El curioso origen del más selecto y exclusivo restaurante playero de Saint-Tropez

Alfred López
·3 min de lectura

El 28 de noviembre de 1956 se estrenaba en los cines de Francia la película ‘Et Dieu… créa la femme’ (en castellano ‘Y Dios creó a la mujer’, aunque en España no se estrenó hasta 1971) una producción francoitaliana que se convirtió en una de las más taquilleras de la época y que sirvió para lanzar al estrellato internacional a la actriz Brigitte Bardot (quien contaba con 20 años de edad en el momento del rodaje, entre mayo y julio de 1955), siendo considerada desde aquel momento como una de las ‘sex symbols’ más deseadas y admiradas en todo el planeta.

Le Club 55 se ha convertido en  el más selecto y exclusivo restaurante playero de Saint-Tropez e incluso de toda la Riviera francesa (imagen vía Wikimedia commons)
Le Club 55 se ha convertido en el más selecto y exclusivo restaurante playero de Saint-Tropez e incluso de toda la Riviera francesa (imagen vía Wikimedia commons)

Pero el filme no solo sirvió para catapultar hacia el éxito a la joven actriz, sino que hubo una pareja que, indirectamente, salió muy beneficiada gracias al rodaje de este largometraje: el matrimonio formado por Bernard y Geneviève de Colmont.

En 1953, los Colmont habían decidido instalarse a vivir en unas barracas de madera que habían construido en la playa de Pampelonne, situada en la pequeña población de Saint-Tropez (Riviera francesa). Un paraíso de arena blanca y que serviría como lugar de residencia provisional para el matrimonio, quienes eran unos entusiastas aventureros y amantes de los deportes acuáticos.

Dos décadas antes, Bernard de Colmont había conseguido descender en kayak los ríos Verde y Colorado de Estados Unidos (todo un hito para la época) además de filmarlo con una cámara que portaba consigo y cuyas imágenes servirían para el documental titulado ‘La rivière enchantée’ (El río encantado).

La casualidad hizo que el equipo de rodaje de la película ‘Y Dios creó a la mujer’, dirigida por Roger Vadim, se trasladara hasta la playa de Saint-Tropez para filmar alguna de sus míticas escenas durante el verano de 1955.

Allí se encontraron con las mencionadas barracas las cuales confundieron con un chiringuito playero; al tener una larga mesa fuera de ellas, donde Bernard y Geneviève se sentaban a beber y charlar con quienes por allí paseaban, explicándoles las diferentes aventuras acuáticas vividas.

No se sabe a ciencia cierta cómo surgió el tema, pero llegaron a un acuerdo para cocinar todo el catering de comidas durante las siguientes tres semanas de largas jornadas de rodaje. Lo curioso del asunto es que aquel lugar no disponía de luz eléctrica ni agua corriente, pero el matrimonio de Colmont se las apañó para servir bebidas y comida diariamente para un equipo conformado por cerca de un centenar de personas (Geneviève cocinó con la ayuda de un hornillo de gas).

Cartel de la película ‘Y Dios creó a la mujer’ (imagen vía imdb)
Cartel de la película ‘Y Dios creó a la mujer’ (imagen vía imdb)

Tras finalizar el rodaje y estrenarse la película un año después, muchos eran los curiosos que decidían visitar la playa de Pampelonne y allí se encontraban con el chiringuito de los Colmont, quienes habían decidido rentabilizar el negocio e invertir el capital ganado por el servicio de catering servido durante la filmación, transformando las barracas en un pequeño restaurante playero.

Saint-Tropez se convirtió en uno de los lugares más exclusivos de la Costa Azul francesa y algunos miembros del elenco del mencionado filme (entre ellos Brigitte Bardot y su esposo Roger Vadim) se convirtieron en habituales clientes del restaurante de Bernard y Geneviève, que fue bautizado como ‘Le Club 55’, llevando hacia allí a otros compañeros de profesión y a las celebridades más importantes de la época.

En las seis décadas que han pasado, ‘Le Club 55’ se ha convertido en uno de los restaurantes de playa más exclusivos y selectos del planeta, donde no se permite acudir a cualquier persona (a no ser que sea recomendado, se trate de una celebridad o posea una fortuna) y donde la cuenta de un servicio de comida puede superar fácilmente los diez mil euros por comensal (evidentemente, dependiendo de lo que se haya pedido).

Fuentes de consulta e imágenes: crfashionbook / club55 / thegentlemansjournal / amaselections / imdb / Wikimedia commons

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