Días antes del Brexit, Londres le abre su red de 5G a Huawei

Luisa Corradini

PARÍS.- Las amenazas de Washington no sirvieron para nada. Boris Johnson autorizó ayer a la empresa china Huawei a participar en forma limitada en la construcción de la red británica 5G. El primer ministro tomó esa decisión a pesar de las repetidas acusaciones de espionaje que pesan sobre la firma, conocida por sus lazos con el Ejército chino, y las advertencias de Donald Trump sobre las consecuencias que tendría esa opción para las relaciones entre Washington y Londres.

"No hay ninguna razón por la que no podamos hacer beneficiar a nuestros consumidores y empresas con esa fantástica tecnología y, al mismo tiempo, preservar nuestra seguridad", dijo Johnson anteayer, en vísperas del anuncio oficial.

Al contrario de Trump, que prohibió la presencia de Huawei en Estados Unidos, Johnson estima que una apertura "limitada" a los equipamientos "no estratégicos" de su red 5G permitirá controlar el riesgo en materia de seguridad. La parte de mercado del grupo chino tendrá además un techo del 35%.

El contenido del arbitraje había sido destilado durante semanas por el equipo gubernamental, a pesar de las reticencias del Consejo de Seguridad Nacional, que reúne a todos los ministros y altos responsables de la seguridad británica.

Huawei seguirá siendo considerado un "proveedor de alto riesgo" por el gobierno británico. Solo podrá participar en las infraestructuras menos sensibles, como las antenas o las estaciones repetidoras, y no en las que forman parte del corazón de la red, como los servidores, donde es más fácil interceptar informaciones sensibles. Tampoco tendrá contacto con las centrales nucleares o las instalaciones militares.

Todos esos parecen gestos de apaciguamiento hacia Washington, que incluso amenazó con revisar las condiciones del intercambio de información con Londres en materia de seguridad en el marco de la tradicional alianza Five Eyes(Cinco ojos). Firmada entre Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Gran Bretaña y Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, esa alianza es utilizada hoy para recolectar miles de millones de informaciones electromagnéticas en todo el mundo.

Si Johnson parece haber decidido desafiar a Trump es porque hizo del despliegue de nuevas infraestructuras de telecomunicaciones una de sus prioridades. Pero también para jugar a fondo la carta de la high-tech ante los potenciales inversores extranjeros, en momentos en que Gran Bretaña se apresta a dejar la Unión Europea (UE) este viernes.

Muchos observadores consideran, sin embargo, que no hubiera dado ese paso sin un guiño de asentimiento de Trump. "Una cosa es la gesticulación pública y otra cosa la realidad. Desde la Segunda Guerra Mundial, pase lo que pase, la relación entre Londres y Washington está siempre por encima de las vicisitudes", analiza el historiador Philippe Chasseigne, profesor en la Universidad de Burdeos.

Johnson y Trump hablaron por teléfono el viernes y seguramente el tema volverá a estar hoy sobre la mesa, cuando el secretario de Estado, Mike Pompeo, llegue a Londres con la misión de activar las negociaciones sobre el futuro tratado de libre comercio pos-Brexit.