Dama de honor profesional: los secretos y beneficios de un trabajo diferente

Ivette Leyva
·6 min de lectura
Bride and bridesmaids during the wedding preparations. Friends dressing the bride for wedding in a hotel room.
Una dama de honor le ajusta el vestido a la joven que está a punto de contraer matrimonio. Foto: Getty.

Como dama de honor profesional contratada para bodas y despedidas de soltera, Jen Glantz ha visto tantas cosas como para escribir un libro. Ahora esta empresaria y fundadora de la compañía Bridesmaid for Hire ha querido hablar para Business Insider de las ventajas y desventajas de su trabajo.

Para esta emprendedora, cada actividad en la que participa conlleva sus propios desafíos. A ella le pagan por estar y, por lo tanto, debe asumir con todo su profesionalismo. Pero nadie ha dicho que sea una panacea o un cuento de hadas.

Porque lo que hace es ciertamente incómodo, aunque al final ha terminado adaptándose a verlo todo.

Por su condición de dama de honor, Glantz ha tenido tanto que viajar a bodas y a despedidas de soltera en ciudades que le quedan bastante lejos, ha tenido que visitar a dulceros y reposteros por causa del sabor de la torta de la noche nupcial, y hasta ha tenido que probarse hermosos vestidos de novia en lugar de la contrayente, para que esta disponga de más tiempo para otros asuntos.

Todo en un mismo paquete: ser el brazo derecho de la novia, justo hasta el momento en que todo se acaba y la recién casada toma rumbo a su luna de miel, cuando supuestamente ya ha pasado lo más estresante y comienza una nueva vida.

Justo en ese momento de la noche o de la madrugada, Jen Glantz recoge sus cosas y se marcha a casa, en espera de tener que repetir la misma secuencia unas horas o unos días después. En no pocas ocasiones, reconoce, se larga satisfecha por su trabajo y cargada de regalos, como si la recién casada fuera ella.

Al fin esta es la lista de las ventajas que Glantz ha querido resaltar de su labor:

-Un vestido de dama de honor completamente gratis

Esta profesional admite que una de las primeras ventajas de su trabajo es hacerse de un vestido de dama de honor gratis. “Como normalmente me piden que lleve el mismo vestido que los otros miembros del equipo de la novia, esto es algo que sufragarán y que enviarán antes del día de la boda”, dice.

Han sido tantos, que Glantz reconoce que ha tenido que regalar o donar algunos a organizaciones sin ánimo de lucro que ayudan a mujeres de bajos recursos.

-Escoger el vestido de la novia

Entre los trabajos de esta joven está “hacerle el trabajo sucio de la compra del vestido” a la novia. Esto significa que tiene que desplazarse hasta las tiendas de novias, retener en la mente cuáles son los modelos que a su clienta le apetecen, y sobre todo probárselos.

“A menudo me pruebo entre 15 y 20 vestidos y me limito a los cinco primeros que debería probarse ella en persona”, cuenta. “¿Por qué es esto una ventaja? Es muy divertido probarse vestidos de mil dólares que de otra manera nunca me hubiera probado”.

-La preparación de la novia

“Cuando la novia se peina y se maquilla el día de la boda, yo también lo hago, a su lado. Ser mimada por su equipo de maquillistas es una gran ventaja de este trabajo”, dice.

Tras meses trabajando en conjunto y luego de haber superado todo el estrés, Glantz admite que es agradable ser protagonista también de ese momento de paz, en la mañana de la boda, cuyos gastos también están incluidos en el contrato.

-Las comidas gratis

Además del banquete mismo de la noche de la boda, la dama de honor suele almorzar o cenar varias veces con la novia y su familia para ultimar los detalles del enlace. “Aunque los lugares a los que vamos no siempre son elegantes (y estoy de acuerdo con eso) sigue siendo un buen regalo después de pasar un largo día de toma de decisiones y de resolución de problemas”, explica.

-Los acompañantes

“En algunas de las bodas en las que trabajo, la clienta me deja llevar a un acompañante”, relata. “A veces me piden que traiga a una amiga y en otras me dan luz verde para traer a mi prometido, Adam”.

“¿La ventaja de que vengan conmigo? Pues comida gratis y barra libre”, insiste.

-Viajar a múltiples lugares

“Siempre me ha gustado viajar, y este trabajo incluye ir a despedidas de soltera y a bodas en todo el país. El cliente paga el viaje y el alojamiento porque es parte de mi trabajo estar ahí para ellos y apoyarlos durante cualquier evento importante de la boda”, dice.

Jen Glantz agradece que, en los años que lleva trabajado con novias y ceremonias, ha viajado a ciudades de todo tipo que no habría conocido de otra manera, además de acumular miles y millas de avión que piensa emplear cuando le toque hacer su propio viaje de luna de miel.

-Probar el sabor de las tortas de bodas

“Una de las tareas más divertidas es acompañar a los clientes a sus citas para probar el sabor de la torta si su prometido no puede venir”, cuenta. “Como amante de los postres, es obvio por qué esta ventaja me gusta mucho. He podido probar tantos sabores diferentes que ahora puedo darles consejos expertos a mis clientes, cuando quieren elegir uno que la mayoría de sus invitados vayan a disfrutar”.

-Compartir los regalos con los clientes

Por su condición de la primera persona en el mundo que hace este tipo de trabajo, Jen Glantz reconoce que muchas marcas y empresas le envían diferentes productos o artículos para que los pruebe y les dé su opinión.

“He recibido muchos productos a lo largo de los años (desde dispositivos para facilitar orinar con el vestido de novia puesto, hasta zapatos planos plegables) que he terminado regalando a mis clientes o a amigos. Los artículos que sé que usaré, los guardo y algunos los he guardado para usarlos en mi propia boda en el 2021”, anuncia.

Más allá del estrés, esta empresaria se siente contenta con el trabajo que desarrolla. Todo lo anterior, dice, le recuerda que debe estar agradecida por tener un empleo tan intenso e inusual.

También te puede interesar:

VIDEO | Consejos de expertos para trabajar desde casa