El día que la reina Isabel dio su beneplácito definitivo a Camila como sucesora

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La reina Isabel II y Camila, duquesa de Cornualles, en una imagen de mayo de 2015, en Windsor. (Photo: Max Mumby via Getty Images)
La reina Isabel II y Camila, duquesa de Cornualles, en una imagen de mayo de 2015, en Windsor. (Photo: Max Mumby via Getty Images)

La reina Isabel II y Camila, duquesa de Cornualles, en una imagen de mayo de 2015, en Windsor.  (Photo: Max Mumby via Getty Images)

De sobra es conocido que la relación entre Camila Parker y la reina Isabel II no comenzó con buen pie. Parker fue amante durante décadas del príncipe heredero Carlos de Inglaterra, y luego abiertamente su pareja, pero no recibió la ‘autorización real’ para casarse con él hasta el año 2005. 

La hoy duquesa de Cornualles se divorció de su marido y padre de sus dos hijos, Andrew Parker Bowles, en 1995, y un año después daría el paso Carlos, divorciándose de la princesa Diana. Desde ese momento la relación entre ambos se hizo más pública y, sin embargo, la reina Isabel no aceptó el matrimonio hasta diez años después.

Fue el 9 de abril de 2005 –un día después de lo previsto porque el príncipe Carlos tuvo que asistir el día 8 al funeral del papa Juan Pablo II–, cuando Camila Parker Bowles se convirtió oficialmente en duquesa de Cornualles, y pasó a ser tratada como ‘Su Alteza Real’. Se cuenta que la reina Isabel sólo cedió porque los hijos de Carlos, Guillermo y Enrique, dieron su visto bueno a que por fin se oficializara una unión que ya no era ningún secreto –vivían juntos en Clarence House desde el 2003–. 

Camilla Parker-Bowles (i) y Lady Di, viendo competir al príncipe Carlos en una imagen de 1980. (Photo: PA Images via PA Images via Getty Images)
Camilla Parker-Bowles (i) y Lady Di, viendo competir al príncipe Carlos en una imagen de 1980. (Photo: PA Images via PA Images via Getty Images)

Camilla Parker-Bowles (i) y Lady Di, viendo competir al príncipe Carlos en una imagen de 1980. (Photo: PA Images via PA Images via Getty Images)

En la fecha del enlace, ya hacía ocho años del fallecimiento de la princesa Diana, pero el público seguía mirando a Camila con escepticismo y reticencia, incluso con machismo, al verla como una ‘segundona’ que pretendía usurpar un puesto que no le correspondía. “¿Qué diría Diana?”, tituló el Daily Express la noticia de la boda.

En una ceremonia civil en Windsor que apenas duró 20 minutos y a la que no asistió la reina, Carlos y Camila se convirtieron en marido y mujer ante 30 invitados. Después se oficiaría una celebración religiosa, esa ya multitudinaria y conducida por el arzobispo de Canterbury, en la capilla de San Jorge.

Imagen de la boda entre Carlos y Camila, el 9 de abril de 2005. (Photo: Tim Graham Tim Graham Photo Library via Get)
Imagen de la boda entre Carlos y Camila, el 9 de abril de 2005. (Photo: Tim Graham Tim Graham Photo Library via Get)

Imagen de la boda entre Carlos y Camila, el 9 de abril de 2005. (Photo: Tim Graham Tim Graham Photo Library via Get)

Pese a la boda, Camila no heredó automáticamente el título de consorte ni de princesa de Gales, se dice que por respeto a la memoria de Diana, y tampoco la reina Isabel se pronunció al respecto. Las dudas, opiniones y especulaciones persistieron durante años… hasta el 5 de febrero de 2022.

“Que cuando llegue el momento Camila sea reina consorte”

Casi dos décadas más tarde del enlace entre Carlos y Camila, cuando a sus 75 años ella había dejado de estar en el punto de mira, cuando había conseguido caer bien a los británicos y a la familia real, y en un momento en el que quien acaparaba toda la atención era la reina Isabel, esta última cedió parte del protagonismo a su nuera.

La víspera de la celebración del Jubileo de Platino de la reina por su 70 aniversario en el trono, Isabel II difundió un comunicado que sonaba a cierre de ciclo y que, más allá de la solemnidad, respiraba cariño hacia Camila.

En esa carta, Isabel II hablaba del futuro con “esperanza” y “optimismo”, recordaba a su difunto esposo Felipe de Edimburgo poniendo en valor su figura como consorte, y expresaba un “deseo sincero”: “Que cuando llegue el momento Camila sea conocida como reina consorte”. 

“Cuando, en la plenitud de los tiempos, mi hijo Carlos se convierta en rey, sé que le daréis a él y a su esposa Camilla el mismo apoyo que me habéis dado a mí”, pidió entonces la monarca, que en ese texto destacaba el rol de consorte de su marido –y de su madre– como de quien acepta “hacer sacrificios de forma desinteresada”. 

Cuando, en la plenitud de los tiempos, mi hijo Carlos se convierta en rey, sé que le daréis a él y a su esposa Camilla el mismo apoyo que me habéis dado a míLa reina Isabel II

Tras estas breves pero trascendentes palabras que ‘resolvían’ el futuro de Camila cuando llegue a producirse la sucesión al trono británico, la BBC pudo saber que el príncipe de Gales y su esposa se sentían “conmovidos y honrados” por el gesto de la reina. 

“Buena para el rey y buena para el país”

Muy lejos quedaba la displicencia que en un momento mostró la Casa Real hacia Camila de Cornualles, y así lo constató también la exsecretaria de prensa de Isabel II, Dickie Arbiter. La duquesa, dijo Arbiter, “ha sido absolutamente maravillosa en todo lo que ha hecho, demostrando ser un apoyo increíblemente bueno no sólo para el príncipe de Gales, sino también para la reina, con quien se ha vuelto muy cercana”.

“Ella será buena para el rey y buena para el país”, expresó entonces la exportavoz de Buckingham. Y esas palabras resuenan fuerte hoy, cuando el corazón de la reina Isabel ha dejado de latir y el príncipe Carlos se ha convertido, por consiguiente, en rey a sus 73 años.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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