un hombre", le ha dicho la reina al embajador de España en Estados Unidos durante un acto en Nueva York. Los dos sonreían, sonreían mucho, tienen callo en seguir sonriendo a pesar de que el de enfrente les caiga digamos que poco bien. Así que los dos han seguido con la sonrisa puesta -nos están mirando- mientras ella le decía: "dame la mano como a un hombre".

La propia Casa de Su Majestad el rey ha colgado el video en sus redes sociales. Minuto 4'6''

Podemos suponer cómo era esa mano: blanda, fofa, flácida. Ese tipo de manos esponjosas que algunos hombres dan a las mujeres por miedo a dañarlas. Quizá el embajador pensó eso. Cohibido por la responsabilidad de tener a la reina en su territorio, por lo que cuentan de ella, su carácter y todo eso, se pasó de gentil. Y Letizia, que habrá estrechado decenas, sino cientos, de miles de manos durante su vida en el mundo Borbón, quizá ha decidido que ya está harta. O quizá el pensamiento se le ha escapado en voz alta. Dame la mano como a un hombre. Es decir, no me vengas con remilgos que no estamos para ñoñeces. Tengo los ovarios mejor puestos que muchos tíos. Si el embajador ha sentido un golpe en sus partes íntimas, ha seguido sonriendo como si tal cosa. Cosas de la experiencia.

Confieso que de las pocas cosas buenas que trajo el COVID, una me enamoró especialmente: dejar de dar dos besos por sistema. Dos besos si eres mujer, claro. Estoy harta de que me den besos. Y creo que es algo común a todas mis congéneres. Me gusta dar besos, y abrazar, pero a quien me da la gana, no por sistema. Darse las manos es un gesto que en inicio significaba cerrar un trato. Te vendo una vaca por tres cerdos. Machote. Darse dos besos es algo íntimo, un gesto que invade la privacidad de las mujeres y que se normalizó como manera de saludo.

Cada uno que elija. Mano o dos besos. Seas hombre, o mujer. Pero no me obligues a besarte. Que no te conozco de nada. O sí que te conozco y no me da la gana.