El curioso nombramiento de la científica Najla Bouden al frente del Gobierno tunecino

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Por primera vez en la historia de Túnez y del mundo árabe, una mujer se convirtió el miércoles en jefa de Gobierno. Pero el nombramiento de Najla Bouden, una desconocida de la política, plantea interrogantes, ya que el presidente Said se atribuyó plenos poderes tras el golpe de Estado del 25 de julio.

Su nombramiento dejó en seco las especulaciones de los observadores de la política tunecina. Ningún economista o cercano al presidente al frente del Gobierno, sino una mujer desconocida por casi todo el mundo.

De Najla Bouden, nombrada el miércoles 30 de septiembre primera ministra por Kaïs Said, se conoce poco más que su currículum vitae. Nacida en 1958 y originaria de la ciudad de Kairouan, esta científica de formación, doctora en geología, fue responsable de misión, y luego directora general en el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación Científica.

Antes de su sorprendente nombramiento, estaba a cargo de un proyecto de reforma universitaria. Todos los que han trabajado estrechamente con ella alaban la calidad de su trabajo y la sólida reputación que se ha forjado en el ámbito de la educación.

Al anunciar su nombramiento, se destacó el carácter "histórico" de la designación de una mujer al frente del Gobierno. Empezando por el propio presidente, que recalcó que era "un honor para Túnez y un homenaje a las mujeres tunecinas".

Pero este nombramiento no es tan sorprendente, según Armelle Charrier, columnista de política internacional en France 24: "Túnez es uno de los países más abiertos en este ámbito en comparación con otros países de la región. Las mujeres tunecinas están acostumbradas a hablar y discutir la Constitución. Son herederas de la época de (Habib) Bourguiba -primer presidente del país tras el fin de la monarquía-, que concedió muchos derechos a las mujeres, empezando por la prohibición de la poligamia en Túnez y el derecho al divorcio".

Una comunicación bien elaborada

Si la elección de una mujer como jefa de Gobierno no resulta tan sorprendente, es difícil no ver en este gesto un "artificio político" de Kaïs Said, añade la periodista. "Es un obvio movimiento de comunicación. Es, en primer lugar, una forma de hacer que la gente hable de él y de Túnez.

El presidente tunecino, conocido por ser conservador y reservado en el tema de la herencia de las mujeres, que divide al país, se protege así de posibles acusaciones de falta de apertura sobre las mujeres. Es, en efecto, "una señal que pretende enviar a los modernistas de su país y a la comunidad internacional para difuminar su imagen de conservador en materia de moral", coincide Khadija Mohsen-Finan, profesora de la Universidad de París I, contactada por France 24.

Por si alguien no entendiera que el presidente no es hostil a la causa femenina, el vídeo en el que recibe a la nueva recluta en su despacho revela pistas adicionales, en una señal de comunicación cuidadosa. Así, en el escritorio, una fotografía muestra al jefe de Estado con un grupo de mujeres fabricando cerámica en la Cité Hlél, un barrio obrero del sur de Túnez. La visita tuvo lugar el 13 de agosto, coincidiendo con el aniversario del Código del estatuto personal de 1956, cuyo objetivo es lograr una mayor igualdad entre mujeres y hombres.

¿Una simple función de asesoramiento?

La elección de una personalidad de la sociedad civil tampoco es muy sorprendente. Kaïs Said no es un representante de un partido, por lo que naturalmente eligió a alguien alejado del 'establishment' político. "Este nombramiento es una expresión más de su desconfianza hacia toda la clase política. Sigue la línea de su programa basado en la lucha contra la corrupción. Es una designación perfectamente coherente", resume Mohsen-Finan.

"Pero ¿de qué sirve nombrar a una mujer, sobre todo de la sociedad civil, si no puede hacer nada?", cuestiona la especialista en temas del Magreb y del Mediterráneo. "El brillante currículum y la buena reputación de Najla Bouden no corregirán el abuso de poder del presidente. Por lo tanto, se puede cuestionar su capacidad de acción en este contexto. El Gobierno sólo tendrá un papel consultivo, en el mejor de los casos".

De hecho, los poderes concedidos al primer ministro se vieron considerablemente reducidos por las "medidas excepcionales" adoptadas por decreto presidencial el 22 de septiembre, que suspenden la aplicación de capítulos clave de la Constitución. "Podemos suponer que esta mujer, que llega en un momento de recorte de poderes, no tendrá capacidad para ir mucho más allá de la firma de decretos presidenciales", comenta Armelle Charrier.

La primera comunicación de la mandataria sugiere en efecto un Gobierno de tutela. "Su primer tuit es interesante porque publicó un mensaje enfocado a la lucha contra la corrupción, que es la principal batalla del presidente", dice Armelle Charrier. Por supuesto, se trata de una cuestión fundamental en Túnez, pero demuestra sobre todo que está en deuda con él. Y en cierto modo, sometida".

Grandes expectativas de un país en plena crisis económica y social

Por el momento, parece que la estrategia está funcionando con la opinión pública. "Los tunecinos recibieron con entusiasmo este gesto simbólico hacia las mujeres", declaró a France 24 Hèla Yousfi, profesora de la Universidad de París Dauphine-PSL. El presidente Said sigue gozando de un fuerte apoyo popular. Pero las expectativas de los tunecinos también son muy altas. ¿Y serán estos fuertes símbolos suficientes para avanzar en la recuperación económica y en la cuestión de la justicia social? Obviamente no", asegura Yousfi.

La inestabilidad política del país afectó en gran medida a su situación económica. La crisis tunecina, caracterizada por el escaso crecimiento de los últimos diez años (+0,6% anual de promedio) y la elevada inflación (6% anual), se vio agravada por la pandemia del Covid-19, que paralizó el país y le privó de los cruciales ingresos del turismo (hasta un 14% del PIB y unos 400.000 empleos en juego).

El desempleo ha pasado del 15% antes de la pandemia a casi el 18%, con una alta proporción de mujeres y jóvenes. Una quinta parte de los 12 millones de habitantes del país son considerados pobres o vulnerables (viven con un máximo de 5,5 dólares al día), lo que alimentó las protestas.

Las autoridades han tenido que engrosar la deuda, que ya se acerca al 80% del PIB, para pagar a una legión de funcionarios (el 14% de la población activa), inflando aún más el déficit presupuestario. Y Túnez pronto tendrá que hacer frente a sus fechas límite: debe reembolsar 4.500 millones de euros (unos 5.217 millones de dólares) este año y necesita otros 5.700 millones (unos 6.608 millones dólares) para completar el presupuesto de este año.

De momento, sólo los empresarios parecen desconfiar de esta persona que no tiene experiencia ni conocimientos económicos y cuyas prerrogativas son limitadas. "Sí, podemos dudar de su capacidad para llevar a cabo sus proyectos", concluye Hèla Yousfi."Pero para juzgar necesitamos un programa. Todavía no lo tenemos. Podremos juzgarlo cuando el Gobierno haya presentado su propuesta". Si presenta una.

*Este artículo fue adaptado de su original en francés

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