Damasco rechaza acusaciones de EEUU de obstaculizar el Comité Constitucional

El enviado de la ONU, Geir Pedersen. EFE/EPA/SALVATORE DI NOLFI/Archivo

Beirut, 1 dic (EFE).- El Gobierno sirio rechazó este domingo las acusaciones de Estados Unidos de "retrasar" las deliberaciones del Comité Constitucional en unas reuniones auspiciadas por la ONU en Ginebra, después de que concluyera sin avances la segunda ronda de trabajo para redactar una nueva Carta Magna para el país en guerra.

"La declaración del Departamento de Estado de EE.UU. sobre las sesiones del Comité Constitucional celebradas en Ginebra es un intento de Washington de interferir una vez más en los asuntos de los Estados e imponer su propia agenda", afirmó el Ministerio de Exteriores sirio en un comunicado.

"Cualquier opinión o declaración de EE.UU. u otros no tiene valor y no afectará el trabajo del Comité y la naturaleza de sus conversaciones, así como a su forma y contenido", se añade en la nota, en la que se cita a una fuente anónima de Exteriores.

Asimismo, se reitera que el diálogo es "intrasirio" y que "nadie tiene derecho a interferir en él o apoyar alguna de las partes bajo ningún pretexto".

El Departamento de Estado estadounidense advirtió ayer de que "el régimen sirio no puede continuar retrasando el progreso del comité constitucional facilitado por la ONU".

La segunda ronda de reuniones del Comité Constitucional finalizó el pasado 29 de noviembre tras cinco días de fracasados intentos del enviado de la ONU, Geir Pedersen, por sentar a la mesa de diálogo a las delegaciones del Gobierno y la oposición sirios.

La delegación del Gobierno sirio afirmó entonces que decidieron no participar "por la falta de acuerdo con la otra parte", tal y como dijo en Ginebra al término de la semana de fallidas reuniones el jefe de la delegación gubernamental, Ahmad Kuzbari.

Sin embargo, estaba previsto que en los pasados días continuaran sus conversaciones los 45 miembros (15 del Gobierno del presidente Bachar al Asad, 15 de la oposición y 10 de la sociedad civil) que forman el "pequeño comité", encargado de redactar el borrador de la Carta Magna, que luego tendrá que ser aprobada por los 150 integrantes del Comité.

La nueva Constitución busca sentar las bases para poner fin a un conflicto que ha entrado en su noveno año y ha dejado centenares de miles de muertos y millones de refugiados en el país árabe.

Al final de la primera ronda de conversaciones, celebrada del 4 al 8 de noviembre, el Gobierno y la oposición habían evidenciado que aún persisten obstáculos difíciles de superar entre ambas partes.

Uno de los principales puntos de desencuentro sería la inclusión de la lucha contra el terrorismo como uno de los principios del nuevo texto, debido a que las dos partes tienen un concepto diferente de que representan "actividades terroristas" en suelo sirio y los grupos considerados tales, algunos afiliados a la oposición.