"Daños y pérdidas", la histórica deuda de los países ricos en la lucha contra el cambio climático

En la conferencia de Sharm el Sheij, uno de los temas más complejos a discutir es el de “daños y pérdidas”, una compensación económica de los países más ricos a los más pobres, para ayudarlos a enfrentar los efectos del cambio climático.

La Cumbre del Clima COP27 exigió al sector privado que ayude a los países más vulnerables y los que más están sufriendo los efectos del cambio climático. El representante especial para la Presidencia de la COP27, Wael Aboulmagd, afirmó que las conversaciones sobre el punto de "pérdidas y daños ya han comenzado" y espera que haya un "resultado significativo" al término de la cumbre, aunque advirtió que éste no estará activo hasta 2024.

Es la primera vez que se incluye en la agenda del evento climático un aspecto tan espinoso como las compensaciones económicas que conllevan aceptar responsabilidades y desembolsar grandes sumas de dinero.

Los países más ricos aún son reacios a aceptar que tienen responsabilidad por las emisiones históricas y hasta el momento no han brindado el nivel de apoyo que las naciones en desarrollo, con frecuencia las más afectadas por estragos del cambio climático como sequías o inundaciones extremas, necesitan.

Jacob Werksman, asesor principal de la dirección climática de la Comisión Europea, defendió el apoyo de la Unión Europea a financiar las pérdidas y daños porque reconocen que tienen "una responsabilidad histórica de emisiones de forma desproporcionada" y que el Viejo Continente se ha hecho "rico, en parte gracias a los beneficios de construir una economía dependiente de los combustibles fósiles".

2,4 billones para 2023

La dirección del evento presentó un informe en el que se pide al sector privado que invierta 2,4 billones de dólares al año para 2030 para beneficiar a los países emergentes y en desarrollo para reducir las emisiones, aumentar la resiliencia y hacer frente a las pérdidas y daños causados por los efectos del cambio climático.

Se propone que los países emergentes y en desarrollo trabajen con inversores e instituciones multilaterales para desbloquear un billón de dólares anuales en financiación externa para mitigación, adaptación y pérdidas y daños para 2030.

Pero, adicionalmente se necesitarán 1,4 billones anuales para 2030 para transición energética, según el experto del London School of Economics y uno de los autores del documento, Nicholas Stern.

"Se estima que las necesidades anuales totales de inversión para los países de mercados emergentes y en desarrollo distintos de China serán de un billón de dólares en 2025 y de 2,4 billones de dólares para 2030", afirmó.

El reporte detalla que las subvenciones y los préstamos a bajo interés de los gobiernos de los países desarrollados se deberían duplicar de 30.000 a 60.000 millones de dólares anuales para 2025.

El informe fue publicado por la London School of Economics y Brookings Institution. Fue elaborado por un grupo de expertos independientes, liderados por Vera Songwe y Nicholas Stern, a petición de la presidencia egipcia de la COP27 y la británica de la COP26.

Con EFE